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Más que acidez
Es la segunda causa de consulta al gastroenterólogo. En los casos más
severos tiene consecuencias graves sobre la salud de la laringe y el esófago y puede traer complicaciones respiratorias. El reflujo gastroesofágico es, sin duda, una patología que merece atención.
Irene Carrasquero
1. ¿Qué es?
"El reflujo gastroesofágico es un cuadro patológico que suele ser crónico y ocurre cuando el ácido que en condiciones normales está en el estómago se devuelve hacia el esófago", explica el gastroenterólogo Pablo Lecuna Aguerrevere, quien además es profesor instructor de la cátedra de Gastroenterología del Hospital Universitario de Caracas.
2. ¿Por qué ocurre?
En condiciones normales, una válvula muscular localizada en el extremo inferior del esófago, llamada esfínter esofágico inferior, mantiene el ácido dentro del estómago y fuera del esófago. Cuando esta válvula se relaja con más frecuencia de lo normal, permite que el ácido se devuelva y es cuando se habla de reflujo gastroesofágico.
3. ¿Cuáles son sus síntomas?
"El reflujo gastroesofágico es asintomático en un número importante de personas, pero también puede causar un cuadro variado de síntomas".
Las señales más comunes son:
• Sensación de ardor detrás del esternón (acidez o pirosis)
• Eructo de jugo o de contenido gástrico (regurgitación), más frecuente después de una comida abundante
• Ardor en el centro superior del estómago (epigastralgia urente)
• Sabor ácido en la boca
• Dolor torácico por detrás del esternón
Y en algunos casos:
• Dificultad para deglutir (disfagia)
• Tos.
"Adicionalmente, debido a que en la noche es cuando hay más reflujo gastroesofágico, muchos trastornos del sueño pueden asociarse a esta patología, pues quien la sufre puede despertar en la madrugada con sensación de ahogo o tos nocturna".
4. ¿A quiénes afecta?
Según el Colegio Americano de Gastroenterología, más de 60 millones de estadounidenses sufren de acidez (uno de los síntomas más típicos del reflujo gastroesofágico) al menos una vez al mes. Algunos estudios sugieren que más de 15 millones la padecen a diario.
"Aunque se sabe que el reflujo gastroesofágico es más común en pacientes con sobrepeso y obesidad, puede afectar a cualquier persona y constituye el segundo motivo de consulta al gastroenterólogo".
En general, la prevalencia entre hombres y mujeres es similar, aunque las mujeres embarazadas son más propensas a padecerlo y los hombres tienen mayor probabilidad de sufrir algunas de sus complicaciones como la esofagitis y el llamado esófago de Barrett.
5. ¿Qué exámenes son necesarios para
diagnosticar esta afección?
"En primer lugar el diagnóstico se basa en una historia médica completa con la cual el gastroenterólogo puede, casi con seguridad, determinar si el paciente sufre de reflujo gastroesofágico".
Para confirmar el diagnóstico y determinar el grado del reflujo, el médico realizará una endoscopia digestiva superior (gastroscopia). "Sin embargo, existe un 40 por ciento de casos en los que el reflujo no se hace evidente con esta endoscopia. Es entonces cuando se requiere una pHmetría de 24 horas".
Este examen se realiza colocando una sonda nasal que llega hasta el estómago y permite medir la exposición del esófago al ácido durante 24 horas.
6. ¿Cuál es su tratamiento?
"La terapia de primera línea para tratar esta patología, cuando es leve, consiste en modificaciones del estilo de vida y dieta".
Cuando ya la afección deja de ser leve, lo ideal es recurrir a tratamiento médico, que consiste en la toma de inhibidores de la bomba de protones (IBP). En algunos casos son también recomendados los antiácidos y los medicamentos procinéticos.
"Todos estos fármacos permiten disminuir el número de episodios de reflujo y aliviar los síntomas laríngeos, además de que mejoran la calidad de vida del paciente. Los inhibidores de la bomba de protones son útiles para curar la esofagitis y permiten prevenir la recurrencia de estenosis (estrechez) del esófago".
Existe además el tratamiento quirúrgico, que se reserva para aquellos pacientes que no responden al tratamiento médico, que tienen manifestaciones extraesofágicas severas tales como complicaciones respiratorias o broncoaspiración, o que sufren de estenosis del esófago.
"Estos procedimientos quirúrgicos, que hoy en día pueden hacerse por vía laparoscópica en la mayoría de los casos, permiten reforzar el esfínter esofágico inferior para darle mayor tonicidad, con lo cual se evita el reflujo. Estas cirugías han tenido buenos resultados, con una mejoría de síntomas hasta en un 90 por ciento de los casos".
Los tratamientos del reflujo con métodos endoscópicos, antes comúnmente utilizados, se han abandonado debido a que su duración y seguridad han sido cuestionadas.
7. ¿Existen factores de riesgo asociados a este problema?
El principal factor de riesgo para desarrollar reflujo gastroesofágico es el sobrepeso y la obesidad.
Los malos hábitos alimentarios son determinantes. "Las grasas en general, el picante, el chocolate, la menta, los quesos amarillos, los licores, en especial el vino tinto y la cerveza, los refrescos, las carnes rojas y las frituras son alimentos que colaboran en el desarrollo de esta patología".
También ciertos medicamentos como la teofilina y algunos antihipertensivos, así como el embarazo, la hernia hiatal y la esclerodermia, favorecen el reflujo.
8. ¿Qué complicaciones puede tener el reflujo gastroesofágico?
Cuando se hace severo, puede afectar
el funcionamiento de otros órganos importantes.
"Una de las complicaciones es el esófago de Barrett, lo cual es un cambio en el epitelio normal de este órgano producto del reflujo continuo. Esta afección es un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de esófago, el cual ha venido en aumento en las últimas tres décadas".
Según el estudio de Lagergren y otros, publicado en el New England Journal of Medicine, la incidencia de este tipo de cáncer (bastante agresivo) fue casi ocho veces mayor en quienes padecían de acidez estomacal frecuente (dos o más veces por semana) comparado con individuos sin síntomas.
El reflujo puede producir también daño a la laringe, que ocasiona voz ronca o disfonía, y estenosis del esófago, la cual se manifiesta en dificultad para deglutir.
"Otra complicación es la afección del sistema respiratorio, que puede incluso desencadenar en asma. Según estudios recientes, entre el 65 y el 70 por ciento de las personas que sufren de asma muestran síntomas de reflujo, los cuales mejoran con el tratamiento médico o quirúrgico".
9. ¿Puede este problema confundirse con otras patologías?
Cada vez los médicos están tomando más en cuenta las manifestaciones extraesofágicas para el diagnóstico del reflujo gastroesofágico.
Algunas señales importantes que pueden confundirse con otras enfermedades son:
• Dolor en el pecho: Muchos pacientes con reflujo manifiestan sentir un dolor similar al que produce la angina de pecho o ciertas afecciones cardíacas.
• Asma: En muchos casos, esta afección puede ser una consecuencia del reflujo y algunas señales pueden ayudar a determinarlo:
a) Cuando aparece por primera vez en la edad adulta.
b) Empeora después de comer, acostarse o hacer ejercicio.
c) Se presenta casi siempre en horas de la noche.
• Problemas con los oídos, nariz y garganta: Síntomas como tos crónica, irritación de la garganta, laringitis y ronquera pueden ser señal de un reflujo gastroesofágico.
10. ¿Qué consecuencias puede tener el abuso de antiácidos para combatir día a día este reflujo?
En general no existe una patología asociada al exceso de antiácidos. Sin embargo, su abuso podría enmascarar el reflujo o sus complicaciones y retrasar la consulta oportuna con el gastroenterólogo.
Señas
• Doctor Pablo Lecuna Aguerrevere, gastroenterólogo. Centro Médico de Caracas, San Bernardino.
Telfs.: (212) 552.6702 / 1212
• Colegio Americano de Gastroenterología
www.acg.gi.org
| Prevención |
• Si tiene sobrepeso u obesidad, haga una dieta para bajar los kilos de más.
• Evite las comidas abundantes en horas de la noche, pues el reflujo nocturno es el más común.
• Trate de cenar al menos tres horas antes de acostarse.
• No abuse de alimentos grasosos, picantes; chocolate, menta, quesos amarillos, licores (en
especial vino tinto y cerveza),
refrescos, carnes rojas y frituras.
• No fume. El tabaco inhibe la saliva y favorece el reflujo.
• Levante el tope de la cama o cabecera en 15 a 20 grados para dormir y con ello disminuirá el reflujo.
• Trate de dormir siempre sobre el costado izquierdo del cuerpo.
• Haga ejercicio regularmente. |
| ¿Reflujo? |
Responda estas cinco preguntas:
1. ¿Frecuentemente padece de uno o más de los siguientes síntomas:
• Sensación de incomodidad detrás del esternón que parece que sube desde el estómago.
• Sensación de ardor en la parte posterior de la garganta.
• Sabor amargo y ácido en la boca.
2. Estos problemas se presentan a menudo después de las comidas.
3. Sufre de acidez dos o más veces por semana.
4. Los antiácidos sólo brindan alivio temporal.
5. Toma medicamentos que se venden con récipe médico para tratar la acidez y todavía tiene síntomas?
Si una o más respuestas son afirmativas y según las indicaciones del Colegio Americano de Gastroenterología, es muy probable que sufra de reflujo gastroesofágico. Consulte al especialista, quien lo confirmará y dará el
tratamiento adecuado. |
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