Longevidad
en la mesa
Uno de los deseos del ser humano
es descubrir el secreto de la eterna juventud. El arte de lucir bien —
y sentirse de la misma manera—
empieza en la cocina, y la sana alimentación es una
de las herramientas. Liana Calderón
Somos lo que comemos... y cuando se
habla de medicina antienvejecimiento, este aspecto es uno de los primordiales para combatir el paso del tiempo. Una dieta sana,
el ejercicio, el fomento del aprendizaje y la memoria, así como el control de las emociones, se convierten en factores clave para lucir más jóvenes y saludables. El envejecimiento no es un proceso programado y gobernado exclusivamente por los genes; por lo tanto, puede ser controlado y modelado a la luz de
la conciencia humana, al desarrollar en
la práctica diaria esas cuatro premisas fundamentales.
Foto: Cortesía Grupo Intenso
El meollo del asunto, cuando se trata de la alimentaci ón cotidiana, es que ésta se ha convertido en un problema, más que en una solución, debido a una deficiente nutrición.
La mayoría de los productos provienen
de malos cultivos, de inadecuadas fumigaciones y de procesos de refinamiento que, en síntesis, promueven niveles muy bajos de calidad nutricional. “La nutrición antienvejecimiento
tiene como objetivo promover la salud, prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida, protegiendo el cuerpo y la mente con las proporciones óptimas de nutrientes y la selección adecuada de alimentos naturales, integrales
y orgánicos”, expresa el doctor José González Cisneros, miembro de la junta directiva de la Sociedad Venezolana de Antienvejecimiento
y del Centro Médico de Antienvejecimiento.
Para González Cisneros, especialista en nutrición y dietética, la alimentación antienvejecimiento busca que las personas se mantengan jóvenes, saludables
y en forma, al reunir en la dieta productos integrales y alimentos orgánicos, que aportan las proteínas, carbohidratos, lípidos, vitaminas y minerales necesarias para tener un cuerpo robusto y sano.
La idea no es vivir de dieta en dieta, sino que conscientemente cada quien empiece la tarea del alquimista, transformando sus malos hábitos alimentarios
en unos más adecuados. “Nosotros hemos funcionado por años bajo los principios de la pirámide alimentaria, que señala que se debe consumir 50 por ciento de carbohidratos, 30 por ciento de proteínas y 20 por ciento de grasas. En el Centro Médico Antienvejecimiento manejamos nuestra propia escala: 40 por ciento de carbohidratos, 30 por ciento de proteínas e igual cantidad de grasas. Es una falacia que el colesterol sea malo, todas las hormonas, las enzimas y el cerebro
lo poseen, lo que hay que controlar es la oxidación del colesterol; es decir, reducir el margen de radicales libres producidos por el sedentarismo, la falta de ejercicios, y una mala alimentación, ya que comemos comida rápida, caracterizada por frituras en general”.
Una fuente de eterna juventud
Los principales nutrientes son las vitaminas
(A, B, C, D, E y F), los minerales y oligoelementos (calcio, magnesio, fósforo, hierro, sodio, potasio, yodo, manganeso,
azufre, zinc, cromo, cobalto y boro), los fitonutrientes que poseen grandes virtudes antioxidantes, las enzimas, la coenzima Q10,
los aminoácidos y las plantas medicinales (ginkgo biloba y ginseng). “Los llamados suplementos vitamínicos son recomendables, siempre y cuando sean concebidos como complementos, ya que por ninguna razón deben sustituir a la fuente natural de vitaminas y minerales, que son los alimentos”, agrega González Cisneros.
El primer paso a la hora de asumir un tratamiento antienvejecimiento es que el paciente interactúe con el médico. El determinará su estado de salud y contribuirá en la tarea de fomentar buenos hábitos alimentarios. Con ese propósito se someterá al interesado a un proceso de desintoxicación. “Es primordial que en la dieta antienvejecimiento se incluyan carnes blancas (al vapor, la plancha, o al horno), huevos (sancochados, revueltos o en agua), quesos blancos y frescos, yogur, leche de soya, sucedáneos del café, infusiones de plantas (malojillo, toronjil, entre otras), productos naturales, frutas frescas o secas, harinas integrales, germinados, verduras frescas, semillas tostadas (almendras, avellanas, maní en concha, nueces, pistacho, merey y ajonjolí) y la granola (avena cruda en hojuelas con semilla variadas)”, enumera el médico González Cisneros.
La verdad de los antioxidantes
La vitamina C, además de intervenir en la formación de glóbulos rojos, favorece la absorción del hierro, aumenta
la resistencia a las infecciones y tiene una acción antioxidante o antienvejecimiento. Se encuentra en
las frutas conocidas como cítricos (naranja, limón, mandarina y toronja), kiwi, tomates, pimiento verde,
lechuga, papas y coliflor.
Una dieta antienvejecimiento debe ser rica en fitonutrientes, ya que estos poseen grandes virtudes antioxidantes. La mayoría son flavonoides; es decir, pigmentos vegetales no nitrogenados. Existen más
de 600 tipos, y se caracterizan por ser de color amarillo y rojo. Tienen propiedades antioxidantes, anticancerígenas, antitrombóticas, cardiotónicas, antimicrobianas, antiinflamatorias y analgésicas, mejoran la resistencia de los capilares, protegen
el hígado y el estómago, disminuyen el colesterol.
Se encuentran en el té verde, y en la piel de
la mayoría de las frutas. También existe en los
tomates, la patilla, la zanahoria y la papaya el flavonoide licopeno. Mientras que las proantocianidinas que reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares,
el cáncer y los coágulos de sangre, se encuentran en la corteza de pino,
en las semillas y la piel de las uvas, en las nueces, arándanos, grosellas
negras, el té verde, el té negro, bebidas (como el vino tinto y el jugo de uvas).
Otro que pertenece a los fitonutrientes es la
luteína, pigmento liposoluble que se encuentra
en la yema de huevo, el maíz y el brócoli principalmente. “Es importante consumir el
huevo completo”, aclara González Cisneros,
quien manifiesta su preocupación por el hábito que existe en la población de consumir carbohidratos y azúcares después de las tres
de la tarde hasta las tres de la madrugada. “Durante ese lapso, el hígado realiza sus funciones, y ese es el órgano más noble
que posee el cuerpo humano”.
En síntesis, mientras mejor sea la alimentación,
el organismo tendrá mayor capacidad para
reducir la producción de radicales libres, se aumentará la energía, se tendrá mayor
capacidad de aprendizaje, se mejorará la respuesta inmunológica del organismo
e incluso se fomentará la fertilidad, y por
encima de todo, la persona se sentirá más
joven y saludable.

Cuando ayunamos, el tiempo
que ordinariamente lo dedicamos
a comer, es sustituido por estar
quietos con nosotros mismos.
De esta manera el cuerpo se
recarga de un sentimiento
de paz y armonía
Foto: Cortesía Grupo Intenso
| Buenos hábitos |
›› Para lucir y sentirse más joven hay que alimentarse bien. Es recomendable
ingerir frutas: manzana, pera, cerezas, fresas, moras, toronja, naranja,
durazno, uvas, ciruela, kiwi
›› Es propicio consumir los carbohidratos exclusivamente en el desayuno
y en el almuerzo
›› Cenar a base de proteínas y ensaladas. Puede incluir atún, sardinas, salmón
o huevos sancochados si lo desea
›› Tomar de seis a ocho vasos de agua de limón e infusiones fuera de las comidas
›› Mantener el hábito de la merienda: una a media mañana y la otra a media tarde
›› Evitar estimulantes, licor o cigarrillo. En el caso de reuniones sociales se recomienda tomar soda con limón o una copa de vino tinto
›› La alimentación debe ir acompañada de una buena activación física (ejercicio tres veces a la semana)
›› Conciliar un reposo reparador (acostarse antes de las 10:00
de la noche y dormir de seis a ocho horas)
›› Visitar periódicamente ambientes naturales, cultivar pensamientos y sentimientos positivos, y crear en lo posible un ambiente de familia y trabajo armónico |
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| Decirles no... |
›› Azúcar y harinas refinadas, y sus derivados ( refrescos, caramelos, postres, helados, confituras, galletas y pan blanco y cereales industrializados)
›› Alimentos que contengan residuos químicos tóxicos y/o aditivos
y conservadores químicos, artificiales y dañinos, como insecticidas, plaguicidas, pesticidas, funguicidas, hormonas, metales pesados, colorantes, saborizantes, espesantes, emulsionantes, antioxidantes sintéticos, antihumectantes.
›› Aceites y grasas industrializados y derivados (ácidos grasos artificialmente hidrogenados, ácidos grasos trans, margarina, mayonesa, frituras)

›› Alimentos sintéticos (artificiales) pobres en nutrientes esenciales, y carentes casi por completo de nutrientes protectores. Son portadores de altas y desproporcionadas concentraciones de carbohidratos refinados y grasas desnaturalizadas
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| Virtuoso ayuno |
Una alternativa viable para muchas personas es el ayuno ocasional. En la India existe una tradición según la cual se puede lograr una larga vida practicándolo un día la semana. Durante ese tiempo, los únicos alimentos que se ingieren son jugos de frutas, agua tibia con miel o leche baja en grasas. El objetivo es que el sistema digestivo descanse, recupere su balance y se deshaga de las impurezas y toxinas acumuladas. Según el autor Deepak Chopra, la clave para el éxito en cualquier dieta que practiquemos está en desarrollar un estilo de vida en el cual el ayuno no se vea como un castigo sino más bien como un refugio o descanso de la actividad cotidiana. Cuando ayunamos, el tiempo que ordinariamente lo dedicamos a comer, es sustituido por estar quietos con nosotros mismos. De esta manera el cuerpo se recarga de un sentimiento de paz y armonía. |
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