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revista Estampas
Caracas, sábado 05 de abril de 2008 
 
Foto: www.shutterstock.com/5122906/Andresr
Síndrome de Asperger:
ausencia relativa

Solitarios, tímidos y enfocados en intereses particulares son
algunas características de los pequeños con esta condición que, de recibir la orientación adecuada, pueden
lograr todas sus metas.
Ysabel Velásquez

El síndrome de Asperger es un trastorno neurobiológico, considerado dentro del espectro autista. Sus síntomas abarcan deficiencias en la interacción social (más acentuadas con pares y extraños), dificultades significativas
en la comunicación y el juego así como conductas e intereses restringidos y repetitivos. Sin embargo,
a diferencia de los otros trastornos del espectro, las personas con Asperger desarrollan un lenguaje relativamente adecuado.

El primer estudio realizado con datos sobre este trastorno se ubica 1944, cuando el psiquiatra y pediatra austriaco Hans Asper-ger lo publicó en una revista en Vietnam. Esta investigación no fue conocida en ningún país de habla inglesa hasta 1982 cuando Lorna Wing, psiquiatra del Reino Unido, comienza a investigar sobre el mismo y lo denomina “Síndrome de Asperger” en honor a su descubridor. No es hasta 1994 que se reconoce como un trastorno psiquiátrico en la cuarta edición del Manual Estadístico de Diagnóstico de Trastornos Mentales.

Consultamos a Dora Vera, psicóloga especialista en desarrollo infantil, para conocer las claves precisas que les permiten a los padres dilucidar si su hijo presenta este trastorno.

¿Cómo se comporta un niño con el síndrome de Asperger?
Un niño con Asperger es intelectualmente normal o superior al promedio, quien con frecuencia presenta cierta torpeza motora y cuya conducta es a simple vista inusual, y que a pesar de poseer un vocabulario amplio, no puede establecer una conversación, pues su lenguaje es rebuscado, su tono de voz es atípico y tiende
a centrarse en sus temas de interés, sin escuchar los intereses del otro. Además, en general le resulta abrumador el contacto visual y le cuesta reconocer estados cognitivos y emocionales de otras personas.

En los casos más severos, tienen la llamada “ceguera emocional”, siendo incapaces de ponerse en el lugar del otro, de leer el significado de una sonrisa o de cualquier gesto facial o sugerencia de comunicación no verbal, resultándole además muy difícil interpretar, pues se apegan con rigidez a las palabras, lo que sin duda interfiere drásticamente en la comunicación y en la relación interpersonal. Por ejemplo a un niño Asperger, quien por su condición no capta el sentido figurado de las palabras, le dicen “qué es lo que te pasa, ¿te comieron la lengua los ratones?”, probablemente se quede sorprendido, pensativo y preocupado por explicar que los ratones no se comen las lenguas de la gente, o ante su perplejidad podría responder algo incoherente con la situación.

¿Se diferencian fácilmente de los demás?
Sí; sin embargo, puesto que es un trastorno con multiplicidad de síntomas, de severidad variable, que se relacionan entre sí, si se observa un grupo de individuos con este diagnóstico probablemente encontraremos más diferencias que similitudes entre ellos. Por ejemplo, puedes tener dos niños Asperger, de siete años, cursantes del primer grado de educación básica. El primero, de inteligencia promedio, que no para de hablar, hiperactivo y muy impaciente, quien prefiere dedicarse a jugar con sus dinosaurios todo el día, poniéndolos a pelear entre ellos mientras produce infinidad de sonidos con su boca y que aunque quisiera ser amigo de sus compañeros del salón, con frecuencia es rechazado por su conducta inusual. En contraste, el segundo, de inteligencia superior, con intereses relacionados con la naturaleza y la ecología, quien a pesar de su corta edad sabe el nombre científico de una amplísima variedad de especies marinas y posee extensa data sobre el calentamiento global, tema que le preocupa en forma obsesiva y le genera una gran ansiedad. Su “juego” preferido es navegar en Internet, y cuando está con otros niños, con frecuencia se torna agresivo y pedante. Ambos son solitarios, ingenuos en sus juicios sociales y de muy alto riesgo para resultar acosados en contextos escolares.

¿Cuál es el pronóstico de los niños Asperger?
De los trastornos del espectro autista es el que tiene mejor pronóstico, especialmente si es atendido precozmente, es decir durante los primeros tres años de vida. Muchos llegan a ser individuos independientes, adaptados y muy productivos.

Sin embargo, es importante informar que estos individuos presentan en mayor proporción trastornos emocionales asociados a la ansiedad y la depresión, si se comparan con la población normal.

Por qué actualmente hay más preescolares con este diagnóstico que antes?
No es que haya mas niños con trastornos en el espectro autista, sino que en la actualidad se conoce más sobre estos trastornos. Antes se hacía este diagnóstico en casos muy claros y con frecuencia severos. Hoy los profesionales en el área estamos más alerta a la sintomatología precoz y por tanto se detecta más, lo que mejora considerablemente el pronóstico, pues la intervención puede hacerse tempranamente en su desarrollo.

¿Cuál es la prevalencia de estos trastornos?
No tenemos estadísticas confiables al respecto en nuestro país, sin embargo revistas científicas reconocidas a nivel mundial reportan que, si se considera el rango que abarca los trastornos en el espectro autista entre los que se encuentra el síndrome de Asperger, la prevalencia aproximada es de 20 por cada diez mil nacimientos, siendo más frecuente en varones que en niñas, en una proporción de cuatro a uno.

¿Cuándo debe buscarse ayuda profesional?
Existen señales de alerta desde muy temprano en el desarrollo; durante el primer año de vida es importante observar de cerca la calidad o intensidad de la respuesta del bebé, los síntomas incluyen desde la
extrema pasividad a la irritabilidad, patrones de sueño y alimentación alterados, ausencia de conductas prelinguísticas (contacto visual, atención compartida, sonrisa, señalar) así como desinterés por juegos imitativos típicos mamá-bebé (sacar la lengua, hacer la viejita, pon pon dedito pon…).

En general, el síntoma más reportado durante el segundo y tercer año son desviaciones en el desarrollo del lenguaje, algunos por no haberlo desarrollado en absoluto, otros por mostrar estancamiento o incluso retroceso luego de un inicio satisfactorio de incorporación de palabras aisladas. Este retroceso generalmente va acompañado en un a disminución del interés y enganche social. Además, con frecuencia se presentan conductas inusuales y repetitivas, rituales y reacciones emocionales intensas. Solicitan que le lean la misma secuencia de cuentos cada día, o ponerse la misma pijama o se desorganizan ante los cambios de rutina.

Los síntomas son menos obvios durante el primer año de vida. Generalmente llegan a consulta después de los cuatro años. Para el momento reportan cierta torpeza motora y muy especialmente su tendencia a perseverar en temas, así como su manera inusual de relacionarse con otros. Cuando llegan al preescolar, resultan más evidentes sus deficiencias a nivel de sus destrezas sociales, así como lo reiterativo y temático de sus juegos, y su habilidad para memorizar contenidos específicos.

¿Es cierto que las personas con Asperger son superdotadas?
Esa es una falsa creencia; estudios epidemiológicos demuestran que los individuos con síndrome de Asperger no se diferencian del resto en lo que respecta su coeficiente intelectual. Lo que sí es cierto es que por definición el Asperger excluye a individuos con niveles intelectuales inferiores al promedio.

Lo que ocurre es que las personas con Asperger se dedican intensamente a temas específicos, haciéndose verdaderos expertos, es por ello es que Hans Asperger los describía como “pequeños profesores”. Cuando estos intereses coinciden con una tarea creativa y útil desde el punto de vista material o social, esta persona puede lograr una vida muy productiva. De hecho, se dice que grandes personalidades en la historia, basados en sus biografías, parecieran haber padecido este trastorno: Einstein y Newton. De igual manera se sabe que han sido diagnosticadas de Asperger el premio Nóbel Vernon Smith y la doctora Temple Grandin, así como el creador de la franquicia Pokemon, Satoshi Tajiri y el creador de Windows, Bill Gates, entre otros.

¿Hay cura? ¿Cómo es el tratamiento?
Una vez diagnosticado el Asperger, no existe un tratamiento único que funcione para todos los casos, al igual que en otros trastornos del espectro autista. Vera enfatiza que “de allí la importancia de obtener un perfil de desarrollo socio emocional y psicoeducativo del niño, identificando fortalezas y debilidades”, en base al cual establecer un plan de abordaje a la medida de sus necesidades particulares. Asimismo, la especialista señala que: “es indispensable que padres, maestros y profesionales tratantes trabajen en equipo coordinado para favorecer la adaptación personal, escolar y social de estos niños”.

El programa de tratamiento para un niño Asperger debe ser interdisciplinario, y según sus debilidades, puede incluir: terapia del lenguaje, terapia ocupacional, psicopedagogía y apoyo psicológico, inicialmente individual y posteriormente grupal, generalmente orientado al manejo de la ansiedad y al entrenamiento de destrezas sociales y al afrontamiento y solución de problemas. En algunos casos muy específicos se usan medicamentos para tratar problemas de conducta, de ansiedad u otros.

Los padres juegan un rol fundamental, ya que del conocimiento y la comprensión que ellos adquieran del manejo de este trastorno dependerá su capacidad para manejarlo efectivamente y optimizar las condiciones de desarrollo, además de garantizar la calidad del tratamiento que recibe el niño.

Vera señala que un factor determinante es la adecuada escogencia del colegio para el niño con Asperger, ya que él necesita de un ambiente educativo dentro del sistema regular, en el que se respete las diferencias individuales y se le ofrezcan oportunidades de éxito no sólo académico sino social, a través de un seguimiento emocional y de un acompañamiento cercano. Por su conducta inusual, los pequeños con este síndrome suelen ser frecuentemente acosados y molestados en ambientes escolares, es por ello que el personal docente debe mantenerse alerta.

¿Qué relación hay entre el síndrome de Asperger y la intolerancia al gluten?
Existen algunas líneas de investigación que plantean, como piedra angular del programa de tratamiento en niños con trastornos de espectro autista, cambios drásticos en la alimentación, según las respuestas del niño a determinados alimentos. Hacen referencia a alteraciones en la asimilación del gluten y la caseína que provoca un aumento de los péptidos en la sangre, que a su vez repercute en el incremento los opiáceos en los neurotransmisores neuronales, y en consecuencia favorece la desconexión. Sin embargo, Dora Vera no considera que forme parte fundamental de la terapia de elección para niños con Asperger: “en mi opinión las dietas libres de gluten y caseína tranquilizan a algunos niños con alteraciones neurobiológicas como el autismo y el déficit de atención, entre otros, pero no es el tratamiento fundamental”.

A manera de conclusión, la especialista exhorta a consultar si su hijo presenta algunos síntomas importantes y a no recibir con alarma el diagnóstico: “Cuando los padres se enteran de que su niño tiene Asperger pueden sentir miedo, ira, culpa y otras emociones difíciles, generando gran estrés familiar. De allí que el soporte de un profesional de salud mental o de grupos de apoyo formados por otros padres en situaciones similares puede ayudarlos a sobrellevar la situación y a ser mas efectivos”.

ysabelvd@yahoo.com

Asperger

›› Usualmente el diagnóstico se realiza después de los 3 años
›› Coeficiente intelectual generalmente por encima de lo normal
›› Aparición del lenguaje en tiempo normal
›› Todos son verbales
›› Gramática y vocabulario por encima del promedio
›› Interés general en las relaciones sociales. Desean tener amigos y se sienten frustrados por sus limitaciones para acercarse y establecer empatía
›› Incidencia de convulsiones igual que en el resto de la población.
›› Torpeza general
›› Intereses obsesivos de “alto nivel”
›› Los padres detectan problemas alrededor de los dos años y medio de edad



Autismo

›› Normalmente el diagnóstico se realiza antes de los 3 años
›› Coeficiente intelectual generalmente por debajo de lo normal Retraso en la aparición del lenguaje
›› Alrededor del 25% son no verbales
›› Gramática y vocabulario limitados
›› Desinterés general en las relaciones sociales, no desean tener amigos
›› Un tercio presenta convulsiones
›› Desarrollo físico normal
›› Ningún interés obsesivo de “alto nivel”
›› Los padres detectan problemas alrededor de los 18 meses de edad.
›› Las quejas de los padres son los retardos del lenguaje



Señas:
Alternativas para el desarrollo. Avenida Mohedano, Quinta El Jabillo, Planta Alta, La Castellana. Telf.: 265.4135 / 2626182
Fuente consultada
www.eduven.com

 
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