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Coles
en familia
Aqui cinco variedades de estas hortalizas,
nutritivas y de reconocidas
propiedades anticancerígenas. J.P.
Brócoli
Pocas verduras resultan tan nutritivas como el brócoli: 200 g aportan casi
el cuádruple de la vitamina C que se necesita al día. También satisfacen
enteramente los requerimientos diarios de ácido fólico y dos terceras partes
de los de vitamina A. Los estudios destacan, además, el poder anticancerígeno
de algunas de sus sustancias.
Al dente para cocerlo sin que pierda su textura crujiente ni sus vitaminas,
lo mejor es hacerlo al vapor durante unos minutos o en una mínima
cantidad de agua.

Repollos
Aliados de los trastornos gastrointestinales, su consumo regular parece
reducir el riesgo de padecer cáncer de colon. En sus distintas variedades
aportan buena dosis de vitamina C, ácido fólico, betacaroteno y fibra,
y sólo hay que tener en cuenta que dificulta la absorción del yodo.
Sus hojas crudas se consumen en ensalada. Sumergidas –dos
minutos– en agua hirviendo, se pueden servir también aderezadas
con aceite de oliva y ajitos rehogados.
Radiquio
Su atractivo color púrpura se debe al licopeno, un
pigmento antioxidante también presente en el tomate. Es rico en carotenoides que el organismo transforma en vitamina A, y también constituye una buena
fuente de ácido fólico y de vitaminas C y K. De
sabor algo dulce, resulta más digestivo si se consume crudo. Además, resulta diurética y laxante.
Debe elegirse firme. Para que no pierda
su color se puede cocer con un chorrito
de vinagre, que también mejora su sabor.

Coles de bruselas
Ricas en sulfurofano, sustancia a la que los estudios atribuyen propiedades
anticancerígenas. También tienen ácido fólico. Conviene escoger piezas
pequeñas, compactas y de color verde vivo y cocinarlas tan sólo ligeramente.
Se pueden rehogar con mantequilla o añadir a ensaladas.
Coliflor
Rico en vitaminas y minerales, está particularmente indicado en personas
que deben seguir un régimen pobre en sodio y colesterol, así como en las dietas
adelgazantes. Se sirve crudo o cocida en ensaladas, cuando resulta más
digestivo y menos flatulento. También es sabroso salteada al dente en un wok.
Con queso combina especialmente bien, por lo que se suele preparar
gratinado. Un truco para evitar el intenso olor que desprende durante
la cocción consistes en echar un chorrito de vinagre al agua.
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