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Un pecado saludable

El atractivo sabor dulce y jugoso de la manzana se debe a su gran contenido de agua (un 85%) y azúcares, principalmente fructosa y, en menor proporción, glucosa y sacarosa, por lo que su índice glicémico es bajo. Contiene potasio y magnesio, provitamina A, vitaminas C y E, así como fitonutrientes (más abundantes en la piel), entre ellos flavonoides y quercitina, con propiedades antioxidantes que mejoran los niveles de colesterol en sangre y ayudan a prevenir las enfermedades degenerativas y el cáncer. La mejor forma de aprovechar sus propiedades es comiéndola entera o en jugo, y combina muy bien con hortalizas como la zanahoria y la remolacha, dos excelentes aliados para la regeneración celular.
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