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revista Estampas
Caracas, sábado 04 de agosto de 2007   

Alternativa oriental

Cada vez más personas recurren a terapias no convencionales para enfrentar el cáncer o sus secuelas, a pesar de la existencia de opiniones encontradas sobre su eficacia. Actualmente, en el lado occidental la tendencia es hacia un abordaje integral de la problemática del paciente combinando la terapia convencional ?quimioterapia, radioterapia y cirugía? con otras complementarias, casi siempre con la finalidad de sobrellevar los efectos secundarios de las primeras. A continuación dos terapias que tienen en común sus raíces orientales y el éxito que han tenido entre quienes padecen de cáncer o desean evitarlo. Ángel Freites

Agujas que sanan

La acupuntura ofrece alternativas para algunos de los efectos colaterales de las terapias tradicionales contra el cáncer ?y hasta para su prevención. Uno de los fundamentos de esta disciplina es la coexistencia en el cuerpo de energías opuestas ?el yin y el yang? que deben encontrase en equilibrio. Estas fuerzas representan los principios masculino y femenino, dominante y pasivo, claro y oscuro. Los acupunturistas hablan de la existencia de la fuerza de la vida, llamada Chi (Qi), que fluye por los meridianos interconectados o King, correlativos a 12 órganos y dos vasos extraordinarios. Cuando las fuerzas están en desequilibrio o inarmonía y se interrumpe el flujo de la vida, se generan las enfermedades. Las palabras expresadas en el libro chino Zhuang Zi, segunda piedra angular del taoísmo, así lo explican: ?La vida es el resultado de la concentración de la energía. Si la energía se concentra aparece la vida, si la energía se dispersa aparece la muerte?.

La acupuntura propone que al estimular los puntos de energía del cuerpo, cuyas características están estandarizadas por la Organización Mundial de la Salud, se restaura el balance del yin y yang y el flujo vital o Qi. Los científicos occidentales han explicado que el estímulo de estos puntos dispara un narcótico natural, la endorfina, que cae en el sistema nervioso y alivia el dolor. El procedimiento es relativamente sencillo: el terapeuta, basándose en el análisis de los desequilibrios, selecciona las zonas o puntos a estimular. Coloca al paciente boca abajo o boca arriba y le inserta agujas finas en los lugares seleccionados. De acuerdo a la naturaleza y severidad de la dolencia puede dejarlas actuar entre minutos y semanas. El paciente puede experimentar dolor ligero, hormigueo o entumecimiento. El tratamiento no se aplica a personas con bajo número de plaquetas o trombocitosis. Hay que considerar que las técnicas de la medicina china son más eficaces cuando el mal no está muy avanzado, como asegura Julio Méndez, creador del Centro de Acupuntura Herencia Luminosa.

El especialista afirma que, según la medicina tradicional china, el cáncer debe abordarse desde un punto de vista global, y cuando éste se manifiesta es porque ya estaba presente a nivel microcelular. Méndez, quien cuenta con los avales del Real Centro Universitario Escorial María Cristina de la Universidad Complutense de Madrid y del Centro de Enseñanza de la Medicina Tradicional China de la misma ciudad, explica que, en su fase inicial, el cáncer latente o medianamente manifiesto podría ser curable porque aún no ha llegado a exteriorizarse ampliamente, siempre que se realice el debido control de los factores climatológicos-ambientales, emocionales y alimentarios. Si se tiene que tratar a un paciente en etapa avanzada con cúmulo, foco o, peor aún, metástasis, lo que procede es ayudarle a alcanzar una sobrevida satisfactoria y a apaciguar los efectos secundarios de otras terapias que resultan bastante agresivas. Según la opinión del Doctor Joseph Chiang, profesor del Departamento de Anestesiología del M. D. Anderson Cancer Center, ?la práctica de la acupuntura es muy útil para aliviar los efectos secundarios del tratamiento oncológico sobre todo náuseas, vómitos y dolor?.

Pero para entender mejor el papel que juega la acupuntura en el tratamiento del cáncer es conveniente prestarle atención a las palabras del doctor Carlos Nogueira Pérez, investigador español, quien en su más reciente conferencia El Cáncer desde la perspectiva de la medicina tradicional china, señala la naturaleza de los cuatro agentes patógenos considerados causantes de toda enfermedad desde la perspectiva ?oriental?: el genético o Xie Zhong, el endógeno emocional o Xie Shen, el endógeno-exógeno dietético o Xie Gu, y el exógeno medioambiental o Xie Liu. Explica que en la medicina tradicional china la enfermedad se produce por el predominio de los Xie o factores patógenos sobre el Zheng o factor antipatógeno. Por lo que un terapeuta debe debilitar el factor patógeno y potenciar el factor antipatógeno vinculado de manera indivisible con una circulación armónica de la energía de la vida.

En el contenido de su ponencia, Noguera afirma que en la medicina tradicional china el tratamiento del cáncer da lugar a un protocolo terapéutico que corre en cuatro grandes líneas: Regulación Energética ?la preparación del organismo para el tratamiento equilibrando la energía a través de los meridianos de acupuntura?; Tratamiento Base ?sintomático-general?; Tratamiento Etiológico ?se ataca la causa que es particular para cada individuo?, y Tratamiento Complementario ?potenciador de acuerdo a la causa. Puede ser psicoterapia o Flores de Bach, si es emocional; cambio de estilo de vida y hábitos, si es climatológico; dietoterapia, si su ingesta es inadecuada.

Buenas posturas

Cualquier persona que haya vivido la experiencia de una sesión de yoga puede confirmar que lo primero que le dicen al practicante es que olvide todo y focalice su atención en la respiración con el objetivo de centrarse en el aquí y ahora. La palabra yoga supone conexión, unión, integración y una vida más larga y con mayor calidad. Esta disciplina ?de origen indio? ofrece sus beneficios desde hace más de 3.000 años y tiene como principios básicos la escucha activa del cuerpo, la respiración profunda, la concentración y la alineación de la espina dorsal. Requiere ética y disciplina personal, tiempo y práctica. Permite buscar la armonía entre cuerpo, mente y espíritu.

El yoga consiste en la realización de 72 posturas precisas o asanas, que estimulan las glándulas endocrinas y promueven una mejor circulación energética, acompañadas de técnicas de respiración o pranayanas que ayudan a tranquilizar la mente consciente. La licenciada Claudia Ryno, docente de los institutos de yoga de la Gran Fraternidad Universal Dr. Serge Raynaud de la Ferrierè y nutricionista, refiere que la respiración es un medio de comunicación. ?Los investigadores han encontrado que lo que primero que hacen las células cancerosas es dejar de depender del oxígeno, se incomunican, pierden contacto con el entorno. La respiración correcta que enseña el yoga hace que el ritmo cardíaco se acompase y corrige las posturas. Entonces comienza a haber una mayor oxigenación del torrente sanguíneo y de las células. El organismo se va bañando de vida, permite la combustión, el metabolismo y demás funciones?. Ryno sostiene que cuando un paciente desarrolla cáncer está comunicando algo a través de un conjunto de células que empieza a crecer en forma desmedida, en una verdadera rebelión contra un sistema implementado. Explica que ?una de las condiciones para desarrollar cáncer es la depresión. Quien se deprime experimenta tanto miedo a la muerte como a la vida, y tras la depresión baja la inmunidad?. Recomienda tener siempre una actitud activa frente a la enfermedad, enfrentarla no eludirla.

Con la práctica de yoga el paciente con cáncer o con cualquier dolencia mejora el estado general de su organismo ?sobre todo en el campo de la energía y el sistema inmune?, y se involucra en un viaje hacia el cambio positivo en sí mismo. Sólo la esperanza puede ser potencialmente curativa e incidir de manera directa sobre la depresión y la ansiedad.

El yoga aumenta la capacidad de distanciarse del drama que puede representar para una persona el padecer cáncer o cualquier otra enfermedad, y de la angustia existencial que genera el estar en el mundo dándole herramientas para afrontarlo con firmeza. Además, la visualización de imágenes en la mente, llamada yoga nidra, puede implicar cambios en el cuerpo mejorando considerablemente la calidad de vida de los pacientes con cáncer. Ryno puntualiza que este arte ancestral enseña a ponerse en contacto con la naturaleza, con el cosmos, con los otros y con la trascendencia del ser. En su experiencia ha visto a muchas personas mejorar con la práctica del yoga. ?Ellos han vivido un cambio positivo a través de la respiración, la relajación, la meditación y la alimentación vegetariana. Pero si el paciente no toma conciencia no hay terapia que valga?.

 

Señas
Herencia Luminosa. Av. Bruselas, quinta
Tibisay, piso 2, La California Norte.
Telfs.: 537.1730 / 0412 704.8636

Conexiones


www.cancer.gov

www.cancer.org
www.sucancer.org
www.todocancer.com
www.cancerlynx.com


 
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