Botiquín VERDE
Una indigestión, una torcedura leve, un resfriado que comienza a manifestarse; todos son malestares que pueden atenderse con la ayuda de la naturaleza
Beatriz García Cardona
Todas las tradiciones médicas de Oriente y Occidente contemplan la herborlaria dentro de sus prácticas tradicionales y originarias. La medicina tradicional china, el Ayurveda de la India, la medicina tibetana, las prácticas de los indígenas del continente americano y los padres de la farmacopea en Europa, emplearon las propiedades curativas de las plantas en trastornos físicos y emocionales, dando lugar a muchos remedios tal como los conocemos actualmente.
Hipócrates, Paracelso, Galeno, Culpeper, forman parte de la legión de sabios que sentaron las bases de la medicina moderna y cuyas prescripciones para recuperar la salud tomaban en cuenta aspectos como el clima, la dieta, la higiene y el uso de hierbas, entre otros. Así, el primer herbario sobre las propiedades y aplicaciones de las plantas fue compilado por Pedanio Dioscórides (40-90 d. C), y se tituló De Materia Médica; de las abadías benedictinas medievales surgieron los dos herbarios de la abadesa de Bingen (Alemania), Hildegarda de Bingen y a mediados del siglo XVII Nicholas Culpeper escribió su famosa Farmacopea de la herboristería, por sólo nombrar algunas de las obras que sentaron las bases de la medicina natural actual, al menos en Occidente.
Hipócrates es autor de la frase "Que el alimento sea tu medicina y la medicina tu alimento" y las hierbas transitan ese medio camino entre los fármacos y los alimentos, pues aportan al organismo valiosos minerales y oligoelementos e incluso pueden enriquecer diversos platos y con ello sanar y fortalecer el organismo. Plantas para aliviar la tos, para la digestión, para tonificar, pueden convertirse en ricas infusiones que a su vez sustituyan a bebidas calóricas y poco sanas
Si hay tos
Los resfriados, que usualmente van acompañados de un ligero malestar general mas no de fiebres, pueden ser aliviados con plantas que permitan sudar al paciente. Sarah Garland, autora del Gran libro de las hierbas y especias, propone un té de pimienta de cayena o un baño de semillas de mostaza para los pies, para calentar el cuerpo y estimular la circulación; propiedad vermífuga que también posee la infusión de tilo o de canela, productos que suelen estar en la despensa de cualquier hogar.
Si "el resfriado está ya establecido, puede inspirarse el vapor de hierbas para despejar la cabeza y calmar el tracto respiratorio, cubriendo la cabeza con una toalla", acota. Las hojas de la planta de eucalipto son empleadas tradicionalmente con este fin o su aceite esencial, pero se recomienda mantener al paciente en una habitación abrigada para inhalarlo y mantenerse ahí, sin tomar corrientes de aire.
Para las afecciones de la garganta se emplean desde antaño las flores de saúco en infusión, mientras que los frutos de esta planta se utilizan también para calmar la tos, preparadas en un cocimiento, al que se le agrega miel y también jengibre y clavos de especia si se desea para potenciar su efecto.
Pero no se olvide de la casera cebolla y toda la familia de los Allium cepa, que con éxito despejan las vías respiratorias de la flema. Hervidos en agua o leche, endulzados con miel, constituyen un remedio eficaz para los resfriados y la tos. Si no tolera el fuerte sabor de ajo y la cebolla, puede sustituirlos por el ajoporro; se cuecen dos ajoporros cortados en rodajas con muy poca agua y después se escurre el jugo con un trozo de tela gruesa o se prensa en un colador fino para hacerlo puré, se añade miel al gusto y se toman una o dos cucharadas cuando sea necesario.
La infusión de salvia también se indica para las gargantas irritadas; la decocción de semillas de girasol (25 g por 600 ml de agua) mezclada con miel es un expectorante. Con los delicados pétalos de rosa, en infusión, junto a sus hojas, se preparan gargarismos astringentes y antisépticos.
El tomillo, una planta que se utiliza como hierba aromática en la cocina mediterránea, tiene propiedades valiosas como fungicida, expectorante, antiespasmódica, dilatador bronquial, carminativo y astringente; se considera un antiséptico único para el dolor de garganta, problemas gingivales, afecciones del sistema digestivo y lombrices intestinales. Su infusión, endulzada con miel, se puede tomar tres veces al día para aliviar la tos, y sin edulcorante, como gargarismo.
Barriga llena…
Una comida copiosa puede ser "aligerada" con el cocimiento de la raíz de jengibre, así
como de cardamomo o
gel, la aromática semilla que otorga carácter al café árabe. En general se puede decir que las plantas amargas o picantes le ayudarán a digerir mejor los alimentos, una valiosa ayuda si padece de molestias estomacales o gases, en cuyo caso se emplean más bien semillas como el anís dulce, de hinojo o anís estrellado, aunque también se puede tomar el agua del cocimiento del hinojo -de venta en los supermercados- o incorporar esta raíz de suave sabor anisado a ensaladas verdes.
Algunos licores aromatizados con semillas y hierbas amargas se convertirán también en aliados de la digestión. Garland propone un brandy amargo (un litro), con 25 gramos de piel de naranja seca, 2 cucharaditas de semillas de cardamomo (sin vaina), 1/4 de cucharadita de canela en polvo y 1/4 de cucharadita de clavos; se combinan los ingredientes, se embotellan y se guardan; se toman una o dos cucharaditas antes de las comidas.
Hierbas y especias como el comino, la cúrcuma, el romero, la mejorana, la menta, la hierbabuena, el orégano, agregadas a sus comidas o como infusiones, también le ayudarán a digerir los alimentos, mientras la manzanilla; por su carácter antiespasmódico, se indica para los dolores menstruales e indigestión nerviosa. El jengibre entero masticado o el agua de su cocimiento es un remedio contra las náuseas.
Tanto si tiene diarrea o estreñimiento el primer remedio natural a tomar en cuenta es el agua, y consulte al médico si se trata de padecimientos crónicos o persistentes. En el caso de diarrea, el cocimiento del agua de arroz tostado le ayudará, así como consumir el cereal entero, al igual que comer plátano verde sancochado. "Una manzana cruda, rallada o troceada, comida antes del desayuno o por la noche, después de haber cenado, tiene un efecto muy beneficioso sobre el intestino y es un buen remedio tanto para el estreñimiento como para la diarrea", indica Garland.
Para tonificar y vigorizar
Algunas plantas y hierbas, por su riqueza en minerales, vitaminas y oligoelementos, "aumentan o restablecen el tono o la condición saludable del organismo y son fortalecedoras, vigorizantes y tonificadoras", acota la herborista Sarah Garland. Estos alimentos se toman en infusiones, cocimientos, jarabes, pastillas (como el ginseng o el ginko bilova) o bien se incorporan a las comidas.
El berro, la ortiga, los escaramujos de las rosas -muy ricos en vitamina C- los ajíes dulces y picantes, la menta, el romero, el apio España, el perejil, el cebollín, la raíz de jengibre, forman parte de este lista que puede alimentar su despensa. A su vez, especias y condimentos como la pimienta en todas sus variedades, la nuez moscada y la raíz de jengibre tonifican el organismo y mejoran la circulación.
Primeros auxilios
El gel fresco de una penca de sábila, previamente lavado cuidadosamente, es un eficaz recurso para una quemadura (incluyendo las solares), herida o ampolla; se extrae cuidadosamente la penca y se saca el líquido pegajoso del centro, se coloca en la piel y se cubre con una gasa estéril. Este gel, indica Non Shaw en su Guía ilustrada de plantas medicinales, favorece la cicatrización, es antiinflamatorio, antiséptico y fungicida y se utiliza también para dermatitis, llagas del pañal, pie de atleta y úlceras bucales. El jugo de repollo también se puede aplicar para aliviar la piel irritada y quemaduras ligeras.
Para las torceduras, y la dolorosa hinchazón posterior -si no hay fractura o rotura de ligamentos para lo cual se debe acudir inmediatamente a un servicio de salud- se puede emplear el cocimiento de las flores de árnica o su tintura para remojar la parte afectada. Las hojas de llantén mayor son un remedio tradicional de nuestras abuelas para desinflamar, lo que incluye las antiestéticas paperas infantiles.
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¿Cómo se usan? |
Además de beber hierbas y plantas en infusiones o cocimientos, existen otras formas de empleo:
» Pomadas: mezclas
vegetales con una base; es un método ideal para curar granos, heridas o abscesos.
» Cataplasmas: hojas frescas o cocidas machacadas.
» Gárgaras: para males
de la garganta, boca o encías se emplean decocciones y tinturas.
» Baños de pies: con
infusiones o tinturas diluidas.
» Inhalaciones: para
descongestionar la cabeza y las vías respiratorias.
» Compresas: las frías calman y reducen la inflamación e irritación; las compresas
calientes combinadas con las frías estimulan la circulación y reducen los abscesos.
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