Terapia reparadora
El buen dormir repercute favorablemente en la salud. Un estudio demostró que las personas que dormían menos de cinco horas todas las noches tenían un índice de mortalidad un 30% superior. Mostraban ser más propensos a contraer distintos cánceres, a trastornos cardíacos u otras enfermedades que la gente que dormía siete u ocho horas todas las noches.
Además, el sueño está relacionado con la función inmunológica. Las mismas sustancias químicas que genera el sueño estimulan además las células del sistema inmunológico, las que combaten las infecciones.
Esto sin contar con el placer que otorga una buena siesta.
Así que… ¡a la cama!