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Saludable
agua de mar
Muy vieja es la tradición de aprovechar un día de playa para curar múltiples enfermedades, especialmente gripes o molestos resfriados. Algunos podrían pensar que son cuentos de abuela, pero investigaciones científicas han comprobado que no es así.
Irene Carrasquero
Pocas cosas son más desagradables y molestas que una gripe con tos, secreciones y flema. No sólo para quien la sufre sino para los que están a su alrededor. En esos casos, no hay mejor (y más agradable) remedio que un buen baño en la playa.
Recientes estudios coinciden con tan vieja costumbre: el agua de mar es una solución muy eficaz para múltiples afecciones del cuerpo, en especial cuando de la función respiratoria se trata. Aquí, un poco más de esta vieja medicina.
Al natural
La talasoterapia, práctica milenaria que actualmente está siendo muy aplicada en varios países del mundo, se vale de todos los componentes del mar (agua, lodo marino, algas, arena y aire) para dar bienestar y salud a todo el organismo.
Los mejores efectos se logran sumergiendo el cuerpo dentro del agua, en algunos casos a temperaturas mayores de 32 grados centígrados, lo cual permite el paso de elementos minerales a través de la piel. Igualmente, la presión que ejerce el agua produce una redistribución de los volúmenes vasculares con un incremento de la presión venosa central, diuresis y natriuresis.
Cada componente del agua de mar tiene algo que aportar:
• El manganeso ayuda a aliviar contracturas y reactivar la circulación en los tejidos.
• El bromo permite relajar el sistema nervioso.
• El zinc tiene efectos antioxidantes y ayuda a combatir el envejecimiento.
• El fósforo mejora el ritmo ca rdíaco.
• El azufre ejerce acción oxigenante a nivel celular.
• El calcio facilita la reconstrucción ósea.
• Los iones de sodio y potasio mejoran la función muscular.
• El yodo favorece el crecimiento general del organismo.
Por su parte, el lodo marino, conocido en esta terapia como peloides, tiene facultades para retener el agua y el calor y traspasar los componentes marinos hacia la piel.
Las algas poseen efectos cosméticos y actúan como estimulantes, tonificantes e hidratantes sobre la piel.
La arena caliente, a manera de envoltorios corporales, es indicada para problemas como artrosis y secuelas de traumatismos, entre otras afecciones.
Finalmente, el aire marino está saturado de minúsculas gotas de agua que concentran todos los componentes del mar, los cuales son absorbidos por la piel, una de las más beneficiadas, con efectos calmantes y relajantes muy apropiados para combatir el estrés.
Respirar mejor,
vivir mejor
No hace falta más presentación. Es un hecho, comprobado por cualquiera que se haya tendido en la arena de cara al mar, que el océano, tal como es, tiene mucho que ofrecer. Y el ser humano se ha encargado de tomarlo.
Sin embargo, es válido profundizar un poco más y aprender de lo que múltiples investigaciones a nivel mundial han aportado sobre este particular.
En su forma natural, el agua de mar es hipertónica, es decir, su concentración de sodio y cloro es superior a la del plasma sanguíneo. Utilizada así dentro del organismo, cuando una persona tiene las mucosas nasales sanas, podría ser molesta y producir una reacción biológica que desencadenaría en la deshidratación de las células, algo para nada beneficioso.
Por su parte, las personas que sufren afecciones agudas y crónicas de oídos, nariz y garganta, como rinitis, rinosinusitis y alergias crónicas podrían beneficiarse del uso de una solución hipertónica como el agua de mar, pues su mayor concentración de sales ejerce una acción osmótica de arrastre que desinflama las fosas nasales. Sin embargo, después de 10 ó 15 días de uso continuo podría tener efectos adversos como sangrado, ardor e irritación.
Es por ello que existen tratamientos especiales que convierten el agua de mar en una solución isotónica, es decir, con la misma concentración de sodio y cloro del plasma sanguíneo. Esta opción puede ser utilizada de forma cotidiana y continua por cualquier persona, pues permite mantener un equilibrio biológico y ofrece todos los beneficios del mar sin que se produzcan reacciones adversas.
La función respiratoria es la más beneficiada con el uso de esta amigable versión del agua de mar, pues ella permite prevenir -y curar- importantes enfermedades asociadas a los órganos que participan en esta vital función.
Los oligoelementos presentes en ella ejercen una influencia determinante en el mantenimiento de la salud respiratoria. A nivel de la nariz, específicamente, el cobre tiene demostradas propiedades antiinfecciosas, el manganeso es reconocido por sus facultades antialérgicas y el azufre ejerce efectos regeneradores sobre la mucosa.
Por su parte, el selenio destruye los radicales libres; la plata, existente en el agua de mar en cantidades mínimas, tiene propiedades antisépticas y antibacterianas y el zinc participa en el proceso de crecimiento epitelial de la mucosa.
El agua de mar isotónica, además, inhibe la producción de un conjunto de proteínas que propician la formación de sustancias inflamatorias del epitelio nasal (llamadas citoquinas y quemokinas) y disminuye la liberación de la histamina, la cual es normalmente producida durante las reacciones alérgicas.
Todas estas facultades ayudan en la prevención y cura de múltiples enfermedades que afectan la función respiratoria: rinitis alérgica, rinosinusitis, rinofaringitis y poliposis. Esto sin mencionar que disminuyen, e incluso evitan, el uso de medicamentos antibióticos, antiinflamatorios, antialérgicos, esteroides y broncodilatadores para tratar estas afecciones.
Adicionalmente, y para colmo de bienes, el agua de mar isotónica es utilizada por otorrinolaringólogos y cirujanos
plásticos en la recuperación postoperatoria de sus pacientes luego de ciertos procedimientos quirúrgicos.
¿Mar envasado?
A pesar de todo lo que sanamente puede obtenerse del océano, no siempre hay tiempo o disponibilidad de trasladarse hasta la playa.
¿Cómo sería, entonces, traer el mar a la casa? Es una opción viable hoy en día, gracias a recientes avances científicos que han logrado envasar agua de mar isotónica para ser aplicada en forma de spray presurizado.
Su principal uso es el de la higiene nasal cotidiana y actúa como descongestionante, antiinflamatorio y regenerador de la mucosa a nivel nasal, traqueal y bronquial.
La presentación es spray parece ser más eficaz que las tradicionales gotas o aerosoles suaves, pues hace posible aplicar chorros unidireccionales de agua dentro de la nariz, con una presión adaptable dependiendo de la necesidad y la edad (desde bebés hasta adultos). Esta presión permite alcanzar la parte más alta de la nariz y de la garganta (rinofaringe), donde se alojan la mayoría de los virus respiratorios y bacterias tales como neumococo, haemophilus influenzae y meningococo.
Es, sin duda, una bienvenida opción para quienes tienen tendencia a sufrir rinitis alérgica o gripes recurrentes. Especialmente en esta época del año, cuando sin avisar la lluvia da paso al sol y con ello el calor se sobrepone violentamente al frío y a la humedad. Y con todo este impredecible carácter climático, por supuesto, gripes aquí y allá.
Nariz limpia y libre
"La nariz es uno de los órganos más sucios, que debería ser lavado diariamente con agua salina" decretó en 1895 un editorial del British Journal of Medicine.
Casi cien años después, específicamente en 1998 y producto de un trabajo realizado en la Universidad Estatal de Pennsylvania, se anunció en el marco de la 50º Asamblea Científica de la Academia Americana de Medicina Familiar realizada en San Francisco (Estados Unidos) que la irrigación de la nariz era un mecanismo efectivo para prevenir resfriados.
Lo que indican estos anuncios públicos -y mundiales- es que la nariz es un órgano importante que, si bien ofrece al ser humano un sentido tan fundamental como el olfato, es también la puerta de entrada para múltiples virus y bacterias que comprometen seriamente la salud respiratoria. De hecho, las investigaciones han determinado que el 90 por ciento de los agentes que producen infecciones en el cuerpo -no sólo respiratorias- entran por la nariz.
De allí que la higiene nasal cotidiana sea determinante para mantener la salud y la calidad de vida de cualquier persona, especialmente porque permite proteger el sistema respiratorio.
Y la irrigación con agua de mar isotónica en forma se spray constituye una opción más que adecuada, además de sencilla, para limpiar la nariz día a día.
Al descongestionar la mucosa y normalizar la viscosidad del moco, su uso cotidiano ha demostrado ser muy efectivo en la prevención (y cura) no sólo gripes, alergias, rinitis y rinosinusitis, sino también otras complicaciones de salud como bronquitis y asma bronquial, pues se ha comprobado que la rinitis alérgica puede conducir a asma a corto, mediano o largo plazo.
Un día de sol, arena y mar sigue siendo un remedio codiciado y las afecciones respiratorias son la mejor excusa para escaparse a un paseo playero. Pero cuando esto no es posible y se quiere prevenir cualquier complicación respiratoria, el adecuado y cotidiano aseo nasal es la clave.
En todo caso, siempre sobran los buenos pretextos para irse a la playa un fin de semana.
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