Inmunoterapia
Arma contra el cáncer
Según cifras de la Organización Panamericana de la Salud, cada año unas 500 mil personas en América Latina mueren a causa de algún tipo de cáncer. ¿Hay esperanzas de cura para este mal?
Irene Carrasquero. La Jolla, California
Es un hecho que actualmente existen infinidad de grupos científicos, en distintas partes del mundo, dedicados de lleno a buscar una solución a esta terrible -y en desafortunados casos también mortal- enfermedad.
Gracias a estas mentes en movimiento, hoy en día las cifras apuntan a que aproximadamente la mitad de los cánceres pueden ser curables. Y es por esa otra mitad, que todavía no tiene respuesta, por la que tantos científicos no descansan

Cualquier tejido en el cuerpo puede hacerse anormal y por eso existen decenas de cánceres
foto: www.shutterstock.com / sebastian kaulitzki
¿La cura? Muchas curas
Todos soñamos con esta casi mesiánica "cura contra el cáncer". Y los avances científicos ciertamente siguen arrojando esperanzas de que esta utopía, por qué no, puede ser una realidad.
Pero lo que también han ido revelando estas investigaciones es que muy probablemente no habrá nunca "una" cura, única, universal y aplicable a todos los cánceres. Y es fácil entender por qué.
El cuerpo humano está constituido por millones de células que crecen y se dividen naturalmente para producir más células y sustituir aquéllas que han envejecido, las cuales mueren de forma natural. Este mecanismo, conocido médicamente como apoptosis o muerte celular programada, permite mantener la salud del organismo.
Pero aun este perfecto proceso básico y natural puede descontrolarse y, debido a factores externos, las células comienzan a multiplicarse sin control y cuando no es necesario, convirtiéndose en malignas. Y es en este momento cuando aparece el cáncer.
Esta enfermedad puede presentarse en forma de tumor, concentrada en una masa sólida, muchas veces restringida a una zona específica, pero también puede dispersarse por el cuerpo, tomando, por ejemplo, el torrente sanguíneo o el sistema linfático.
"Cualquier tejido en el cuerpo puede hacerse anormal y por eso existen, literalmente, decenas y decenas de cánceres", explica el doctor Tony Reid, quien es profesor adjunto de Medicina del Programa de Crecimiento, Invasión y Metástasis de Tumor en la Universidad de California en San Diego, Estados Unidos.
"Cada cáncer es individual y tiene una suerte de huella digital que lo hace ser como es. El cáncer no es una sola enfermedad, son muchas y nunca habrá una sola cura. De aquí a diez o veinte años podremos quizás identificar la huella digital de un tumor y aplicar un cóctel que inhibirá ese cáncer. Y es probable que esto sirva para una persona pero no para otra".
Y es por esto que el doctor Reid no cree en la idea de una única cura. El especialista promueve más bien la posibilidad de múltiples herramientas para atacar las diversas rutas por las cuales una célula normal se hace maligna, lo cual convertiría al cáncer en una enfermedad manejable y curable.
La inmunoterapia
En el Programa de Crecimiento, Invasión y Metástasis de Tumor de la Universidad de California, el doctor Reid trabaja con su equipo en la búsqueda de nuevas alternativas para ampliar la familia de tratamientos contra el cáncer.
Una de las innovaciones que últimamente los mantiene ocupados y con grandes esperanzas es una prometedora opción: la inmunoterapia. Aunque no es un concepto nuevo, la también llamada terapia biológica o bioterapia se sirve del sistema inmunológico para atacar y matar las células cancerígenas y con ello eliminar la enfermedad, una aplicación de reciente data en la que últimamente se han hecho importantes avances.
A pesar de que la ecuación pudiera sonar casi obvia y sencilla, no son pocas las interrogantes que han venido surgiendo en el camino, las cuales han ayudado al equipo del doctor Reid a conocer muy en profundidad el comportamiento inmune del organismo y aprovecharse de él para atacar al cáncer.
El sistema inmunológico es una compleja y sofisticada red cuya labor es defender al organismo contra el ataque de invasores foráneos que no pertenecen al cuerpo. "Este sistema hace dos cosas muy bien. La primera es reconocer a cuerpos extraños, como virus y bacterias, atacarlos y matarlos; es decir, que es capaz de percibir lo que es anormal", explica Reid. Y esto puede hacerlo, incluso, en un virus que está dentro de una célula, atacándolo directamente o matando a toda la célula, con lo cual destruye también la virus. "Lo otro que hace bastante bien es reconocerse a sí mismo sin dañarse". Esto quiere decir que es capaz de distinguir entre sus propios tejidos y los extraños que invaden al cuerpo y por eso no se agrede a sí mismo (a menos que exista una enfermedad autoinmune, casos en los que el sistema inmunológico no es capaz de hacer esta diferencia y ataca a sus propios tejidos).
Y es aquí donde entra el ingenio del doctor Reid y su equipo. "El cáncer es uno mismo, pues se deriva de nuestras propias células". Por lo general, lo único anormal en ellas, si se les compara con células normales, es que crecen demasiado rápido y desordenadamente, sin culminar sus funciones y sin que se dé la apoptosis.
Vino entonces la gran pregunta: ¿cómo lograr que el sistema inmunológico supere su natural comportamiento de no matarse a sí mismo y se ocupe de destruir estas células que él percibe como propias pero que son cancerígenas?
La mejor alternativa parecía ser colocar "algo" dentro de la célula que el sistema inmunológico fuera capaz de reconocer como foráneo para que lo atacara y lo matara. Y la respuesta obvia fue: los virus.
"Los virus infectan a las células; el organismo, a través del sistema inmunológico, tiene millones de años de experiencia reconociéndolos y matándolos. Así, hacer un virus y meterlo dentro de la célula es una forma de 'marcarla', identificándola como cancerígena, dejando que el sistema haga su tarea".
Los primeros tropiezos
Las experiencias iniciales en la aplicación de la inmunoterapia fueron, según confiesa el propio Reid, a veces desconcertantes.
"Una de las cosas que nos confundió al principio fue que después de inocular el virus dentro de un tumor éste tendía a crecer durante el primer mes. Pero luego nos impresionaba cómo comenzaba a encogerse".
Pero la explicación no tardó en llegar y se encontró en la misma acción del organismo cuando se produce una infección. "¿Qué ocurre cuando hay una infección? Hay inflamación. Entonces lo que hemos observado es que la respuesta inmunológica se da en el tumor y éste se inflama".
Usualmente en terapia contra el cáncer las grandes masas son sinónimo de un panorama poco alentador. Pero en el caso de la inmunoterapia, paradójicamente, el crecimiento del tumor producto de la infección "inducida" es un indicador positivo que responde a una buena reacción al tratamiento.
"Incorporar nuevas terapias nos ha obligado a identificar distintas formas de medir respuestas".
La conjunción de muchas y variadas
curas es el arma más eficaz para
combatir
al temible cáncer
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Complementarios
Ya a principios del siglo XX se conocía y aplicaba la radioterapia en el tratamiento de ciertos cánceres, pues los médicos de la época sabían que aunque en grandes dosis podían ser mortales, las radiaciones eran efectivas para matar las células cancerígenas.
Pero cuando apareció la quimioterapia, a finales de la década de los 40, se pensó que ésa sería "la cura" y a pesar de los efectos secundarios, comenzó a aplicarse como algo bastante innovador.
Sin embargo, así como la televisión no sustituyó a la radio ni Internet acabó con los libros impresos, tampoco la quimioterapia sacó a la radioterapia del panorama en la lucha contra el cáncer. Los médicos se dieron cuenta de que una complementaba a la otra y que aplicar ambas podía ser muy efectivo en el manejo de esta enfermedad.
Paralelamente sigue estando la cirugía, una alternativa que en el caso de muchos cánceres es el tratamiento de primera línea, y que bastantes veces se combina también con la foto: radioterapia o la quimioterapia. O con ambas.
Ahora, cuando comienza a aplicarse la inmunoterapia, este concepto también se hace obligatorio. A través de distintas técnicas convencionales puede reducirse el tamaño de un tumor para luego recurrir a esta nueva alternativa y terminar de destruirlo.
En definitiva y a la luz de los avances científicos, la cura contra el cáncer es -y seguirá siendo- la conjunción de muchas curas, que combinadas y bien armonizadas permitirán neutralizar la infinidad de formas en que esta enfermedad puede aparecer.
A SABER |
» Hablar de cifras sobre los resultados de la aplicación de la inmunoterapia resulta, según el propio doctor Reid, algo apresurado, siendo esta terapia bastante innovadora y los ensayos todavía reducidos.
» Esta opción es muy efectiva en tumores de poco tamaño, pues el sistema inmunológico es eficaz contra el cáncer cuando éste está en cantidades muy pequeñas.
» No así en masas de gran
tamaño, donde la capacidad del sistema inmunológico puede ser sobrepasada.
» Los efectos secundarios de esta opción tienen que ver con los síntomas propios de una infección como temblores, tos y una sensación de calor parecida a la fiebre.
» Ninguno de estos efectos es considerado algo terrible por los mismos pacientes, ni afecta
mucho su calidad de vida.
» Por el contrario, muchos de ellos han manifestado que se sienten tranquilos con los síntomas, pues les hace pensar que el cuerpo está atacando el tumor y la terapia está funcionando.
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LO MÁS TEMIDO |

» La mitad de las muertes por cáncer ocurridas anualmente en América Latina se concentran en el estómago, colon, próstata y mama.
» Después del cáncer de cuello uterino, el de mama es el segundo más común en el sexo femenino en Venezuela, cobrando la vida de tres mujeres cada día.
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Señas
Sexto Taller Anual de la Salud de Latinoamérica y el Caribe.
La Jolla, California (EEUU), Septiembre 2008. |