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La epidemia de los 80 |
Hasta hace apenas unas dos décadas, el estrés no se conocía con propiedad. Hoy es parte del día a día y se considera el primer problema de salud de la población norteamericana.
El estrés temporal puede no tener efectos mayores sobre el organismo. En cambio, cuando se prolonga por mucho tiempo se afectan las funciones básicas, el cuerpo se resiente, se agota y se produce envejecimiento celular.
El estrés crónico interfiere en las funciones más importantes del ser humano:
1. El sistema cardiovascular es uno de los más afectados, pues aumenta la presión sanguínea y las palpitaciones del corazón además de que se elevan en la sangre las grasas (colesterol y triglicéridos) y las azúcares (glucosa). Todos estos factores aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas, ateroesclerosis, derrames cerebrales, diabetes y aumento de peso.
2. El sistema digestivo se resiente, pues el estómago tiende a vaciarse más despacio y el colon acelera su actividad, por lo cual es común que las personas estresadas padezcan de dolores de estómago y diarrea.
3. El sistema inmune se debilita y la persona se hace más propensa a enfermedades.
4. El sistema nervioso se descontrola, ocasionando ansiedad, depresión, problemas de sueño y falta de interés en actividades cotidianas. Además, disminuyen la capacidad de tomar decisiones y la memoria.
FUENTE:
www.stress.org
foto: www.shutterstock.com / aramanda |
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| De Framingham a Reynolds |
Diabetes, hipertensión, tabaquismo, colesterol, obesidad y herencia son los factores de riesgo más determinantes para sufrir enfermedades cardiovasculares. Estos
criterios surgieron de un estudio conocido como de Framingham, liderado en 1948 por el National Heart Institute de los Estados Unidos (hoy en día National Heart, Lung and Blood Institute), el cual evaluó durante varios años la salud y estilo de vida de 5.209 hombres y mujeres del pueblo de Framingham, Massachussets, buscando algún patrón común para determinar el riesgo de sufrir alguna enfermedad cardiovascular. En los años 1971 y 2002 se realizaron dos nuevos estudios con la segunda y tercera generaciones del grupo inicial. Cincuenta años después, sin embargo, las alarmantes estadísticas de problemas coronarios en mujeres sanas (sin ninguno de los factores de riesgo tradicionales) llevó a reevaluar la situación.
Así, hace diez años un grupo de médicos del Brigham and Women's Hospital de Boston s, inició un estudio con 24.558 mujeres de más de 45 años de edad que al principio de la investigación no presentaban factores de riesgo importantes, buscando seguir su evolución cardiovascular y encontrar una manera de predecir, con mayor exactitud, sus probabilidades de sufrir algún evento del corazón. De este estudio surgió el Reynolds Risk Score, un método dirigido a mujeres sanas y no diabéticas, y el cual sigue contemplando factores tradicionales. Sin embargo, agrega dos elementos que parecen haber dado en el clavo en materia de predicción: la medición en sangre de los niveles de proteína C reactiva y el dato específico de si el padre o la madre de la paciente sufrió un infarto antes de los 60 años de edad.
foto: www.shutterstock.com / mikkail tchkheidze
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El Alzheimer |
Es una forma de demencia producida por una afección cerebral progresiva y degenerativa que afecta la memoria, el pensamiento y la conducta y cuyas probabilidades de aparecer se incrementan a medida que aumenta la edad. Las personas que tienen antecedentes familiares y las mujeres (que suelen vivir más que los hombres) son más propensas a sufrirla. Otros factores de riesgo importantes son la presión arterial alta por mucho tiempo, traumatismo craneal previo y niveles altos de homocisteína (un químico corporal que participa en ciertas enfermedades crónicas).
Los síntomas más claros del Alzheimer de inicio temprano, que comienza antes de los 60 años pero es menos común, son:
•Repetición frecuente de enunciados
•Ubicación equivocada de cosas
•Dificultad para recordar el nombre de objetos conocidos
•Tendencia a perderse en rutas conocidas
•Cambios de personalidad
•Pérdida de interés por cosas que antes se disfrutaban
•Dificultad para realizar tareas que requieren algo de elaboración mental, pero que solían ser fáciles (como llevar el control de la chequera, por ejemplo).
Cuando la enfermedad comienza a partir de los 60 años, los síntomas iniciales son más obvios:
•Olvido de detalles acerca de eventos corrientes y de la vida personal, incluso perdiendo conciencia de quién se es
•Problemas para escoger la ropa apropiada
•Alucinaciones, discusiones y conducta violenta
•Delirio, depresión y agitación
•Dificultad para realizar tareas básicas como preparar alimentos y conducir
En las etapas finales de la enfermedad, la persona:
•No reconoce el lenguaje
•No reconoce a los miembros de su familia
•No es capaz de desempeñar actividades básicas como comer, vestirse y bañarse. |
Mitos sobre la osteoporosis |
Los jóvenes no deben preocuparse
Aunque la enfermedad se hace evidente en la edad adulta (muchas veces a raíz de una fractura) comienza a formarse desde la niñez cuando no se toman las medidas para evitarlo. Nadie es demasiado joven para
comenzar a prevenirla.
Es parte natural de la edad
Mientras más se conocen los factores de riesgo, con más certeza se sabe que no es una enfermedad que le ocurre necesariamente a todo el mundo con el paso de los años. Quienes toman previsiones pueden evitarla.
Sólo las señoras mayores la
sufren. Aunque es más común en éstas, se ha convertido en un problema mundial en aumento en distintos grupos. Su prevalencia en hombres es mayor que hace algunos años; además, el riesgo de fracturas se ha incrementado debido al consumo excesivo de alcohol.
No tiene cura. Hoy en día existen tratamientos eficaces para combatirla, cuya efectividad se potencia al ser combinados con suplementos de calcio y vitamina D.
foto: www.shutterstock.com /ANTONIS PAPANTONIOU/SEBASTIAN KAULITZKI |
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Calorías fantasmas |
El portal Alimentación Sana ofrece recomendaciones prácticas para evitar esas calorías "involuntarias" que engordan tanto como las que nos proponemos comer a conciencia. Las más típicas de estas pequeñas ingestiones fantasma se dan cuando probamos la comida que estamos preparando, comemos pequeñas porciones de los alimentos que nos sobran de una preparación o picoteamos porque tenemos hambre.
Lo primero es tomar conciencia de que estas ingestiones engordan. El hecho de que sean pequeñas no implica que el organismo no las absorba. Por el contrario, sumadas pueden contar casi como una comida. Por eso:
• Evite comer de pie: si se propone comer siempre sentado, será más difícil picotear o ingerir las sobras.
• Recurra a un chicle: uno de éstos sin azúcar permite mantener los dientes ocupados y la boca llena.
• Tenga a la mano aperitivos ligeros: una buena opción es tener una batería de aperitivos sanos mientras se cocina, como trozos de zanahoria, celery o alguna fruta, de modo de recurrir a ellos ante la tentación de picotear.
• Opte por bebidas sin azúcar: tomar agua u otra bebida sin azúcar mientras se cocina es de ayuda para calmar el hambre. También pueden dar sensación de saciedad.
foto: www.shutterstock.com / serghei starus |
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Conexiones
www.aua.org
www.apa.org
www.esperanzaparalafamilia.com
www.fda.gov
www.nida.nih.gov
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Ver también en Siga la pista:
- Masajes y flores para embarazadas |
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