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revista Estampas
Caracas, sábado 01 de noviembre de 2008 
 
Cirugía plástica en adolescentes
Más allá de la imagen
foto: www.shutterstock.com/Lev dolgachov

¿Debe consentirle a su hija
o hijo operarse antes
de completar
su desarrollo físico
y emocional? Conozca
la opinión de los expertos
Ysabel Velásquez

Los padres se enfrentan a la prevalencia de los cánones estéticos y su dominio en estos tiempos. Las inconformidades propias del desarrollo ahora pueden ser corregidas instantáneamente con el bisturí y tanto las chicas como los chicos no quieren esperar a ser adultos para tener la imagen soñada. Consultamos a tres cirujanos plásticos y una psicóloga especialista en adolescentes para dilucidar las variables subyacentes en el deseo de perfección física a temprana edad.

Influencia grupal y mediática
"Las estadísticas en Venezuela y el mundo señalan que ha aumentado sustancialmente la demanda de cirugía plástica en la adolescencia" señala Andrea Lechín, psicólogo clínico. Esta especialista explica que hasta 1997 este tema se relacionaba, sobre todo en las chicas, con el deseo de mejorar la nariz con rinoplastia, pero es con el inicio del milenio que la preferencia se mueve hacia los implantes de senos: "Niñas con edades tan tempranas como los 13 a 14 años comentan que les gustaría poder aumentar el busto en el futuro y algunas quinceañeras lo piden como regalo en sustitución del viaje o la clásica fiesta". Los padres no muestran alarma ante esta pretensión y muchos consideran seriamente complacerlas aunque les prorroguen la decisión 2 a 3 años después, acota la psicóloga.

Lechín explica que los adolescentes le conceden extrema importancia a la apariencia física, son influenciados por prototipos de la TV, el cine y las revistas; ellos desean ser "aceptados por el grupo" y cumplir con los estándares de belleza.

Desde el punto de vista físico no se recomiendan este tipo de intervenciones hasta que no se llegue a la completa madurez; y desde la arista psíquica la especialista advierte que los adolescentes aún no son capaces de evaluar a plenitud los riesgos y consecuencias que comportan dichas intervenciones.

Orientación familiar y profesional
Los reality show que muestran transformaciones impresionantes en tiempo récord han logrado que en nuestra sociedad sea vista la cirugía plástica como una cosa trivial, "algo más cosmético que quirúrgico, subestimándose posibles riesgos -anestesia general, infecciones, etc.-". Lechín asevera que "La forma superficial en cómo pudiésemos enfocar este fenómeno influye en la percepción que nuestros hijos tengan sobre el tema".

Reinaldo Kube, cirujano plástico, coincide con la apreciación de Lechín: "Los padres no deben promover este tipo de cirugías; al contrario, deben hablar con su hija o hijo y recomendarles esperar un poco hasta su completo desarrollo psíquico y anatómico".

Pablo Hidalgo Lichtenstern, cirujano plástico, opina: "No creo que los padres deban promover intervenciones con fines estéticos pero están en la obligación de informarse de las mismas para poder orientar adecuadamente a sus hijos", y agrega: "Los cirujanos mantenemos la tónica de orientar, informar y explicar hasta el último detalle respecto a las intervenciones estéticas, con todos sus riesgos y beneficios".

Antonio Goncalves, cirujano plástico señala que resulta de suma importancia que el paciente esté decidido en cuáles aspectos de su cuerpo quiere mejorar y no sea sólo producto de una tendencia, y añade con respecto al rol de los padres que "el asunto va más allá de promover; lo ideal sería colaborar, educar, acompañar y apoyar al adolescente y no negarse a la posibilidad de una cirugía plástica por el sencillo hecho de que ellos no están de acuerdo; es función de los padres y representantes colaborar, discutir con criterio y tener en cuenta los puntos de vista de los adolescentes en ese sentido. Por otra parte, debemos tener el tacto de determinar qué paciente está claro en lo que quiere y ser muy enfáticos en qué expectativas se pueden cumplir y las que no". Este galeno concluye: "El mundo del adolescente es de cambios rápidos, de acción y de mucha información; por tanto es un reto para nosotros como cirujanos aclarar todas las dudas de estos pacientes e informarles acerca de todas las posibilidades reales que nuestro ejercicio les ofrece".

Justos y necesarios
La cirugía plástica tiene también una función correctiva. Pablo Hidalgo Lichtenstern señala que una otoplastia (cirugía de orejas) es ideal realizarla entre los 6 y 10 años, antes que el o la paciente desarrolle un complejo "fomentado por sus compañeritos de escuela".

En algunos casos, indica Andrea Lechín, en se que tengan características que se salgan de manera significativa de la norma, afectando emocional y socialmente al joven, pudiera considerarse este tipo de intervenciones previa evaluación médica, psicológica y la toma de decisión responsable, considerando todas las consecuencias. Dentro de este espectro entrarían los casos de reducción mamaria en senos desproporcionados que afectan la postura, la práctica deportiva y generan otras incomodidades.


foto: www.shutterstock.com/Nolte Lourens

Desarrollo imperativo
"Toda cirugía estética debe ser practicada después de los 18 años de edad", señala el cirujano plástico Reinaldo Kube, y esgrime dos razones fundamentales: el crecimiento de las estructuras anatómicas del cuerpo va hasta poco más de esta edad, así como el completo desarrollo de la personalidad.

Una vez culminado el desarrollo es cuando deben hacerse las cirugías. "Si se opera una nariz antes del mismo, se corre el riesgo de que él o la paciente queden inconformes, pues no han completado su desarrollo psicológico y no saben realmente lo que quieren; y por otro lado, los tejidos pueden seguir creciendo y cambiar entonces los resultados iniciales", indica Kube.

Por otra parte, Pablo Hidalgo Lichtenstern expone que, por ser la técnica moderna de la rinoplastia mucho menos agresiva que en el pasado y "más preservadora de la anatomía, se considera que, y según el desarrollo del paciente varón o hembra, se la puede realizar desde los 14 años". Este galeno indica que en la colocación de prótesis mamarias también persistía el criterio que debía realizarse a partir de 18 ó 20 años, pero en la actualidad se maneja una técnica "mucho más cuidadosa que permite intervenir, previo análisis del desarrollo y estatura de la joven, a partir de los 16 años".

"Si la operación está bien realizada luego de una adecuada evaluación y selección del paciente y la técnica, no hay ninguna razón para operaciones posteriores al desarrollo", afirma Hidalgo Lichtenstern. En el caso de las liposucciones, señala que la modificación de hábitos alimentarios es fundamental para que el paciente no requiera nuevas operaciones. El caso de las prótesis mamarias "el tamaño, la forma y la colocación bien escogidas y bien realizadas no justifica una nueva intervención sino hasta después de un embarazo".

Antonio Goncalves apuesta por la evaluación personalizada pero coincide con el rango etario: "La edad depende mucho de la operación que se quiera realizar el paciente; lo ideal es que se operen por encima de los 17 años, cuando el desarrollo es casi completo y las variaciones no afectarían el resultado de la intervención; también es importante seguir todos los consejos del cirujano plástico".


En uno por ciento de los casos, la obsesión
por la apariencia puede deberse
a un desorden psicológico

Consecuencias benéficas
Las intervenciones quirúrgicas bajo un protocolo definido con cautela confieren beneficios al paciente. Pablo Hidalgo Lichtenstern señala que las operaciones de nariz permiten una mejor función respiratoria, las lipoesculturas "si se llevan los parámetros adecuados de límites de volumen a extraer y aplicación para tratar lipodistrofias y no como un tratamiento para adelgazar ni para tratar la obesidad, no deben traer trastornos médicos sino por el contrario, sólo beneficios".

Con respecto a la mamoplastia de aumento, señala Hidalgo Lichtenstern: "Las prótesis actuales permiten evaluar con más facilidad que las anteriores los exámenes de RX o ecos mamarios y más aún si se colocan detrás del músculo, que era la mayor preocupación luego de haberse practicado esta intervención; sólo quedaría el pequeño porcentaje de pacientes que desarrollan contractura capsular (aproximadamente el 3%) que generalmente está relacionado con personas hipersensibles o con antecedentes alérgicos". Para concluir, añade: "psicológicamente, sólo observamos beneficios, aumento de seguridad, autoestima y mejor adaptación a la sociedad".

Antonio Goncalves destaca la mejoría que puede aportar la cirugía sobre la autoestima de los adolescentes: "Las intervenciones, cuando son realizadas en las mejores condiciones y con los criterios adecuados, logran un impulso personal importante en los pacientes, ya que afianzan su autoestima y logran enfrentarse a su vida cotidiana con otro espíritu".

Extremos Peligrosos
Andrea Lechín considera que en casos de naturaleza estética-cosmética, la cirugía debe ser postergada hasta llegar a la edad propicia. Si los padres se enfrentan a mucha insistencia "él o la joven debiesen ser visto por un psicólogo o psiquiatra, pues pudiese ser esto síntoma de algún desorden de estado de ánimo o de ansiedad, y deben recibir asistencia profesional."

Se debe tomar en cuenta, enfatiza Lechín, el Trastorno Dismórfico Corporal, el cual se trata de una preocupación imaginaria o exagerada que manifiesta la persona de manera obsesiva y recurrente sobre su aspecto físico con "sensación de fealdad". Este desorden, que puede tener una frecuencia de entre el 0,5% al 1% en la población general, hace su aparición durante la adolescencia. Por tanto, "el deseo intenso de acudir a cirugías plásticas pudiera ser expresión de este problema, el cual hay que atender por ser incapacitante y causar sufrimiento emocional significativo".

Cuidadosa decisión
De la aspiración a mejorar la apariencia a la decisión de operarse hay un largo trecho donde inciden múltiples factores. El carácter irreversible de todo acto quirúrgico precisa que el asunto sea tratado con detenimiento, mucha comunicación familiar y la escogencia de un profesional altamente calificado.

ysabelvd@yahoo.com

Señas

Reinaldo Kube León, cirujano plástico.
Clínica El Ávila, piso 8, consultorio 802. Altamira.
Telfs.: (212) 261.7443, 276.1882 / 4553.
reiaid@cantv.net

Pablo Hildalgo Lichtenstern y Antonio Goncalves, cirujanos plásticos.
Centro Médico Quirúrgico San Ignacio
Centro San Ignacio, Torre Copérnico, piso 9. La Castellana.
Telfs.: (212) 266.6050 / 9076.
www.cirugiaymedicina.com

Andrea Lechín, psicólogo clínico.
Centro Médico Docente La Trinidad, edificio 1, sótano. La Trinidad.
Telf.: (212) 949.6230.


LAS MÁS PEDIDAS

Reinaldo Kube, Pablo Hildalgo Lichtenstern y Antonio Goncalves nos revelan las preferencias de los y las adolescentes venezolanos:

»Las intervenciones más pedidas en las más jóvenes, de acuerdo a la experiencia de Kube, son la mamoplastia de aumento, liposucción y rinoplastia. Luego le siguen la otoplastia y la reducción mamaria. Los chicos solicitan con mayor frecuencia la cirugía de la nariz y en segundo lugar, la liposucción.

»En adolescentes mujeres la operación más solicitada es el aumento mamario, señala Hidalgo Lichtenstern; le siguen la lipoescultura y de tercero la rinoplastia. En adolescentes varones la solicitud es la rinoplastia en un 80%, lipoescultura 10%, y la corrección de ginecomastia 10%. Esta última se refiere a la condición que da a los pectorales masculinos un aspecto fláccido similar al de mamas femeninas.

»Para Antonio Goncalves, al igual que para los otros especialistas, la preferencia de las chicas está en la mamoplastia de aumento. En segundo lugar se encuentra la rinoplastia, seguida
por la lipoescultura.


PARA NO OLVIDAR

Los especialistas coinciden en algunas variables a tomar en cuenta antes de someterse a una intervención quirúrgica con fines estéticos:

  1. Las modas pasan pero la cirugía es irreversible.
  2. La autoestima no depende de tener una imagen que refleje los cánones de belleza que imperan en los medios.
  3. Una alimentación balanceada y la práctica deportiva son herramientas que promueven la salud y la armonía corporal.
  4. Al optar por la cirugía es preciso contar con el apoyo familiar y constatar que el especialista sea un médico formado para tal fin.

 
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