

Quienes necesitan recuperar la paz mental que, muchas veces,
debido al estrés, ha empezado a perderse, no sólo tienen a su disposición la ayuda médica tradicional. He aquí dos opciones complementarias que han sido de ayuda para muchos.
Aimara Cañizalez Garmendia
Foto: www.latinstock.com.ve/Julie Lemberger
En pleno siglo XXI la vida de la mayoría de las personas es exageradamente agitada y está llena de compromisos, trabajos y obligaciones. Los venezolanos, además, deben preocuparse por la situación política del país, pues, obviamente, ésta influye en su cotidianidad. Si a esto se suman las dificultades personales, los “rollos” internos que cada quien lleva consigo y algunos factores más que son innumerables, cualquiera puede sufrir un colapso y experimentar un giro de
180 grados en su experiencia vital. Es entonces cuando se necesita una
“mano amiga” que ayude a la persona a canalizar ciertas situaciones y a reinsertarse nuevamente en la sociedad de manera equilibrada.
El cuerpo como
agente terapéutico
Una de las opciones más innovadoras
para aquellos humanos que presentan
cierta condición psíquica o alguna enfermedad mental tratable totalmente
y en la que no se presente agresividad,
es la biodanza, “una herramienta
terapéutica creada por el antropólogo
chileno Rolando Toro, que utiliza el
cuerpo como vehículo de expresión
de las emociones”, en palabras
de la psicoterapeuta y terapeuta
corporal María Marinaro.
Lo primero que se busca con esta “danza de la vida” es que la persona entre en contacto con su cuerpo, lo reconozca y sienta lo que es; luego, se pasa al plano del reconocimiento y expresión de emociones a través del propio cuerpo y de varias manifestaciones como sonrisas o lágrimas, que obviamente son los signos de ciertas estados de ánimos como tristeza, rabia, o alegría.
“En una primera instancia del trabajo de biodanza lo que se logra es ir haciendo que el cuerpo vaya perdiendo esa coraza, que se vaya soltando y flexibilizando, de manera que luego aflore la emoción escondida y la persona pueda darle la vuelta a eso, trabajarlo e irse transformando”.
La biodanza tiene como centro motor la vida misma, el valor de ésta. Cada sesión —en la que participan varias personas — tiene una estructura donde se trabajan cinco líneas importantes, a saber: la creatividad, la afectividad, la vitalidad,
la sexualidad y la trascendencia. ¿La idea? Que cada individuo se vaya reconociendo vivo y que se permita experimentar ciertas emociones, además
de ir compartiendo experiencias ajenas de los demás individuos que
lo acompañan en cada clase de aquella danza que lo vincula consigo
mismo, lo regenera y transforma.
Muchos son los beneficios puntuales obtenidos por la biodanza: alivia niveles
de ansiedad (en el cuerpo del practicante comienza a darse un proceso de autorregulación y la persona empieza a canalizar la ansiedad que tenía
atrapada); permite vivir con un poco más de calma, mejora la calidad
del sueño, mejora las relaciones con otras personas, aumenta
la sensación de bienestar físico y disminuye ciertos dolores.
Señas
Lic. María Marinaro
Telfs.: 0416 609.4515 / 753.3823
El arte también
da la mano
Otra herramienta interesante para personas con algún tipo de enfermedad mental es aquella denominada arte terapia, que si se quiere puede llegar a ser un redescubrir talentos y actividades que se practicaban en la infancia tales como dibujar, pintar y modelar, entre muchas otras variantes.
Pero muchos se preguntarán que tiene de terapéutica este tipo de actividad. Según explica María Merce-des Oramas, artista plástica y didacta de arte terapia, la respuesta está en que cuando un individuo entra a un taller de arte “llega a aislarse y a distraerse a tal nivel, que entra a lo que los creativos llaman un momento blanco, cuando el cerebro se abstrae para realmente
compenetrarse con lo que está haciendo y lo disfruta.
Tal como lo explica Oramas, en una sociedad moderna totalmente consumista y materialista,
la persona no sabe lo que es el espíritu realmente y ni siquiera se conoce a sí misma.
El arte tiene ese don: que la persona se
conozca a sí misma, conozca sus emociones
y “vea quizás la premisa más importante
de todas, su espíritu creativo”. Hay gran
cantidad de aspectos presentes en las
artes que pueden servir de técnica terapéutica
y todo los que es elemento expresivo para
formar la imagen entraría aquí; es por esto
que en estos talleres de arte se les enseña a los asistentes los elementos que construyen o transforman la materia —línea, color, forma, punto, música — y, luego, se da cabida a la arquitectura pues se habla de escalas, tamaños y formatos. “El trabajo es enseñar las herramientas para formar una imagen. A través de ella, el individuo se desarrolla y logra un momento de flujo que le da satisfacción para enriquecer su espíritu. Eso es básicamente el trabajo terapéutico del arte”, indica Oramas.
Según la experiencia de la entrevistada, los participantes salen totalmente transformados. Son, si se puede decir, otras personas y para esto se desarrollan actividades tan creativas como la pintura, el dibujo, el modelado con arcilla y la música. A todo esto puede sumársele la interacción con computadoras,
televisores y hasta cine, pues en todos hay imágenes en movimiento
que tienen beneficio terapéutico.
Entre muchas otras cosas, la persona que asiste a un taller de arte terapia puede adquirir una estructura de sí misma y, además, darse cuenta de que la vida no es simplemente trabajar para ganar dinero. Que ésta esconde muchos otros aspectos que hacen felices y dichosas a las personas. Aunado a esto está el hecho más importante: prepararse para volverse a reinsertar en la sociedad, pues
su cuerpo y mente están unidos y funcionando.
Señas
María Mercedes Oramas
Telf.: 993.5861
Fotos: Archivo
Efectivas para todos
Tanto la biodanza como el arte terapia están recomendadas para todas las personas de cualquier edad que sientan la necesidad de practicarlas o que presenten algún tipo de disociación por ansiedad, estrés o depresión.
Con estas terapias lo que se busca es que conductualmente el individuo sepa manejar sus estados de ánimo y mantener un equilibrio en su día a día.
Los terapeutas recomiendan que si uno quiere cambiar la vida se debe arriesgar a hacerlo, pues, como en todo, se requiere un poquito de coraje y de confiar en los recursos para lograr transformarse. |
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