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revista Estampas
Caracas, sábado 01 de agosto de 2009 

INCNTINENCIA
Un problema con solución

Entre el 25% y el 30% de las mujeres presenta en algún momento de su vida uno o varios episodios de pérdida involuntaria de orina. Diversos tratamientos pueden ayudar a controlar esta condición. Carolina Velásquez

Controlar las ganas de orinar podría ser calificado por cualquiera como uno de los actos de autonomía de una persona. Pero este no es el caso de María Virginia, una abogada de 32 años, quien no puede decirle a su cuerpo, por ejemplo, que se espere unos minutos mientras culmina una conversación con un colega, y que el organismo le obedezca.

Con sólo unas gotitas que "se escapen" en determinados momentos ya puede hablarse de incontinencia urinaria (IU), una afección muy común entre la población femenina que suele sufrirse en silencio pero que en el 90% de los casos, según los especialistas, se puede solventar.

Ariel Kaufman, urólogo del Hospital de Clínicas Caracas, define la IU como el escape involuntario de orina a través de la uretra, que se puede demostrar de manera objetiva y que se presenta en grado suficiente como para constituir un problema social o higiénico. "Ésta puede afectar negativamente, severamente en algunos casos, el desempeño social y laboral, y por ende la calidad de vida de la mujer, a cualquier edad. Es importante señalar que este problema no es necesariamente una parte natural del proceso de envejecimiento, y que existen alternativas efectivas para resolverlo".

La pérdida de control de la orina en palabras de Rafael Paz Álvarez, también urólogo del Hospital de Clínicas Caracas, puede deberse a varias razones. Por ejemplo, una persona que sufre alguna enfermedad cerebrovascular es posible que no pueda contener las ganas de ir al baño. "La gestación, parto, posparto y menopausia son etapas donde la mujer es susceptible de modificar la musculatura pelviana. Factores constitucionales, ciertos trabajos o la práctica de determinadas actividades deportivas pueden contribuir aún más al desarrollo de esas disfunciones. Otro factor de riesgo es el sobrepeso, ya que los kilos de más ejercen mayor presión sobre los músculos del piso pélvico", asegura.

Por su parte, Kaufman agrega que éste puede ser catalogado como un problema de pareja, ya que afecta la relación como tal. El hombre se siente mal y puede presentar como consecuencia de ello disfunción eréctil, comenta el especialista. Incluso, la mujer puede tener fugas de orina mientras sostiene relaciones sexuales, lo cual es fuente de incomodidad.

De cuatro tipos
Paz Álvarez clasifica la incontinencia Urinaria en cuatro grandes tipos. El primero es la IU de esfuerzo y la define como la pérdida involuntaria de orina que se produce con el aumento de la presión abdominal (tos, estornudos, risa, levantamiento de objetos, cambios de posición y la práctica de algún ejercicio físico). "En este tipo, existe un desplazamiento hacia abajo de la vejiga y la uretra por la debilidad de las estructuras encargadas del soporte del piso de la pelvis. Esto es causado generalmente por el daño producido a nivel del piso pélvico durante los partos vaginales, y en mujeres que no han tenido hijos, es secundario a alteraciones en el colágeno. Con el tiempo las pérdidas de orina son más frecuentes y abundantes, y se producen con esfuerzos cada vez menores".

El segundo tipo es la IU de urgencia, caracterizada por el deseo incontrolable de orinar, hasta el punto de la pérdida involuntaria de líquido. Según Kaufman, se produce generalmente por falta de control a nivel del músculo detrusor (vejiga inestable) o por alteraciones neurológicas (vejiga hiperreflexica). "Se acompaña de aumento de la frecuencia de las micciones en el día y en la noche, urgencia miccional e incontinencia y sensación de micción incompleta. Estos episodios se producen con situaciones como ingestión de cafeína, frío, oír agua corriendo o ante la proximidad de un baño".

La tercera es la IU mixta, que se presenta cuando ambos tipos se asocian; es decir, existe incontinencia de urgencia y pérdida de orina con los esfuerzos. Y el cuarto tipo es la IU por rebosamiento, "Que se produce cuando no se vacía adecuadamente la vejiga debido a causas como obstrucción de la uretra -que disminuye el flujo de orina, dejando la vejiga parcialmente llena en todo momento-. Se caracteriza por goteo continuo y permanente de orina", acota Kaufman y agrega otros factores que pueden producir o agravar la incontinencia, generalmente reversibles y temporales: la infección urinaria, infección o irritación vaginal y efectos secundarios de algunos medicamentos o alimentos.

Consultar al médico
Los especialistas coinciden en destacar que muchas de las mujeres que sufren este problema no consultan al médico por vergüenza -se calcula que sólo un tercio busca ayuda profesional- e insisten en la importancia de consultar a un especialista cuando se presente. Paz Álvarez afirma que es el urólogo quien determinará qué tipo de incontinencia se padece.

"En términos generales, la solución va encaminada a devolver el apoyo perdido de la vía urinaria, lo que se puede lograr con tratamiento farmacológico, ejercicios especializados de los músculos pélvicos y tratamiento quirúrgico" revela Kaufman.

Técnicas de control
Existen algunas técnicas sencillas que pretenden controlar la vejiga y los músculos del esfínter de la orina. Las más habituales son el entrenamiento de control de la vejiga y los ejercicios del suelo pélvico.

• Entrenamiento de control de la vejiga: se usa para tratar la incontinencia de urgencia, aunque también puede usarse en el tratamiento de la IU de esfuerzo. Se aprenden diversas maneras de controlar la urgencia por orinar, por ejemplo, la distracción (pensar en algo diferente) o tener un horario para vaciar la vejiga.

• Ejercicios del suelo pélvico, también conocidos como ejercicios de Kegel: pretenden reforzar la musculatura situada alrededor de la uretra, así como los músculos del suelo de la pelvis, los cuales mantienen a una serie de vísceras dentro del abdomen (uretra, vejiga, vagina, recto). Los ejercicios de Kegel han demostrado ser muy útiles en la incontinencia de esfuerzo, aunque también han dado resultados positivos en otros tipos de incontinencia. El período de tiempo necesario para que se obtengan resultados puede ser largo (8 a 12 semanas).

Pañitos calientes

Las personas que presentan incontinencia urinaria y no ha consultado al médico, inicialmente suelen recurrir a materiales absorbentes (pañales) y cambios en la ingestión de líquidos y en las actividades diarias.
Pero, lejos de presentarse alguna mejoría, el problema persiste y empeora hasta que se altera la calidad de vida de la paciente, interfiriendo en su vida laboral, familiar y hasta sexual. Adicionalmente, sobrevienen problemas médicos como infecciones urinarias y vaginales, alteraciones en la piel (dermatitis) y problemas psicológicos.

Señas
* Ariel Kaufman, urólogo
Hospital de Clínicas Caracas, San Bernardino
Telf.: (212) 574.4476

* Rafael Paz Álvarez, urólogo
Hospital de Clínicas Caracas, San Bernardino
Telf.: 0416-622.3769

Foto: www.shutterstock.com/milos luzanin