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revista Estampas
Caracas, sábado 01 de agosto de 2009 

Aneurismas en 10 preguntas


foto: www.shutterstock.com/sebastian kaulitzki

Una condición peligrosa, a veces también silenciosa, con altas probabilidades de ocasionar discapacidad o muerte si se rompe antes de ser tratada. Irene Carrasquero

¿Qué es un aneurisma?
Consiste en un abultamiento debilitado (parecido a un globo) en las paredes de las arterias, el cual produce en ellas un ensanchamiento anormal. El mayor riesgo de esta condición es su ruptura, que ocurre cuando el abultamiento es tan grande que se revienta, ocasionando una hemorragia que en muchos casos puede ser mortal.

¿Dónde ocurre?
Los aneurismas pueden aparecer en cualquier arteria del cuerpo, siendo los lugares más comunes:
•El cerebro (aneurisma cerebral)
•Ciertas partes de la aorta (la mayor arteria que sale del corazón), específicamente en la zona debajo del estómago (aneurisma aórtico abdominal o AAA) o en el pecho (aneurisma aórtico torácico).
También pueden aparecer en otras partes del cuerpo como:
•Detrás de la rodilla (aneurisma de la arteria poplítea)
•El intestino (aneurisma de la arteria mesentérica)
•El bazo (aneurisma de la arteria esplénica)

¿Cuáles son sus causas?
Las causas de los aneurismas son diversas y varían dependiendo de su ubicación:
Aneurisma cerebral: puede tratarse de factores congénitos predisponentes (presente en la persona al nacer), pero también puede ser adquirido, producto de factores como la presión sanguínea alta, traumatismos en la cabeza, infecciones u ocasionado por aterosclerosis (acumulación de depósitos adiposos o placa en las paredes interiores de las arterias).

Aneurisma aórtico abdominal: puede deberse también a la aterosclerosis, a arteritis gigantocelular (enfermedad que inflama algunas arterias y reduce el flujo sanguíneo), trastornos genéticos o ciertas infecciones.

Aneurisma aórtico torácico: su causa más común es la aterosclerosis y también puede estar asociado a traumatismos o a hipertensión arterial por largo tiempo.

¿Cuáles son sus síntomas?
Muchas veces esta condición puede ser asintomática, lo cual dificulta
la consulta precoz para su diagnóstico oportuno. Cuando hay síntomas, éstos normalmente se deben a la presión que el aneurisma ejerce sobre otros vasos sanguíneos, órganos y nervios cercanos. Por lo general, cuando está cerca de la superficie corporal, produce hinchazón y palpitación. En todo caso, los síntomas van a depender del lugar donde esté ubicado:

En el cerebro: es muy común que este tipo de aneurisma no dé señales sino cuando se rompe, a menos que esté comprimiendo estructuras circundantes en la cabeza, en cuyo caso puede ocasionar dolores de cabeza, caída del párpado, visión doble, pérdida de la visión, dolor en los ojos o en el cuello. Si llega a romperse, los síntomas son muy evidentes y la lista de efectos es larga: fuerte dolor de cabeza (el peor de la vida) con náuseas y vómitos, confusión, letargo, somnolencia, debilidad muscular o dificultad para moverse, entumecimiento, párpado caído, visión doble o pérdida de la visión, crisis epiléptica, dificultad para hablar y pérdida del control del temperamento. Muchas veces se manifiesta como muerte súbita.

En la aorta abdominal: este tipo de aneurisma tiende a desarrollarse lentamente durante varios años y también es común que no presente síntomas. Pero si se expande rápidamente, se rompe o la sangre se filtra hacia la pared del vaso sanguíneo (lo que se llama disección aórtica), los síntomas pueden aparecer súbitamente: presencia de una masa abdominal, rigidez o palpitación en el abdomen, dolor en esta zona o en la espalda intenso, repentino, persistente o constante, que puede irradiar hacia glúteos, ingle y piernas, ansiedad, sudor frío, náuseas, vómitos y aumento de la frecuencia cardíaca.

En la aorta torácica: estos aneurismas también pueden ser asintomáticos a menos que haya una disección (la sangre filtre hacia las paredes del vaso sanguíneo) o un ensanchamiento del globo, en cuyo caso el síntoma más evidente es un fuerte dolor en el pecho o la espalda.

¿Cómo se diagnostica?
Debido a que por lo general no presentan síntomas, la mayoría de los aneurismas se descubren al romperse o cuando se hacen estudios radiológicos por otras razones. Cuando hay alguna evidencia de que existe un aneurisma debido a que está acompañado de síntomas, los estudios para confirmarlo van a depender de la zona en la que esté ubicado. Los más comunes son la tomografía, la resonancia magnética y la ecografía. En el caso de los aneurismas cerebrales, su confirmación se hace mediante la llamada arteriografía cerebral de cuatro vasos.

¿Qué tan peligroso es?
El pronóstico de un aneurisma depende en gran medida de la zona en la que esté ubicado y su detección oportuna. La ruptura es el peor de los escenarios, pues produce un sangrado profuso que puede llevar a la muerte. Según datos de la red norteamericana sobre salud www.medlineplus.gov, de cada diez personas que sufren la ruptura de un aneurisma aórtico abdominal sólo cuatro sobreviven. Un aneurisma cerebral que se rompe, por su parte, frecuentemente produce un accidente cerebrovascular (hemorragia subaracnoidea) que con frecuencia ocasiona la muerte. Esta misma red informativa reporta que el 25 por ciento de las personas a las que esto les ocurre mueren en las 24 horas siguientes y el otro 25 por ciento en un período de tres meses. De los que sobreviven, más de la mitad queda con alguna discapacidad permanente.

¿Existen factores de riesgo asociados a su desarrollo y ruptura?
La aterosclerosis es una enfermedad que puede predisponer a que un aneurisma se rompa, por lo cual constituye un factor de riesgo a tomar en cuenta en cualquier caso. Existen otras situaciones específicas que inciden en la posibilidad de desarrollar aneurismas y acelerar su ruptura:


La mayoría de los aneurismas se descubren al romperse o cuando se hacen estudios radiológicos por otras razones

Foto: www.shutterstock.com/sebastian kaulitzki/yakobchuk vasyl

Aneurisma cerebral: antecedentes familiares con este tipo de aneurisma es un factor de riesgo para desarrollarlo y las mujeres tienen mayores probabilidades de sufrirlo. Por su parte, la hipertensión arterial, el tabaquismo, el uso de anticonceptivos y trastornos de coagulación, entre otros, son factores que pueden predisponer a su ruptura.

Aneurisma aórtico abdominal: en este caso existen varios factores que pueden incrementar el riesgo: la herencia, la hipertensión, la presencia de enfisema pulmonar, el colesterol alto, la obesidad y el tabaquismo. Los hombres, por su parte, son más propensos a este tipo de aneurismas.

Aneurisma aórtico torácico: la hipertensión arterial mantenida por mucho tiempo y la sífilis aumentan el riesgo a sufrir aneurismas de esta clase.

¿Cuál es el tratamiento?
Cada aneurisma se trata de forma diferente, dependiendo de su ubicación, tamaño y condición del paciente. Cuando se descubre antes de que se rompa o filtre (situación ideal para el tratamiento) es el médico quien determinará si amerita o no cirugía y si conviene realizarla, en qué momento y cuál es el procedimiento más aconsejable. Los especialistas indicados para diagnosticar, evaluar e intervenir un aneurisma son el neurocirujano (en el caso de los cerebrales) y el cirujano cardiovascular (en el caso de aquéllos localizados en la aorta u otras arterias). Puede suceder que un aneurisma aórtico sea pequeño, no crezca con rapidez y no reporte síntomas, en cuyo caso -siempre que el lugar donde se encuentre no se considere de riesgo- es posible que lo recomendable sea mantener la condición bajo vigilancia periódica y a lo mejor iniciar tratamiento farmacológico. Pero si se trata de un aneurisma de cierto tamaño (más de cinco centímetros de diámetro), con crecimiento muy rápido y/o que presenta síntomas, es muy probable que la indicación sea la cirugía para evitar la ruptura y prevenir complicaciones.

Por su parte, los aneurismas cerebrales, una vez que se diagnostican, deberían ser intervenidos en todos los casos. En teoría. Pero en la práctica existen factores que pueden hacer al neurocirujano tomar la decisión de no operar como, por ejemplo, si se trata de aneurismas de menos de tres milímetros o de menos de siete milímetros si están ubicados en lo que se llama el circuito anterior del cerebro y que son hallados incidentalmente, en cuyo caso la decisión puede ser diferir el tratamiento. También puede descartarse la cirugía en los casos en que el paciente tenga otras patologías que incrementan el riesgo quirúrgico o cuando debido a la ruptura del aneurisma se encuentra en estado de coma o de extrema gravedad.

¿Qué debe hacerse si se rompe un aneurisma?
La ruptura, independientemente de dónde esté localizado el aneurisma, es una situación de emergencia que requiere atención médica inmediata. Una vez que esto sucede, lo primero que debe hacerse es controlar la hemorragia y, dependiendo de la ubicación y la condición del paciente, intervenir para prevenir un accidente cerebrovascular (en el caso de aneurismas cerebrales) y futuros sangrados (en todos los casos). De ahí en adelante, el manejo va a estar determinado por la situación específica de cada paciente.

¿Puede prevenirse?
Hasta ahora no se conoce una forma efectiva de evitar la aparición de un aneurisma pero sí se pueden reducir los riesgos que condicionan su ruptura, entre ellos llevar un estilo de vida saludable que prevenga la aterosclerosis y otras afecciones cardiovasculares.Para ello, los médicos no recomiendan más de lo que ya se conoce: alimentarse bien, evitar el aumento de los niveles de colesterol en sangre, hacer ejercicios, controlar la presión arterial, no fumar y realizarse exámenes médicos de rutina regularmente.

Señas
Mauricio Krivoy, neurocirujano
Centro Médico de Caracas, San Bernardino
Telfs.: (212) 552.9310 / 9264

foto: www.shutterstock.com/kristian sekulic

 
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