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Planificación familiar
Un anticonceptivo
para cada mujer
Hace décadas no era tarea fácil posponer la reproducción, pero hoy
en día el control está a la mano de cualquier pareja. Aquí un abanico
de los métodos: sus ventajas, riesgos y recomendaciones. Irene Carrasquero
Desde una pastilla diaria hasta un dispositivo, son algunas de las opciones disponibles para evitar los embarazos. El doctor Alfredo Levy, ginecólogo, obstetra y especialista en fertilidad, afirma que cada mujer debe elegir el anticonceptivo que más se adecue a sus necesidades “El rol del médico debe ser informar, orientar y ofrecer el abanico de métodos existentes, pero es la paciente quien debe elegir”, afirma. Bajo la mirada de este especialista se presenta una evaluación de los mismos.
Interviniendo la ovulación
Un primer grupo de métodos anticonceptivos se basa en la utilización de hormonas sintéticas para intervenir el proceso de ovulación. Esta opción es la alternativa preferida por muchísimas mujeres en el mundo. Los siguientes son los más comunes:
Los anticonceptivos orales: La píldora anticonceptiva gana adeptas a medida que pasa el tiempo, pues los laboratorios buscan que sus fórmulas tengan cada vez menos efectos colaterales. De hecho, algunos de estos anticonceptivos son reconocidos por sus beneficios sobre la piel y el cabello. Sin embargo, estas ganancias adicionales no deben constituir, a juicio del doctor Levy, una indicación para el uso de estas píldoras. Existen compuestos que se toman de manera ininterrumpida, otros durante tres semanas, con un período de descanso de una semana entre cada caja, y otra opción que se extiende por períodos de tres meses con descanso de una semana entre cada trimestre, con la intención de disminuir la cantidad de reglas al año.
Lo bueno: La píldora es un método discreto y fácil de utilizar, además de ser altamente efectiva en el control de embarazos. Protege a la mujer contra el cáncer de ovario, de endometrio, contra enfermedad pélvica inflamatoria y embarazos ectópicos. Igualmente, ha dado buenos resultados como parte del tratamiento para pacientes con síndrome de ovario poliquístico o síndrome de resistencia a la insulina.
Lo malo: Olvidarse de tomar regularmente la píldora puede ocasionar un embarazo no esperado, por lo cual la mujer que opta por este método debe tener un control riguroso de la toma. Adicionalmente, algunas fórmulas pueden ocasionar cierto descontrol en el sangrado menstrual durante los primeros tres meses, además de síntomas molestos como dolor de cabeza, gastritis, mareos, náuseas y várices entre otros.
El anticonceptivo de emergencia: Consiste en la toma de una píldora con formulación anticonceptiva especial, durante las primeras 72 horas posteriores a una relación sexual no protegida.
Lo bueno: Es fácil de utilizar.
Lo malo: Lo accesible de este método es contradictoriamente una desventaja, pues muchas mujeres, especialmente las más jóvenes, pueden caer en la tentación de abusar de él y tomarlo como un anticonceptivo de rutina.
El anillo vaginal: Es un método bastante nuevo. Consiste en un anillo de silastic que la mujer coloca dentro de la vagina y que libera hormonas que evitan la concepción. Se utiliza un anillo durante tres semanas, con una semana de descanso durante la cual sucede la menstruación.
Lo bueno: Su fácil manejo.
Lo malo: Puede resultar incómodo en algunas mujeres.
El implante: Consiste en implantar, debajo de la piel, tubos de silastic que liberan hormonas y previenen la concepción. Existen alternativas que pueden dejarse por tres años y algunas pueden utilizarse hasta por cinco años.
Lo bueno: Debido a su extensa duración, la mujer no debe preocuparse por su colocación periódica y sólo debe controlarlo durante su chequeo ginecológico rutinario.
Lo malo: Puede tener efectos secundarios derivados del uso de hormonas, como ganancia de peso, gastritis, dolores de cabeza, mareos, náuseas y trastornos menstruales.
El parche: Se trata de la colocación de un parche liberador de hormonas sobre la piel, preferiblemente en el brazo, abdomen, muslo o nalga, nunca sobre la mama. Se utiliza uno semanal durante tres semanas, con descanso de una semana, durante la cual sucede la menstruación.
Lo bueno: Es fácil de utilizar y tiene menor riesgo de olvido.
Lo malo: Dependiendo del lugar donde se coloque, es visible y poco discreto, y además puede tener efectos colaterales producidos por las hormonas que libera.
Barrera contra los espermatozoides
Existen, por otra parte, los llamados métodos de barrera, cuyo fin es evitar que los espermatozoides lleguen a fecundar el óvulo, sea porque se les impide el paso o porque se les inutiliza antes de que lleguen al final de su carrera. Los más comunes dentro de esta categoría:
El preservativo: Un anticonceptivo muy popular, especialmente entre la población joven, que impide que los espermatozoides ingresen a la vagina.
Lo bueno: Además de prevenir el embarazo, protege a la pareja de enfermedades de transmisión sexual.
Lo malo: Requiere de una adecuada utilización. Cualquier ruptura del preservativo o la salida de semen antes de su colocación puede producir la fecundación.
El diafragma y el capuchón cervical: Poco utilizados en Venezuela, consisten en un capuchón semiesférico de goma fina, en el cual se aplica un agente espermicida, y que la mujer introduce en la vagina, por encima del cuello uterino, antes del coito, dejándolo hasta por seis horas después de cada relación sexual. Para su mejor adaptación, estos dispositivos vienen en diferentes medidas.
Lo bueno: Es un método de bajo costo, bien tolerado y sin efectos secundarios, que además no tiene el inconveniente del control.
Lo malo: Puede resultar incómodo para algunas mujeres y requiere de aprendizaje para su inserción.
El preservativo femenino: Es una funda suave y holgada que se amolda a la vagina, con dos anillos flexibles de poliuretano en cada extremo. Es más resistente que el preservativo masculino y viene prelubricado con silicona.
Lo bueno: Constituye una efectiva barrera contra las enfermedades de transmisión sexual y es altamente eficaz como anticonceptivo cuando es utilizado correctamente.
Lo malo: Su alto costo y su escasa aceptabilidad.
La esponja: Muy popular en Estados Unidos, consiste en una pequeña esponja que se introduce como un tampón dentro de la vagina y absorbe los espermatozoides. Su acción perdura hasta por 24 horas.
Lo bueno: Es fácil de utilizar y, al ser un método de una sola vez, no requiere control periódico.
Lo malo: Puede resultar incómodo en algunos casos.
Dentro del útero
El dispositivo intrauterino (DIU) es otro método anticonceptivo muy utilizado en Venezuela. Con la introducción de este aparato dentro del útero, realizada por un médico, se crea un ambiente inhóspito para el embrión, produciéndose una función endometrial defectuosa y alterándose la cantidad y la composición del moco cervical, todo lo cual evita el embarazo. Algunos de estos dispositivos vienen medicados, es decir, contienen progestágenos y ofrecen una protección adicional a los tradicionales.
Lo bueno: Además de ser altamente efectivo en la prevención de embarazos, el dispositivo sin medicación puede durar hasta diez años y el medicado hasta cinco, requiriendo chequeos solamente durante la evaluación ginecológica rutinaria.
Lo malo: Favorece en algunos casos la aparición y persistencia de infecciones pélvicas, pues los hilos del dispositivo se prestan para que las bacterias entren y se instalen dentro de la matriz. También pueden ocasionar dolor y reglas abundantes en algunas mujeres, en cuyo caso es recomendable retirarlo.
Naturalmente
Existen los métodos anticonceptivos naturales, en los cuales no intervienen medicamentos o dispositivos externos. La utilidad de estos métodos se limita a mujeres con ciclos menstruales regulares. Los más conocidos son:
El método Billings: Se basa en el análisis del moco cervical, el cual permite a la mujer determinar el momento de la ovulación y evitar las relaciones sexuales durante este período.
El flujo mucoso cervical tiene características que van cambiando, desde que aparece hasta que desaparece en una fase del ciclo menstrual por la influencia de diferentes hormonas. Al inicio, el flujo mucoso es pegajoso y denso, y puede alcanzar un color ligeramente cremoso. Este tipo de moco no es todavía fértil. Con el paso de los días se hace más claro, más elástico y fluido, y se siente húmedo y resbaladizo, de modo que la mujer siente una sensación inequívoca de lubricación. Estas características indican su máxima fertilidad. Luego cambia nuevamente: el flujo mucoso se transforma en opaco y pegajoso, desapareciendo todo su carácter húmedo y resbaladizo. Se denomina así en honor a los esposos, los doctores australianos John y Evelynn Billings, médicos que investigaron y sistematizaron el método.
Lo bueno: No acude a métodos externos y por tanto no tiene efectos secundarios.
Lo malo: El riesgo de este método se relaciona con la dificultad que pueda tener la mujer de leer e identificar claramente las características del moco cervical y determinar, a partir de allí, el momento de la ovulación.
El método del ritmo: Consiste en calcular los días de la ovulación, con base en la periodicidad de la menstruación, evitando las relaciones sexuales durante los días de riesgo de embarazo.
Lo bueno: No tiene efectos secundarios por el uso de dispositivos o medicamentos externos.
Lo malo: Si la mujer no es regular en sus menstruaciones, puede ser difícil precisar con exactitud los días de ovulación. Y aun siendo regular, puede haber factores corporales o ambientales que en un ciclo determinado alteren la ovulación, adelantándola o retrasándola, afectando el cálculo hecho por la mujer.
El peligro de la automedicación
Si bien la mayoría de los anticonceptivos son opciones accesibles para cualquier pareja, prácticamente sin distingo de edad, nunca debe optarse por la automedicación. Como bien explica el doctor Levy, antes de tomar la decisión sobre el anticonceptivo a utilizar, la pareja debe recibir una información responsable y bien detallada de todas las alternativas disponibles, sus ventajas, riesgos y recomendaciones. “Luego de una correcta orientación, la paciente y su pareja estarán en capacidad de hacer una selección acertada de su método para evitar los embarazos”.
Especialmente en el caso de mujeres jóvenes que apenas inician su actividad sexual, un diálogo abierto con su médico, sus padres y/o pareja, no sólo puede ayudarlas en el comienzo de esta nueva etapa, sino que además puede evitarles las consecuencias de un anticonceptivo no adecuado o mal utilizado, de un embarazo no planificado o, en el peor de los casos, de una enfermedad no deseada.
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| ...Y LA LACTANCIA |
Es una realidad que la lactancia materna retrasa la menstruación y produce efectos anticonceptivos. Este impacto tiene que ver con la supresión de la ovulación debido a los cambios hormonales provocados luego del parto y durante el amamantamiento.
Sin embargo, la lactancia como único método para prevenir los embarazos puede no ser siempre totalmente efectiva y, en caso
de utilizarse, debe ser sólo si la menstruación no ha aparecido
y hasta los seis meses de edad del bebé. Luego de este período o al aparecer la primera regla,
la mujer debe recurrir a otros métodos.
En todo caso, para que la lactancia sea un método anticonceptivo confiable, es indispensable que ésta sea la fuente exclusiva de alimentación del bebé y que se haga constante y cíclicamente cada tres horas. Mientras más succione el bebé, más eficaz
es el efecto anticonceptivo.
“Toda mujer que esté amamantando debe consultar con su médico antes de confiar en este método para evitar un embarazo, o para recurrir a otras opciones durante este período, pues algunos anticonceptivos están contraindicados”, concluye
el doctor Levy. |
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