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revista Estampas
Caracas, sábado 01 de julio de 2006  

 

Obesidad infantil
Un problema de peso

Algunos padres piensan que la buena crianza se mide en kilos. Pero, ¿cómo saber cuál es el límite entre un niño rellenito y uno con sobrepeso? Siga leyendo... Nelly Aguilera Franceschi


FOTO: IDEASSTOCK/CORBIS/PAT DOYLE

¿Cuánto pesó? es una de las preguntas más frecuentes cuando nace un bebé, y a veces pareciera que mientras más pesado, los padres se muestran más orgullosos. Luego, cuando van creciendo empiezan los problemas. El sobrepeso se refiere a una persona que tiene más grasa en su cuerpo de la que resulta saludable tener. Esto quiere decir que los niveles de grasa de su organismo exceden los límites ideales, lo que puede afectar su salud y su capacidad de desenvolverse y moverse regularmente. Esto se reflejará también en su aspecto físico, ya que el niño con sobrepeso lucirá más redondo y gordo que sus compañeros.

Pesar más de lo esperado puede traer muchos inconvenientes, y cuando esto le ocurre a un niño, se habla incluso de problemas mayores. Más allá de las enfermedades vinculadas con el sobrepeso, estos niños deben enfrentar las burlas de sus compañeros y lidiar con el hecho de no poderles llevar el ritmo de juego.

La manera ideal de saber si un niño presenta sobrepeso es a través de un diagnóstico médico. La obesidad no se mide solamente mediante una balanza, ya que hay varios factores a tomar en cuenta, como la estatura y el sexo. La forma más utilizada para determinar si un niño tiene sobrepeso, es mediante el índice de masa corporal o IMC. Este método utiliza la estatura y el peso del niño y es un indicador indirecto de su cantidad de grasa corporal. Este se calcula dividiendo el peso en kilos por la altura en metros elevada al cuadrado. El IMC obtenido se compara con una tabla del rango de peso aceptable como ideal, según su edad, estatura y sexo. Existen tablas de referencia para cada país o región de manera de que el niño sea comparado con parámetros de igual condición según sea el caso. Se considera que un  niño con un IMC por encima del percentil 95 señalado en las tablas de referencia, tiene sobrepeso. Hay que tener en cuenta que los músculos son más pesados que la grasa y en algunos casos es posible que una persona muy musculosa posea un IMC alto, sin que por ello presente sobrepeso.  Lo más indicado es que en caso de dudas se consulte a un especialista, ya que es importante recordar que aunque el IMC suele ser un buen indicador, no es una medida directa ni exacta de la grasa corporal.

Las causas del sobrepeso
Hay muchas razones que pueden llevar a un niño a tener sobrepeso. Estas se pueden presentar aisladas, aunque lo más frecuente es que se presenten de manera conjunta. Las más comunes son factores genéticos, estilos de vida sedentarios, problemas endocrinos o genéticos, el uso de algunos medicamentos y hábitos alimentarios inadecuados.

Estudios han comprobado que aquellos niños que pasan más de cuatro horas diarias frente a la televisión u otras actividades que los mantienen sentados frente a una pantalla, son más propensos a sufrir de obesidad que los que ocupan dos horas o menos en este tipo de actividades.

La herencia juega un rol muy importante, ya que los genes contribuyen a determinar la manera en que cada organismo almacena y quema las grasas. También los hábitos familiares son pasados entre distintas generaciones, por lo que de manera consecutiva varios miembros de una misma familia pueden presentar problemas de sobrepeso.

Por otra parte, hay personas que se valen de la comida como refugio cuando están tristes, estresadas o aburridas y este es un patrón que los niños pueden copiar. Los integrantes de una familia suelen tener hábitos similares tanto en la comida como en los niveles de actividad física y en la actitud ante el sobrepeso. Se ha demostrado que el riesgo de obesidad de un niño es mucho mayor si uno o ambos padres presentan sobrepeso o son obesos.

Otros casos de obesidad infantil pueden darse por desequilibrios en el gasto energético; es decir, cuando se consumen más calorías de las que el cuerpo puede gastar o si el organismo no quema las calorías que debería. En ambos casos, esta energía se deposita en el cuerpo en forma de grasa.

¿Simple problema estético?
El sobrepeso y la obesidad infantil van mucho más allá del problema estético. Entre las muchas maneras en que puede afectar la salud de un niño, están las siguientes:

•Cansancio, molestias físicas y dolores musculares.
•Predisposición a sufrir de diabetes.
•Depresión, vergüenza, tristeza, mal genio y baja autoestima.
•Por lo general son víctimas de acoso y rechazo por parte de sus compañeros.
•Trastornos hepáticos y biliares, hipertensión arterial y niveles de colesterol alto, lípidos en la sangre y resistencia a la insulina.
•Problemas óseos y articulares.
•Dificultad para respirar, falta de aliento y tendencia a fatigarse, lo que dificulta que participen en las actividades regulares de sus amigos contemporáneos. Los niños que presentan obesidad, tienen mayor probabilidad de desarrollar asma.
•Pueden presentar trastornos de sueño.
•Desarrollo de hábitos alimentarios poco saludables que pueden llevarlos a sufrir trastornos posteriores como anorexia nerviosa y bulimia.
•Tienden a madurar prematuramente. Las chicas pueden presentar ciclos menstruales irregulares y problemas de fertilidad en la etapa adulta.
•Son más propensos a caer en conductas adictivas.
•Corren más riesgo de sufrir enfermedades del corazón cuando son adultos.
•Los factores de riesgo presentes durante la infancia pueden desembocar en problemas graves de salud cuando adultos, como cardiopatías, insuficiencia cardíaca y  apoplejía.

¿Cómo superar esa barrera?
Lo más importante a la hora de ayudar a  los hijos a superar el problema del sobrepeso, es tratarlo como un problema familiar y no individual. Todos los integrantes de la misma deben estar involucrados en el proceso. Los hábitos alimentarios saludables y una vida activa que incluya ejercicio físico, deben ser practicados en casa con regularidad. Es vital involucrar a los niños en la elección y elaboración de comidas saludables y seguir los siguientes consejos:

•No utilizar la comida como premio o castigo.

•Dejar a un lado el viejo mito de tener que comer todo lo que hay en el plato, ya que de esta manera sólo le enseña a comer sin hambre. Recordarle que sólo debe comer  cuando realmente sienta hambre.

•No etiquetar alimentos como prohibidos, tales como los dulces y chucherías ni eliminarlos completamente en casa; de esta manera sólo se logrará que los consuman sin límites cuando estén fuera de casa o que los ingieran a escondidas.

•Ser estrictos con los horarios de la comida y enseñarlos a no comer entre comidas.

•Crear buenos hábitos alimentarios desde pequeños. Acostumbrarlos a comer frutas y vegetales. No darse por vencido si los rechaza en un principio, pues a veces hacen falta sucesivos intentos para que un niño se acostumbre a los nuevos sabores.

•Incentivarles la tendencia natural a ser activos, el salir a correr o hacer ejercicio, en lugar de pasar tantas horas delante de una pantalla de televisión, computadora o videojuegos.

•Tratar de elegir restaurantes donde hayan opciones saludables, como ensaladas y comidas al horno o a la plancha. Evitar los locales de comida rápida.
•Mantener en casa alimentos de calidad y compartir comidas en familia cada vez que sea posible. Enseñarles la importancia de desayunar todos los días.

•La mejor manera de enseñar es mediante el ejemplo, por ello la importancia de incorporar hábitos saludables en el estilo familiar.


 
EN LA MESA

›› Incluir todos los días frutas y verduras en el menú.

›› Tener siempre a mano meriendas saludables, que incluyan entre otros: yogur descremado, frutas picaditas y galletas integrales.
 
›› Preferir aquellas versiones de alimentos que contengan fibra como el pan, cereales y pasta integrales.

›› Elegir carnes magras con bajo contenido graso.

›› Utilizar métodos de cocción a la plancha, a la parrilla, al vapor y al horno. Evitar las frituras.

›› Limitar las meriendas poco nutritivas, pero no eliminarlas por completo. De esa manera el niño no las verá como algo prohibido.

››Disminuir en lo posible el consumo de azúcar y las bebidas muy dulces como los refrescos; optar por los jugos naturales.

Señas
María Margarita Mayorca de Vera
Magíster en Nutrición

Otras fuentes consultadas
www.guiainfantil.com/salud/obesidad
www.hacerfamilia.net
www.cfnavarra.es

 
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