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revista Estampas
Caracas, sábado 01 de julio de 2006  


Cirugías para mejorar la visión
Un nuevo enfoque

La oftalmología moderna hoy ofrece opciones quirúrgicas para decir adiós a los lentes. Aquí presentamos cuatro de ellas. Irene Carrasquero

 

1. Cirugía refractiva con láser

Creada para corregir el astigmatismo, la miopía y la hipermetropía, esta cirugía utiliza un tipo de láser que tiene la capacidad de producir energía de luz ultravioleta sin causar daños en el ojo. Esta cirugía hace posible corregir el astigmatismo y la miopía o hipermetropía, dependiendo del caso, en la misma intervención.

Las ventajas: Este procedimiento toma pocos minutos, se corrigen ambos ojos en la misma cirugía y sólo se utilizan anestésicos tópicos sobre el ojo, manteniendo al paciente despierto durante la intervención. La recuperación es muy rápida; la persona sale del quirófano viendo, con sólo dos protectores plásticos transparentes sobre los ojos. Las cifras hablan de un 98 por ciento de casos exitosos y existe la posibilidad de un retoque si es necesario.

Los candidatos: La cirugía refractiva con láser está indicada para personas mayores de 18 años con astigmatismo, miopía o hipermetropía, o una combinación de éstos, con ciertas determinaciones especiales que deben ser evaluadas por el oftalmólogo. Ellas son: astigmatismo hasta seis dioptrías, miopía hasta diez o hipermetropía hasta cinco dioptrías y ninguna alteración en la curvatura de la cornea.

2. Cirugía facorrefractiva

Esta opción se utiliza para corregir defectos elevados de miopía o hipermetropía que no pueden ser solucionados con láser o lentes intraoculares.

Durante esta intervención también se extrae el cristalino y se sustituye por un lente plegable que tiene el aumento calculado para corregir el defecto del paciente. Cada ojo se opera por separado, con días de diferencia entre una cirugía y otra.

A diferencia de otras intervenciones, en este caso el paciente no recupera su capacidad visual tan rápidamente y sale del quirófano con un parche que tapa su ojo por 24 horas. En una semana su visión se vuelve más estable y su defecto residual se puede calcular tres meses después de la cirugía, tiempo que demora la córnea en cicatrizar.

Una desventaja de esta intervención es que el paciente pierde su capacidad de ver correctamente de cerca, aunque pueden hacerse algunos ajustes para que mantenga algún grado de visión cercana y pueda corregir definitivamente el defecto, cuando sea necesario, con lentes de lectura.

Las ventajas: Es una cirugía sencilla con anestesia local peribulbar (únicamente en la zona que rodea al ojo) y, en algunos casos, anestesia tópica. No existen contraindicaciones para esta intervención salvo la infección ocular (conjuntivitis o infección del borde de los párpados).

Los candidatos: Se indica para personas mayores de 40 años con miopía o hipermetropía elevada que ya tengan síntomas de presbicia y a quienes, por las características de su córnea, no es posible intervenir con láser o colocarles lentes intraoculares Restor.

3. Lentes intraoculares Restor

Los lentes Restor representan uno de los avances más novedosos y funcionales en cuanto a lentes intraoculares se refiere, indicados para corregir miopía, hipermetropía y presbicia.

Esta cirugía consiste en extraer el cristalino (el lente natural del ojo) y sustituirlo por un lente con múltiples zonas en su estructura que corrige el defecto visual del paciente, permitiendo la correcta visión tanto de lejos como de cerca.

Ambos ojos se intervienen por separado, con una semana de diferencia, tiempo que permite al paciente adaptarse más rápidamente a su nueva visión.

Las ventajas: Sin duda, la mayor ganancia de esta reciente alternativa es la posibilidad que ofrece al paciente de ver bien de lejos y de cerca, al corregir la presbicia, una bondad que no brinda el resto de las cirugías.

Los candidatos: Esta intervención está indicada para pacientes miopes o hipermétropes mayores de 45 años que ya tengan síntomas de presbicia. Pero a pesar de ser una cirugía sencilla con grandes beneficios, hay contraindicaciones importantes que deben ser tomadas en cuenta. Ellas son:
1. El paciente no debe tener historia previa de intervención con láser.
2. Si sufre de astigmatismo, no debe ser mayor de una dioptría.

4. Lentes intraoculares fáquicos

Esta cirugía es utilizada para corregir miopías o hipermetropías muy elevadas que no pueden ser tratadas con láser.

Consiste en colocar dentro del ojo, entre la córnea y el cristalino, un lente de material especial para corregir el defecto visual.  Existen tres modalidades de lentes intraoculares: Los de cámara posterior, los lentes Artisan y los de cámara anterior. En todos los casos, el lente es fabricado especialmente para el paciente. A diferencia de la cirugía refractiva con láser, este procedimiento se realiza en cada ojo por separado, con una semana de diferencia entre uno y otro.

Las ventajas: Este procedimiento se realiza con anestesia tópica, de corta duración, y la visión se recupera muy rápidamente. Por otro lado, si adicional a la miopía o la hipermetropía el paciente sufre de astigmatismo, o en los casos en que el lente intraocular no corrige completamente el defecto inicial, puede hacerse una nueva intervención con láser.

Los candidatos: Esta cirugía es recomendada para personas mayores de 18 años con defectos amplios de miopía o hipermetropía que el láser no puede solucionar. La mayor contraindicación es que tenga opacidad del cristalino o presente el inicio de una catarata. No es recomendada tampoco en los casos de hipertensión intraocular. Para esta intervención, el oftalmólogo debe determinar si la profundidad de la cámara anterior es adecuada, ya que el lente será insertado en esta área y debe mantenerse un espacio funcional luego de la cirugía.

Señas: Héctor García, oftalmólogo
Clínica El Avila. Telf.: 261.2596
Livia Romero Torrealba, oftalmológa
Oftalmológico Santa Lucía
Telfs.: 993.5580 / 991.5680
www.oftalmologicosantalucia.com

 
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