La hora
del té
Todos los tipos
de té proceden
de la misma planta, camellia sinensis.
La forma más
fácil de comprender
la diferencia
entre ellos es
imaginar un
proceso de
producción
que comienza
cuando la hoja
es recogida.
Blanco. Las
propiedades
del té blanco,
considerado desde
hace largo
tiempo una
exquisitez
en Asia, ahora
son muy publicitadas
en Occidente.
Es elaborado con las hojas y los brotes
más tiernos, los cuales se secan al sol inmediatamente después de su recolección, y sólo se puede cosechar en ciertos días del año. Tiene bajo contenido de clorofila y, por lo tanto, tiene más catequizas —antioxidantes naturales— que cualquier otra clase de té.
Verde. El té verde, a veces conocido como té “no fermentado”, es elaborado
con hojas que se cuecen al vapor después de ser recogidas a fin de detener
el proceso de oxidación. El japonés casi siempre es producto de una mezcla, mientras que los chinos prefieren no combinarlos.
Oolong. Los tés oolong, producidos principalmente en Taiwán, donde son conocidos como tés “azules”, constituyen una categoría a medio camino entre
el té verde y el té negro. Se deja que las hojas se marchiten, y luego el
proceso de oxidación se acelera frotándolas o enrollándolas.
Negro. El tradicional té británico es preparado con hojas de té que han sido oxidadas por completo para producir un color oscuro y un sabor fuerte.
Foto: www.latinstock.com.ve/stockfood/Shaffer Smith
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