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El grano
de los dioses
El dorado maíz está presente en la mesa —y en nuestros recuerdos— con
una historia que rebasa los 8.000
años. Aquí lo celebramos con entusiasmo.
Carmen Isabel Maracara
¿Qué venezolano
no se ha rendido
de nostalgia ante el recuerdo de una arepa cuando ha estado fuera del país? El olor de la masa del maíz cuando
se inicia su lento tostar
en el budare o su rápida cocción en el artilugio eléctrico que las coloca
en la mesa en apenas diez minutos, hace “agua la boca” a quienes se declaran sus fervientes seguidores; una vasta legión en esta parte del orbe. Los venezolanos nos decantamos por nuestra pasión por esta preparación, que compartimos con los colombianos, con variantes según la parte del país donde se elabore y con los mexicanos, quienes preparan sus “gorditas”. Sin embargo, nunca superan el ranking de comedores de arepas que somos los venezolanos.
La palabra que denomina dicha preparación, según indica Rafael Cartay en su libro El pan nuestro de cada día, viene del cumanagoto erepa, aunque otras versiones indican que arepa se deriva de la palabra aripo, de la misma etnia indígena caribe, que designa al budare. El ingrediente principal de esta preparación, como sabemos, es la harina de maíz, cereal hoy imprescindible en el planeta —segundo cultivo del mundo por su producción y el primero en rendimiento de grano por hectárea. El dorado grano es invitado de honor en la mesa venezolana, en preparaciones típicas como el majarete, la cachapa o la chicha, todas con el maíz como base.
Una larga historia
En las antiguas culturas americanas, existen registros que demuestran cómo el maíz fue tan fundamental en la supervivencia de estas civilizaciones, que se convirtió en la fuerza que originó todo lo creado. Para los mayas, aztecas e incas, este cereal fue objeto religioso, alimento y moneda, lo que demuestra así su importancia, así como para el resto de los pueblos indígenas de la región.
Así, este dios-maíz, fue origen y sustento desde hace al menos 8.000 años en los territorios que hoy forman México y Guatemala, hasta alcanzar todo el continente americano, gracias al desarrollo de una incipiente pero segura implantación de la agricultura, puesto que este cereal “no crece en forma salvaje y no puede sobrevivir en la naturaleza, siendo completamente dependiente de los cuidados del hombre”, según señala R.L. Paliwal, investigador de la FAO.
Los muchos nombres del Hacedor
Pero, ¿cómo le denominaban nuestros ancestros al maíz?, ¿cómo se llamaban esos dioses homónimos a la planta? La planta denominada maíz (Zea mays L.) viene del vocablo taíno ma-hiz —los aborígenes taínos pertenecen a los pueblos originarios de las Antillas— y su primer encuentro con el hombre europeo fue en noviembre de 1492, cuando según las crónicas los hombres que acompañaban al almirante Colón, encontraron una clase de grano “de buen sabor cocinado, seco y en harina".
No en vano, entre los mitos más antiguos de Mesoamérica se indica que nuestro mundo habría sido creado por unos fantásticos dioses de maíz, quienes a su vez crearon a los seres humanos y a este alimento como sustento principal. Un experto mexicano, Enrique Florescano, Coordinador Nacional de Proyectos Históricos del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de la UNAM, añade que “un mito cosmogónico maya, inscrito en el año 690 d.C., en los templos del llamado Conjunto de la Cruz de Palenque, cuenta que el cosmos fue creado en el lejano año de 3114 a.C. En esa fecha, que registra la terminación de un período de 13 ciclos o baktunes, se dice que nació el primer padre, quien es llamado Hun Nal Ye, que quiere decir uno maíz”.
Ese dios maya Hul Nal Ya, cambió muchas veces de nombre, símbolos y cultos: se transformó en Nueve Viento, Ehécatl, Kukulcán, Nácxit, Serpiente Emplumada, Ce Acatl Quetzalcóatl y Hun Hunahpú. Los cultos de estos dioses se habrían mezclado y se produjo una acumulación de múltiples significados a través del tiempo.
Hul Nal Ya también aparece en el Popol Vuh, el libro sagrado de los quichés de Guatemala, como el dios que provee el maíz y la vida. Así, en estas cosmogonías la creación del mundo está ligada a una especie de alumbramiento agrícola, en la que el ser humano brota de la masa del maíz, lo que revela que para estos antiguos pueblos la civilización nació con el cultivo de la generosa planta.
Un teocintle venezolano
En nuestro país, el cronista José
de Oviedo y Baños, refiere que
es en la tercera mitad del siglo
XVII, cuando se registran
las primeras noticias de este cereal. Nicolás de Federman (1579), así como Fajardo y Lozada, informan la existencia de maíces de tres y cuatro formas y colores, los cuales eran cultivados por las etnias del valle
del río Barquisimeto. A su vez, Gumilla (1791) en su obra El Orinoco ilustrado y defendido, alude sobre la existencia de una singular especie de maíz que plantaron los otomacos, guamos y paos, al cual llaman onona o maíz de los dos meses. Estos cultivos, junto a los de la yuca, la papa y otros vegetales, se habrían iniciado hace unos 3.000 años en las tierras venezolanas.
Nuestro prodigioso grano dorado, el que se cultiva en Venezuela, se origina de especies vinculadas con antiguas razas mexicanas y centro americanas llamadas Nal-Tel, Zapalote Chico, Tepecintle y Salvadoreño, según se indica en el portal www.ceniap.gov.ve. Aunque existen muchas teorías sobre el cereal del cual se originó el maíz domesticado que actualmente conocemos, pues hay un “eslabón perdido” entre la especie actual y las antiguas, muchos investigadores admiten que una planta llamada teocintle es el pariente más cercano del maíz.
El teocintle se habría transformado al paso de los años en una fiesta de colores, tamaños diversos de granos y de plantas, hasta dar lugar a las innumerables razas de maíz que actualmente se reparten en toda la geografía mundial, dando lugar a platos típicos hasta en la vieja Europa, como la polenta italiana, imposible de realizar sin el grano de los dioses americanos, que llegó a esas tierras luego de la colonización.
| !Los Incas comían cotufas! |
››Aunque no veamos muchas diferencias a la hora de morder un jojoto o saborear una arepa, hay diversas variedades de maíz como dentado, duro, blando, o harinoso, dulce, reventón y envainado
››El blando o harinoso se le llama también “maíz de las momias”, porque es la variedad más encontrada en las sepulturas aztecas e incas
››La costumbre de estallar los pequeños granos para hacer cotufas también tendría raíces en nuestros ancestros indígenas, pues el pop corn se ha encontrado en antiguas tumbas del Perú, acompañado por utensilios para reventar el grano
››Zea mays, la principal especie de maíz cultivada mundialmente, es conocida en la mayoría de los países anglófonos como maize, excepto en Estados Unidos de América y Canadá, donde se le denomina corn; en castellano se le denominada maíz; en francés maïs, en portugués milho y en el subcontinente hindú, makka o makki
››Este cereal se cultiva en más de 140 millones de hectáreas (FAO, 1999) con una producción anual de más de 580 millones de toneladas métricas
››Según el portal electrónico www.delariva.com, hay más de 3.500 usos diferentes para los productos que se extraen del maíz.
Los productos que contienen restos del cereal van desde jabones, café, pastas de dientes, pasando por el yeso de tabiques, papel y hasta la capa que recubre las aspirinas... ¡Consumimos maíz como arroz! |
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| Tomates rellenos |
Ingredientes (4 raciones)
››8 tomates medianos
››1/2 cebolla picada
››350 g de granos de maíz tierno
››3 cucharadas de nata fresca
››80 g de queso rallado
››2 cucharadas de aceite
››1 cdta de mantequilla
››Sal
››Pimienta
››Germinados de soya para acompañar
Preparación
Se lavan y secan los tomates. Se corta la parte superior de cada uno como si fuera una tapa, que se reserva. Con ayuda de una cucharita se vacían los tomates con cuidado para no romperlos. Se sazonan por dentro con sal y pimienta, se les da la vuelta y se dejan reposar durante 15 minutos aproximadamente para que se escurran.
Mientras tanto, en una sartén con un poco de aceite, se saltea la cebolla hasta que esté transparente y, a continuación, se añaden los granos de maíz, salteándolo todo con sal y pimienta. Después se mezcla bien con una espátula de madera y se añade la nata.
Se calienta el horno a 200 ºC y, entretanto, se rellenan los tomates
con la preparación anterior.

Se colocan en una fuente que pueda calentarse al horno, previamente engrasada con mantequilla, y se espolvorean con queso rallado. Se asan durante unos 25 minutos aproximadamente y se sirven calientes. Pueden ir acompañados de una ensalada fresca de germinados de soya.
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| Arepa de coco |
Ingredientes
››1 k de maíz pilado
››1 panela de papelón
››2 cocos grandes
››1/2 taza de leche de coco
Preparación
El maíz se cocina y se muele. La panela se raspa y los cocos se rallan finamente, quitándoles previamente la corteza interna. El maíz molido se amasa con agua y panela raspada. Luego se añade coco rallado y se sigue amasando. Se moldean las arepas y se cocinan en una plancha de hierro o parrilla o en un horno (a 300 F) por 1 y 1/2 horas. Durante este cocimiento, la arepa se unta con leche de coco y canela.
Foto: Oswer Díaz |
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SEÑAS
www.unam.mx
www.ceniap.gov.ve
www.monografias.com
www.fpolar.org.ve
www.delariva.com
www.cuerpomente.com
El pan nuestro de cada día,
de Rafael Cartay
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