[an error occurred while processing this directive]

- Olorosa canela
- Sazón D'Leyenda
- Tequeño el grande
- En tratamiento

- ¡Qué rico huele!

- Nuevos talentos

- Azúcar
- Dulce tentación
- Regalar con gusto
- Aromas frescos

- Datos, información y tendencias
revista Estampas
Caracas, sábado 26 de noviembre de 2005  


Tequeño
el grande

Todos tiemblan ante el avance impasible de este pasapalo en la bandeja de cualquier mesonero. La rendición es inminente: el palito de queso sigue siendo el rey. María Angela Valbuena / Fotos: Natalia Brand

Ya se trate de una reunión modesta o de una fiesta “a todo trapo”, el invitado común —y más esperado— es el tequeño. No importa que haya sido precedido por 35 pasapalos de la más variada procedencia, este venezolano (que ya ha trascendido las fronteras) no se deja pasar y es común que las personas se sirvan más de uno a la vez, en un acto de intemperancia no sólo comprensible sino también socialmente aceptable.

El tequeño ofrece la ventaja de que puede servirse a toda hora y en cualquier ocasión: acompañando unos tragos en una reunión o coctel, en una fiesta infantil, como entrada de una comida y hasta para desayuno en su versión gigante o “tequeñón”. Va bien con cualquier bebida, alcohólica o no, y puede servirse con una variedad de salsas. Son fáciles de comer y muy rápidos de preparar, pues se fríen en cuestión de minutos y pueden almacenarse congelados durante seis meses. Al igual que en las fiestas, la presencia de los tequeños en el recetario venezolano ha sido una constante junto a platos de tanta tradición como las hallacas, el pan de jamón y el dulce de lechosa. Con el paso del tiempo han surgido ligeras variaciones en cuanto al tipo de masa y el relleno empleados. Las versiones dulces, con chocolate o papelón, se han popularizado en los puestos de comida rápida mientras que otras más exquisitas se ofrecen en distintos locales capitalinos, como los tequeños de masa philo rellenos con jamón serrano.

Señas
Restaurante Palms Los Palos Grandes, Primera Transversal con Primera Avenida, edificio
Hotel Altamira Suites, PB. Telfs.: 284.5016/209.3453

Los gourmet de Helena Ibarra
Helena Ibarra le apuesta fuerte a los sabores autóctonos y sus tequeños de queso de cabra caroreño son un número ganador. La chef del restaurante Palms es bien conocida por la elaboración de platos gourmet con denominación de origen: “Estoy dispuesta a demostrar la calidad que hay en los productos que se elaboran en varios lugares de Venezuela, lo cual conjuga ese interés con mi pasión desde hace 25 años por darle un vestido de fiesta a lo nacional”. En el caso de los tequeños no fue un traje de gala lo que hizo Helena sino un traje de baño: “En su hermetismo de pan al final, harina y agua con queso tenían la gracia del queso derretido y su capa servía de coraza ante el diabólico calor que a más de 80°C transformaba el queso en chicle, perdiendo todo su esplendor lácteo. En un reto audaz me propuse quitarle esta camisa de fuerza y brindarle algo más de textura dándole al tequeño su vestido de playa en malla de soda: unas burbujas, mucha agua y los polvos de harina necesarios para estructurar y nació el Tequeño Colección Verano 2000, con su queso de cabra más compacto y perfumado que permite mayor temperatura con estas escasas vestiduras”. Servidos con salsa de papelón, chispas de remolacha e hilos de radicchio, los tequeños de Helena constituyen un desafío a la tradición y al paladar. Sin duda un cinco estrellas.

 

Señas
Caracas: Oceanía Deli Market Las Mercedes,
Av. La Guairita, C.C. El Trolly, local 3. Telf.: 993.3273. La Trinidad, Calle Bolívar, edif. Fryan. Telf.: 943.3737. Maracay: Carnicería El 12 Sector La Barraca, Calle 12, Nº 4. Telfs.: 0243-233.0336 / 232.2192. Fantasy Place El Limón, Av. Caracas, Res. Vanessa, Local 6. Telf.: 0243-511.3469

Doña Teque: en la variedad está el gusto
Hace dos años, y por necesidad, Verónica Vásquez tomó una receta de su abuela y comenzó a hacer tequeños para la venta. Su amiga —y actual socia— María Clementina Curiel le sugirió sustituir el queso por otros rellenos y comenzó la experimentación (la masa también sufrió cambios, pues hubo que añadir conservantes). El resultado tuvo tanto éxito que pronto la cocina le quedó pequeña a Verónica, quien se mudó a un local de 50 metros en Maracay y metió más manos en la masa para aumentar la producción. En diciembre de 2004 constituirían formalmente su empresa: Doña Teque. “Queríamos internacionalizar el tequeño con sabores más allá del queso venezolano y demostrar su versatilidad”, cuenta Verónica.
Nueve sabores componen hoy la oferta de Doña Teque: tradicional, capresa, cebollín, cuatro quesos, jamón serrano, cangrejo, salmón, chocolate y guayaba y queso. Los tequeños (de 6 cm de largo) vienen presentados en bandejas de 25 unidades y pueden freírse u hornearse. “En Maracay se vende mucho el de cangrejo y en Caracas el de salmón”. Al contrario de la masa de sus tequeños, Doña Teque va creciendo, mientras la búsqueda de nuevas variantes —como un tequeño de plátano y otro de jojoto— continúa.


Señas
Tequechongos. Telfs: 284.0915 / 283.4868.
E-mail: info@tequechongos.com
Web: www.tequechongos.com

Tequechongos: de la sala de fiesta a la sala de cine
La empresa Tequechongos, creada en febrero 2002 y dedicada a la fabricación, distribución y comercialización de snacks al estilo casero, logró a mediados de ese mismo año una alianza estratégica con Cinex. El estreno vendría poco después con la inauguración de siete salas en el Centro Comercial San Ignacio y los tequeños obtuvieron la aceptación inmediata del público. Tequechongos comercializa papas fritas naturales y tequeños preparados con una receta casera, en tres sabores: tradicional (elaborados con queso de la marca Paisa), con jamón ahumado, y dulces (con papelón o “golfiados”). Su producto estrella también puede verse en formato video en varios clubes capitalinos, donde se vende empacado y congelado, o adquirirse de paso en los carritos de las franquicias en varios centros comerciales, en un cono que trae de cuatro a siete tequeños listos para comer. Pero como no todo puede ser diversión, estos tequeños también se degustan en las universidades. Es un hecho probado que, en la sala o el salón, el tequeño cautiva a las audiencias.


Señas
Las Tías. C.C. San Luis, Local 25.
Telfs: 985.4654 / 987.6504 /945.2580

Freír y gozar
Son varias las panaderías y pastelerías que disponen de tequeños de su confección para la venta, además de las opciones comerciales que se encuentran en la sección de congelados de los supermercados. Entre éstas se cuentan K-t-dra y Gressi; Proalca, que ofrece una variedad de jamón y queso además del tradicional y el tequeñón; Trifo Gliatti, Bocados, P-queñón, y Confituras del jardín, con unos exóticos tequeños de plátano pintón rellenos de queso. En masa de hojaldre destacan las marcas Kremess y Las Tías, con diez años de experiencia. De esta empresa cuenta Evasenair Carrera que sus tequeños pueden adquirirse tanto en supermercados como en su propio local del C.C. San Luis. El secreto de su éxito: un queso un poco más denso y que se derrite sin desaparecer, resguardado por la masa de hojaldre de Lilia.


 
DUDOSA PROCEDENCIA

Dos hipótesis se manejan en torno al origen del tequeño

›› La primera
Señala como lugar de
nacimiento a la ciudad de
Los Teques, capital del Estado Miranda. Según relata Armando Scannone, a ella acudían
a veranear muchas familias
a principios del siglo XX,
agregando que “no es extraño que en una de esas casas se hubiese originado el tequeño”.

›› La segunda
Hace referencia a El Teque, “barrio de guapetones y perdonavidas” al norte de
Miraflores —según el cronista Juan Ernesto Montenegro— cuya existencia figura en
los mapas de Caracas de 1843 a 1896. José Rafael Lovera, autor de varios libros de cocina venezolana, relata que “en tiempos de la Independencia algunos canarios se refugiaron en La sabana del Teque.

Cuando trataron de agarrar a uno de ellos, declaró que no estaba conspirando:
que en ese momento estaba comprando unos pastelitos de queso en la panadería”.
Agrega Lovera que el tequeño no figuraba en los recetarios venezolanos hasta el siglo
pasado, coincidiendo con la apreciación histórica de Scannone. Ambos personajes son entrevistados por Enrique Enríquez en su libro Nadie deja pasar un tequeño (1997), donde aborda el tema desde el punto de vista gastronómico con un dejo de comicidad.

 
 
[an error occurred while processing this directive]