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revista Estampas
Caracas, sábado 26 de noviembre de 2005  


Sazón
D’Leyenda

Desde hace un año en Barquisimeto se disfruta la propuesta gastronómica de D'Leyenda, un restaurante que busca revivir los sabores de la cocina colonial venezolana. Xiomary Urbáez / Fotos: Julio Colmenárez

Mariela Garmendia y su hermano Carlos Alberto son los responsables del equipo de D'Leyenda, restaurante barquisimetano cuya propuesta gastronómica busca rescatar los sabores de la culinaria colonial pero con un toque de new taste.
“Cuando éramos pequeños la cocina era el lugar secreto de la casa: existía cualquier cantidad de cosas por las cuales una comida podía quedar mal y que tenían que ver con los demás. Que si mirabas el merengue o lo cambiabas de mano no esponjaba, que si había que batir con tenedor y sin cansarse, que el mal de ojo hacía que la salsa se agriara o se cortara, era algo mágico”, evoca Mariela Garmendia. La memoria escrita de los frailes capuchinos describe el régimen alimentario colonial con ingredientes básicos como la carne, la arepa, el casabe, los potajes (arroz, frijoles, caraotas, quinchonchos, arvejas, guisantes), el cacao, la sal y el papelón, que mezclados con la herencia europea, especialmente la canaria, derivan en una mesa que exige dedicación y laboriosidad.

En la casa de mamá Lola, la abuela paterna de Mariela Garmendia, el tiempo se detuvo. “Era una casa grandota con cuatro corredores a cada lado, se criaban los pavos para Navidad, había muchas gallinas. El diario quehacer era laborioso pero es que hasta los hogares más modestos tenían un tren de servicio. Alguien para pilar el maíz, una persona para los fogones, alimentar las gallinas y esto es gracioso porque el tío Alfonzo, quien nunca se casó, no hizo nada más en sus 75 años de vida que criar gallos”.

Las fiestas familiares, Semana Santa o diciembre, eran fechas que se celebraban con una rica variedad de platos entre dulces y salados. El intercambio de tortas, ponches o chicha entre vecinos era una tradición. “Especialmente sabrosas eran las vacaciones escolares cuando los niños disfrutaban de toda clase de dulcitos, alfeñiques, alfajores, polvorosas”, cuenta Mariela.

Precisamente esas vivencias han quedado para la posteridad en los ensayos y novelas de Hermann y Salvador Garmendia, hijos de mamá Lola y tíos de la entrevistada. Son como bien puede advertirse una familia de linaje gastronómico y literario.

 
LA NEGRITA TIN

›› En el occidente del país era costumbre —aún lo es— que al más moreno de la casa se
le llamara el negro o la negra. “Mi mamá era la negrita de su casa y mi abuelo materno le cantaba:

A mi negrita... ay que tin,
que tin. Tin, tin, tin”.

En D'Leyenda la negrita Tin comparte roles protagónicos con los platos que se sirven.
El nombre no pertenece a nadie y sin embargo es un homenaje a esa raza que
conforma una parte tan importante de nuestro mestizaje sin la cual el soporte culinario que representa el maíz en la actualidad no hubiera sobrevivido.

“Hacer una arepa hoy en día es muy fácil”, indica Garmendia, “hasta utilizamos el ‘tosty arepa’, pero el proceso de hacerla durante 400 años era para fuertes y la raza negra indudablemente era la que poseía la fuerza física para pilar el maiz con cantos de trabajo”.

Tin igual que otras negras famosas de nuestra historia como Matea, Francisca y también Hipólita, está en pleno 2005 escribiendo su propia leyenda.

Al rescate de las raíces
El terremoto de 1950 afectó el patrimonio histórico de El Tocuyo. “Los que salieron llevaron consigo las tradiciones, que era lo único que podían, las casas se perdieron. Esa fue la motivación principal para abrir el restaurante: rescatar el sabor de los hornos tocuyanos para el disfrute de las nuevas generaciones”.

En D'Leyenda la fantasía se convierte en realidad, la música de fondo es variada, suavecita. Las mesas se visten con mantelería propia de Tintorero, se respira buen gusto y lo tradicional se fusiona perfectamente con la vanguardia. La propuesta es una comida que sabe a pasado. Entre los platos históricos en D'Leyenda el lomo prensao, la longaniza, el cochino adobado en salsa de papelón, el asado negro, las caraotas refritas, el asado de lomito, los plátanos dorados y el caldo de leche constituyen el menú salado colonial, mientras que en los postres la torta melosa es la reina indiscutible del lugar.

La oferta internacional para los comensales incluye lomito en salsa de cerezas, roquefort o en champiñones, mero, milanesas de pollo y todo tipo de vegetales salteados entre muchas exquisiteces más. En postres la carta se torna sensual con nombres tan sugestivos como Café con aroma de mujer, Fantasía florida y mousse de chocolate con crema chantillí.

Pero en al ánimo de llegar a todos los paladares también ofrecen un menú infantil que incluye pasta Giraluna —son unos lacitos— y de postre Budín sorpresa, cuya base es la deliciosa galleta Oreo, ante la cual todos los niños se rinden con placer.

El éxito ha sido tal que próximamente se abrirá un D'Leyenda en la urbanización Nueva Segovia, en el este de la ciudad.

 
¡QUE TOSTADA!

La tostada estrella del restaurante es igual que los otros 12 tipos: un misterio más. Ante la insistencia, Mariela Garmendia acepta compartir su bien guardado secreto.

“La base es una arepa tostada, bien crujiente, saborizada y amasada con chicharrón, pimentón, ajo, cilantro, aceite de oliva –el toque de locura lo pone D'Leyenda”

– aclara. “Se baña con una salsa de queso, luego se coloca una capa de asado de lomo de cochino en salsa de papelón y se agrega una crema de ciruela con tomates capresa, crema de leche y un punto de jalea de menta”.

Señas
D'Leyenda

Carrera 19 entre calles 30 y 31 Edificio Florida. Local 2
Telfs.: 0251-232.3194 / 8519
 
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