|

La hora
de la merienda
Aquella imagen de la tradicional pasta seca clásica de mantequilla ha variado hoy en día. Ahora se han sumado palmeritas, coquitos, petit fours (dulcitos de pastelería francesa),
polvorosas, minibrownies y alfajorcitos, entre otras delicias. Permítase unos minutos de dulce lectura por seis lugares dignos de probar…
Aimara Cañizales / Fotos: Luis Miguel Briceño
Delicias en empaque
Malabar Gourmet
En este café se pueden degustar las exquisiteces pasteleras de Pascal —el chef pastelero—. Su pasta seca es digna de destacar: a sus galletas de mantequilla se suman turrones, palitos de naranja glaseados con chocolate y hasta rebanadas de piña deshidratada para aquellos que no quieren salirse de la dieta.
La especialidad de este sitio son los petit fours, entre los que puede encontrar la minitorta de queso criolla. Mención aparte merecen los paqueticos de pasta seca, ideales para consumir allí mismo, llevarlos a casa u obsequiarlos.
Las galletas diamante —que brillan por el azúcar de la que están hechas—, las medias lunas —rellenas de mermelada de naranja y cubiertas con chocolate— y los corazones —glaseados también con chocolate, pero rellenos de arequipe—, se deshacen al colocarlos en la boca y despiden un olor a galleta recién horneada difícil de olvidar.
Artesanal
Panadería Alicantina
Acá tienen como particular y deliciosa opción los minialfajores de almendra y de avellana, que son una variante de aquellos que están rellenos de dulce de leche y chocolate, realmente son una explosión de dulzura y suave sabor cuando llegan a la boca. Son también dignas de destacar las opciones que hacen de manera artesanal: las tostaditas tejas de almendras, las palmeritas, las doradas lenguas de gato —parecidas a las plantillas, aunque un poco más firmes— y las galletas choco-chips, que resultan deliciosas para los consentidos de la casa. Estas opciones vienen presentadas en paqueticos individuales.
Se puede saborear también la clásica pasta seca de mantequilla bañada en nevazúcar o en chocolate o aquellas rellenas de mermelada. Especialmente se recomiendan lo que ellos llaman pasta seca de mesa: cuadraditas y tostaditas como una galleta de soda. Pura ricura.
40 años de tradición
Pastelería Pandoro
Famosa por sus espectaculares pandoro de vainilla y chocolate, la pastelería ofrece una variedad suculenta y bastante clásica —a la manera italiana—, en cuanto a pasta seca se refiere. La polvorosa de almendra es una variante que merece particular mención. Muy crujiente por fuera, al morderla se deshace rápidamente en la boca, dejando un sabor tanto delicado como espectacular en la boca y unas ganas de repetir el bocado.
¿El resto? Una variedad que de tan sólo nombrarla hace agua la boca: el amaretti —algo indescriptible con palabras por la finura de su sabor—, sumamente tostadita e ideal para disfrutar en compañía de una taza de té; las tan conocidas galletas de mantequilla, cubiertas con chocolate y con nevazúcar y rellenas con mermelada. No se pueden dejar de probar todas aquellas variedades donde la almendra es protagonista ¡No defraudan!
Pastelería de altura
St. Honoré
Aquí son especialistas en pastelería francesa, como bien dice su director, Ildemaro Orellana: “Lo que hacemos es aplicar de manera correcta las técnicas, elaborar bien las recetas y vigilarlas para que todo salga como debe ser”.
Son afamados sus miniponqués, minibrownies y minirolls. Se recomiendan,
especialmente, los llamados rughale —de origen polaco y romano—, en sus dos versiones: de nueces y de ciruelas pasas,
son una especie de miniroll de hojaldre.
Acto obligado es ir un fin de semana y
probar los deliciosos y coloridos macarrones, crujientes y deliciosos, con su sabor a chocolate, arequipe, café, pistacho, fresa
y praline. Todo un éxtasis azucarado. O los ojos de tigre, cuyo chocolate, al morderlos, se derrite en la boca.
Un emporio pastelero
Pastelería Doris
¿Quién no ha probado los minidulces de este lugar?, ¿los pequeños eclairs de café o chocolate, las crujientes tartaleticas de fresa o los minipies de limón? Estas son algunas de las deliciosas opciones que se pueden probar en esta pastelería de tradición.
Son expertos en la pasta seca con masa de almendras; destacan aquellas con ralladura de naranja y las que son tipo polvorosa. Pero si prefiere irse por las tradicionales— y no menos sabrosas —galletas de mantequilla, puede elegir las que tienen chocolate, las de azúcar o las cubiertas con lluvia de chocolate.
La particularidad de esta pastelería se observa en época decembrina, cuando los anaqueles exhiben con orgullo los llamados rococó —galleta dura de pura almendra—, los espectaculares mouzoletes —que pueden ser de miel con almendras o de chocolate—, los dorados napolitanos —palitos de almendra bien tostados—. Finuras para la hora de la merienda.
De tradición
Pastelería Edelvays
Con más de 20 años de tradición entre sus fieles asiduos. Ofrcen las clásicas opciones de pastitas —como dicen en el Cono Sur— que la pastelería luce en su mostrador. Las de mantequilla son las reinas del lugar y hay una variedad de aproximadamente 40 sabores distintos, entre las que destacan aquellas que tienen fruta confitada, lluvia de chocolate y/o confetti, con centro de mermelada de fresa y aquellas espolvoreadas con trozos de almendras frescas, ralladura de coco y nueces. Realmente divinas. Afuera del lugar hay unas mesitas que invitan a merendar plácidamente.
|