La vainilla, los clavos de olor, el anís estrellado y la canela se juntan
—divinamente— en esta receta que hace honor a una fruta que, no sólo por su penacho de hojas verdes, tiene categoría de reina...
Tres de colección Armando Scannone insiste —detalle que se agradece— en transitar por los caminos placenteros del buen comer. He aquí tres “platillos” editoriales que dan cuenta de su sazón
La carta “En el orden de las comidas el dulce ocupa el lugar del vicio, o mejor aun, de un pecado que no estaría mal llamar dulcísimo. El dulce nos reconcilia con la parte divina de la vida y hace renacer en nosotros la risa. Castigo gravísimo es dejar a un niño sin postre pues es como quitarle el goce y el consuelo”, escribe el autor colombiano Héctor Abad Faciolince. La cita viene colación pues E Sabor quiere —justamente— hacer renacer en ustedes la risa, y por ello casi todas las lecturas giran en torno a la dulzura: la de Jacobo Perdomo, joven cocinero Barquisimeto que ha hecho de las tortas criollas su especialidad; la de la vainilla, especia que suele divinamente impregnar con su aroma a no pocos postres; y la de la piña en una muy sugestiva receta… Todo esto en compañía de otros textos que cuecen sabores distintos pues no queremos empalagarlos. Que esta edición —es nuestro anhelo— les deje un buen sabor. —Adriana Gibbs