Un producto del grupo   
 
- Con un toque floral
Cocinar con flores
es un placer al alcance de todos

- Vida social Vs. dieta
Es posible salir
y compartir
sin restringirse

- Tofu, el queso asiático. Sus propiedades, guía de compra y de uso

- ¡A hidratarse!
Incorpore vitaminas
y minerales en
sus alimentos

- El ABC
de la margarina

- Escoger bien
el aderezo

- Sabrosos
y ligeros

- Una malta ligera para todos
- Trucos infalibles
para todos
revista Estampas
Caracas, sábado 26 de abril de 2008 

Una boda en el Caribe

Cartagena fue el escenario del fastuoso enlace Davis - Santo
Domingo. Entre pompa y boato, el color y el calor propios
de estas tierras se hicieron sentir. 

María Ángela Valbuena


La ceremonia religiosa se llevó a cabo en la iglesia de Santo Domingo, la más antigua de la capital

A pesar de haberse
conocido —y besado por primera vez— en París y
vivir en la muy cosmopolita Nueva York, la pareja conformada por Lauren
Davis, editora de sociales
de la revista Vogue y Andrés Santo Domingo Dávila,
hijo menor del magnate colombiano Julio Mario
Santo Domingo, decidió celebrar su matrimonio
en la bella ciudad de Cartagena de Indias. Allí la familia Santo Domingo mantiene una hermosa propiedad que data del siglo XVII, la Casa Conde de Pestagua, donde se llevó a cabo la recepción para los más de 500 invitados a la boda.

Para la ceremonia religiosa Lauren vistió un espectacular traje confeccionado en jacquard de seda tejido, con encaje antiguo, cuentas de plata y plumas. Esta obra maestra de Olivier Theysken, de la casa Nina Ricci, junto con el vestido que luciría la novia en la fiesta tardía, fueron confeccionados tomando en cuenta las altas temperaturas del día y la fresca y ventosa noche cartagenera, así como los lugares escogidos para la celebración. Por su parte, las nueve damas de honor fueron vestidas por igual número de diseñadores, con trajes cuyos colores se complementaban con los de la iglesia donde la pareja tomaría sus votos.


Los novios salieron caminando de la iglesia hasta el lugar
de la recepción, seguidos de sus invitados


Los meseros se encargaron de llevar la cena
servida a las mesas, adornadas con trinitarias

La novia llegó
a la iglesia
de Santo Domingo,
el templo más antiguo de
la capital, en
un carruaje tirado por caballos,
en medio
de la mirada
de cientos
de curiosos
que
abarrotaron
las calles
y balcones aledaños. Un grupo de jóvenes vestidos de blanco entregaban a los asistentes abanicos de mano a la entrada de la iglesia, donde fueron colocados discretamente ventiladores. Diez altas palmeras en el altar mayor y un tapiz artesanal dispuesto desde la entrada hasta el lugar que ocuparon los novios fueron los detalles más sobresalientes de la decoración, lo que permitió que la imponente construcción del templo se viera en todo su esplendor.


El casco histórico de Cartagena sirvió
de escenario para esta boda de fábula

La recepción comenzó con un coctel y brindis de champaña en uno de los salones de la casa. Hubo pasapalos de platanitos con salmón y  croquetas, después de lo cual los 400 invitados ocuparon sus puestos en las mesas, decoradas con unos briseros y arreglos de trinitarias. La tradicional torta de varios pisos fue sustituida por un panqué servido como postre junto con una copa de helados. Tampoco hubo baile del vals por parte de los novios; un Dj amenizó el agasajo y luego una orquesta tocó música de salón hasta la madrugada.


Las damas vistieron modelos diferentes; los peinados
rígidos brillaron por su ausencia

 

 
Principal | Vivir | Soñar | Descubrir | Tentaciones | Siga la pista | Archivo