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Empezar con buen pie
El que haya encontrado a su príncipe azul no es motivo para
descuidar los zapatos. Asegúrese de hacer la elección correcta
María Angela Valbuena
Las mujeres suelen darle mucha importancia a los zapatos, compran pares y pares de ellos en variedad de colores y modelos siguiendo los dictámenes de la moda. Y sin embargo para su casamiento la mayoría se conforma con lucir unos zapatos blancos, sencillos y cómodos. ¿Por qué?
Obviamente el factor comodidad es primordial, ya que se trata de un día ajetreado en el que la novia estará caminando de aquí para allá y muchas, muchas horas de pie. Los zapatos deben ser suaves y calzar a la perfección para evitar que el maltrato le haga perder la sonrisa y que sus pies luzcan un estado lamentable al final de la noche.
Una de las ventajas de usar medias es que ayudan a deslizar el pie con suavidad dentro del zapato y evitan que se lastime. Las novias por lo general llevan medias blancas con sus zapatos cerrados, pero también existen medias en color natural y costura invisible para usar con sandalias. En cuanto al zapato, el secreto de la comodidad reside en su horma, pues es ésta la que determina por sí sola el contorno del arqueo y la distribución del peso corporal sobre el pie, ambos factores cruciales para el descanso. Cada estilo requiere una horma distinta, tanto si se trata de calzado artesanal como fabricado en serie. Así que si usted ya encontró “la horma de su zapato”, es decir, aquél que se ajusta a su pie a la perfección, no dude en llevarlo al altar.
Algunas novias optan por comprar dos pares de zapatos: unos para la ceremonia religiosa y otros más cómodos para la fiesta. Pero independientemente de la cantidad, al escoger el calzado deben tomarse en cuenta el estilo, para no desentonar con el traje, la altura y forma del tacón, considerando el hábito y la comodidad que se tenga en su uso. Otra observación es el aumento de estatura que se obtendrá en proporción a la del novio.
Hay tiendas de calzado con tradición en el país que disponen de una línea para novias, como Annese, Balestra y Mario Nardi. Otras de data más reciente son Marco Aurelio, cuyos modelos llaman la atención por su hermoso trabajo de pedrería y Sara Navarro, con diseños poco usuales, particularmente en lo que se refiere a la forma del tacón.
Con una trayectoria de más de 40 años, Calzados Ezio realiza zapatos artesanales a la medida a partir de diseños propios o a exigencia del cliente con tiempos de entrega de un mes aproximadamente. Calzados Lucchi, por su parte, tiene una década fabricando sus propios modelos y ofrece a las jóvenes casaderas un servicio expreso en ocho días.
Para la confección de zapatos nupciales suelen emplearse textiles como el raso —que ocupa el primer lugar de preferencia—, el satén, la seda, el encaje y el brocado, además del cuero y la gamuza. La incorporación de hebillas, lazos, plumas, flores de tela y pedrería es una constante.
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| DE INSPIRACION |
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››Transparentes, tipo Cenicienta. El plástico ha
sustituido al cristal,
conservando toda la fantasía
›› Sandalias doradas, como
las lucidas por la voluptuosa
y contoneante Mae West,
allá por los años treinta
›› Babuchas profusamente
adornadas, inspiradas
en Las mil y una noches
y definitivamente cómodas
›› Trenzados, estilo oxford;
preferidos por la desafiante
y siempre enigmática Marlene Dietrich
›› De plataforma y adornadas con flores, como las usadas
por la sensación brasileña Carmen Miranda
›› Zapatillas de ballet: si Audry Hepburn las sacó del escenario
a la calle, ¿por qué no llevarlas
al altar?
›› Botas cortas o altas, como las de la sexy agente galáctica Barbarella, interpretada por Jean Fond
›› Rojos —no importa que no sean de rubí— para alejarse
del hogar paterno, como Dorothy en El mago de Oz
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Algo viejo, algo nuevo, algo azul
Hay novias que recurren a un par de zapatos usados y los mandan a forrar con la tela del vestido. Este servicio es prestado por algunos establecimientos de reparación de calzado y ciertos diseñadores de vestidos nupciales lo incluyen en su labor. De optar por un par de zapatos nuevos es recomendable usarlos días antes de la ceremonia durante varias horas seguidas para acostumbrar al pie.
Los zapatos forrados tienen otra ventaja y es que sin lugar a duda estarán a tono con el vestido. Considere que el blanco, aunque muy puro, no es absoluto y conseguir “el par perfecto” puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza.
Una opción para evitar la fea diferencia de tonos entre el vestido y el calzado es apelar a otro color. El camino hacia el altar puede compararse con una pasarela y las últimas tendencias de la moda apuestan a la diferencia.
Los matices pastel pueden ser el complemento ideal para un vestido romántico mientras que los metalizados acompañan muy bien las líneas más vanguardistas. Unos zapatos rojos pueden convertirse en un acto de pequeña rebeldía mientras que el azul cielo fue tiempo atrás el color de las novias, además de ser sinónimo de fidelidad. Calzar de azul podría interpretarse como “nunca me iré de tu lado”.
La variedad puede hacerse presente no sólo en el color sino también en el modelo de calzado: sandalias —cada vez con mayor demanda—, botas, plataformas, zapatillas, babuchas e incluso espadrillas para una boda en la playa; todo es válido en tanto vaya acorde al diseño del vestido y al tipo de ceremonia que se va a realizar. Recuerde que los accesorios y muy particularmente los zapatos completan el look; el ajuar de novia no tiene por qué ser la excepción.
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