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Iglesia
de punta en blanco
El templo donde
se oficiará la
ceremonia debe
contar con esos
detalles
—decoración,
música, protocolo—
que se traducen
en una boda
inolvidable.
Acá una guía
para ello. L.M.
Llega el esperado día, ese que conduce amorosamente a los novios al altar.
Hay que prestar atención a la ceremonia religiosa y planificarla cuidadosamente. Si bien muchas novias seleccionan la iglesia de acuerdo con su gusto o la tradición familiar, la wedding planner Sandra Forero recomienda que este lugar esté situado cerca de la vivienda de la contrayente o del sitio desde donde vaya a salir. Si la boda es un día viernes, se debe partir hacia la iglesia con unos cuarenta y cinco minutos de anticipación. El músico Tony Bittar, por su parte, ha participado en bodas con su agrupación Ángelus. Su experiencia le ha permitido advertir algunos asuntos que deben ser tomados en cuenta para seleccionar la capilla; esto es, cantidad de invitados, que debe ser proporcional al tamaño y capacidad de la iglesia; los permisos y normas del templo, detalles de decoración, música y protocolo; y el previo conocimiento del sacerdote que oficiará la ceremonia. Éstos y otros conocedores dan a continuación algunas recomendaciones.
Todo en orden
Entre los detalles de la recepción, la confección del vestido, los avatares del transporte y los ajustes de última hora, el protocolo nupcial suele olvidarse o hasta obviarse. Si bien se solicita la presencia de un anfitrión que esté pendiente de la ubicación de los invitados en el sitio de reunión, es igualmente imprescindible contar con la ayuda de una persona que pueda coordinar todo lo relativo a la iglesia donde se efectuarán las nupcias.
Este encargado debe cuidar de todos los pormenores, razón por la cual requiere de un conocimiento a fondo de la liturgia y el ritual del matrimonio. Una de las labores del anfitrión es indicar, a quienes participarán en la ceremonia como lectores, el momento de su participación, de allí la importancia de estar al tanto del orden de las oraciones e instantes clave.
Asimismo, el recibimiento y ubicación de los asistentes (a la izquierda si van de parte de la novia, a la derecha por el novio), la repartición de misales, recuerdos, campanas y botoniers forman parte de su tarea.
Un dato a resaltar es que los asientos para los padres, pajes y cortejo deben ser apartados para que al ingresar no se queden de pie o muy distanciados de la pareja.
La mayoría de las iglesias no permite que sea lanzado arroz ni pétalos de rosa dentro de ellas,
por lo que debe aplazarse esta costumbre hasta
salir del templo. Ahora también se estila lanzar burbujas o fuegos artificiales una vez que los
nuevos esposos se encuentran afuera.
La disposición de los llamados “protagonistas”
de la boda es otro aspecto que tiende a la
confusión. Novios, padres de los contrayentes, padrinos, cortejo, todos tienen su lugar y su
momento para hacer la entrada de rigor al recinto.
La primera pareja que atraviesa la sala es la
que conforman el novio y su madre. En caso de
que ésta haya fallecido podrá entrar en su lugar con alguna familiar cercana.
El desfile continúa con la madre de la novia y el padre del novio, los padrinos,
la dama guía y el cortejo (hombres siempre al lado derecho de las mujeres),
en el que cada pareja va separada de la otra por tres o cuatro pasos.
Los últimos en incorporarse serán los pajes y la novia del brazo de su padre.
Los expertos en la materia comentan que los cortejos son ahora de diversa naturaleza. Ya no tiene que estar compuesto sólo por parejas mixtas sino que puede preferirse por uno exclusivamente femenino o masculino. En este caso, cada integrante entra solo.
La wedding planner Livia Nava de Méndez comenta que el vestuario del cortejo, tanto el modelo como los tonos, varía de acuerdo con los gustos de la novia. Puede escogerse entre uno o dos colores que contrasten, o inclusive combinarlos en degradé. También está permitido que las damas realicen alguna pequeña modificación en el vestido, como el escote, siempre que no se rompa la línea de la confección. Se recomienda que todas sean maquilladas y peinadas en el mismo sitio. En cuanto a los caballeros, se aconseja que se vistan del mismo color, así como procurar llevar la corbata en tonos iguales.

Decorando el rito
Las flores son personajes principales cuando
de decoración del templo se trata. Su
disposición depende del tamaño de la iglesia
y de las normas que ésta impone para
ser ornamentada.
En la mayoría de las capillas se realizan
varios matrimonios durante la misma noche
o en un mismo fin de semana. Cuando
esto ocurre se recomienda que las novias
cuyas fechas coincidan se pongan
de acuerdo para decorar la iglesia.
En aras de la practicidad, lo mejor es elegir el blanco, el cual puede combinarse fácilmente con los detalles particulares de cada ceremonia, como los vestidos
del cortejo y de la misma novia. Rosas, astromelias, gladiolas, calas y lirios
son las que marcan la pauta a la hora de engalanar los altares.
Si sólo se va a realizar una ceremonia en la iglesia, entonces hay una mayor libertad en la elección de flores. Valdéz asegura que no hay obstáculos para elegir los tonos, pues allí juega un papel importante la audacia y gusto de los contrayentes. “Hemos decorado iglesias completamente de rojo” dice la experta, ya que este color es básico cuando se va a hacer una misa rociera. A tomar
en cuenta:
• El altar debe tener, al menos, cuatro ramos de flores, combinables con plantas verdes cuando el retablo guarda un diseño minimalista.
• La mesa del altar no debe pasar desapercibida. Allí se puede colocar rosas pequeñas, briseras o candelabros.
• La decoración del pasillo queda estupenda con pedestales copados de flores y briseras con velas. Este recurso es muy utilizado en aquellas capillas donde no se permite tocar los bancos.
• La alfombra del pasillo es otro detalle infaltable. Se consigue en blanco o rojo.
• El reclinatorio de los novios debe ser cubierto con un manto blanco con detalles. Esto, en caso de que lo permita la iglesia.
• Si el exterior de la edificación lo permite y requiere, se pueden colocar ramos, pedestales e inclusive arcos de flores que aportan una mayor vistosidad al evento.
Cuando la ceremonia se realiza fuera de la iglesia y se prefieren los espacios abiertos como jardines, la decoración suele ser aún más cuidadosa. Este espacio debe acondicionarse para tal evento con una tarima, un pasillo de entrada y sillas dispuestas en los laterales. Las flores se combinan con el verdor del escenario y su cantidad varía de acuerdo con las características del entorno.
Para asegurar que este día tan especial la iglesia esté decorada como se desea, lo mejor es contratar este servicio con cuatro o tres meses de anticipación.
Perfecto bouquet
Quienes piensan que el bouquet debe guardar
concordancia con la decoración de la iglesia
o de la recepción, se equivocan. Este es,
más bien, un accesorio muy personal en
el cual se ve reflejado la preferencia
de la novia por alguna flor
y su tonalidad.
Morella Valdez, decoradora, dice que
este complemento, indispensable para la
novia, debe guardar una relación con su
estatura y vestido. Así, las altas y estilizadas pueden llevar bouquets de mayor tamaño, mientras las bajitas portan flores con tallo
(rosas y estrellas de Belén), tal y como
lo dicta la tendencia actual.
En cuanto a la armonía que debe mantener con el diseño del vestido, se recomienda utilizar flores pequeñas para los más armados y llamativos. A los trajes más sencillos le van calas, lirios, orquídeas y otras de mayor tamaño.
Otros expertos añaden que se debe jugar también con el color de piel. Las morenas deben procurar un contraste mucho menor al que se les permite a las más blancas.
Aunque el portabouquet ha caído en desuso, hay familias que han transmitido
este objeto de generación en generación. Cuando esto sucede se presenta
el inconveniente del tamaño del ramo, pues estas bases suelen ser
muy pequeñas y sólo permiten pocas flores.

Sonoridades
Determinar el repertorio musical de un matrimonio no es tarea sencilla, para ello se requiere del conocimiento de las
piezas clásicas y cristianas adecuadas para cada momento de la eucaristía.
Y es que la música establece el grado
de solemnidad y formalidad que los
novios han escogido para su boda, basándose en la selección de composiciones más o menos
apegadas a lo tradicional.
Tony Bittar dice que uno de los factores cruciales para hacer una elección correcta es conocer si la ceremonia incluye misa
o no. En el primer caso, también llamado Misa de Velaciones, se requiere una mayor cantidad de canciones ya que es mucho más extensa que la primera (una hora aproximadamente). Así, debe
ir musicalizada la entrada del novio y el cortejo; la entrada de la novia; Señor,
ten piedad; un Aleluya antes del Evangelio; la entrega de las alianzas; el Ave María en el ofertorio; el Santo; Cordero de Dios; Comunión; Firma de Actas
y la salida de los nuevos esposos.
Cuando sólo se efectúa el rito, la duración es de apenas media hora, por lo que se musicalizan menos momentos que en el caso anterior. Aquí, la tradicional Ave María se deja escuchar al momento de la comunión.
El experto cuenta que los gustos de los novios varían muchísimo a la hora de escoger su repertorio. Para las bodas más pomposas, la música es más solemne y pueden tocarse piezas académicas o sacras. En los ritos más informales, la pareja escoge sus canciones favoritas —no eclesiásticas— como soundtracks, boleros y temas que se han vuelto famosos en los festejos nupciales como: All you need is love de The Beatles; ¡Oh, Happy Day!, o Angel de Robbie Williams. Bittar dice que, aunque no hay un esquema predeterminado, hay temas infaltables como las marchas nupciales de Mendelssohn y Wagner, el Ave María de Schubert o Gounod y el Canon de Pachelbel. Lo ideal, afirma, es mezclar lo clásico con temas religiosos conocidos como El pescador de hombres o El Padre Nuestro.
El número de músicos que participarán en el ritual suele ser muy variable y puede incluir desde dos, teclado y cantante, hasta una orquesta de cámara con 40 instrumentistas. Bittar sugiere que esta cantidad vaya en proporción a la de los invitados y al tamaño de la iglesia. La regla dicta que lo más recomendable es que se armen agrupaciones o ensambles con al menos cuatro músicos, entre ellos un cantante, e instrumentos de distintas familias (Cuerdas, metales, viento madera, percusión). Sin embargo hay quienes prefieren los coros o los cuartetos de cuerda para las interpretaciones.
La contratación de la música debe hacerse al menos con tres meses de anticipación. Si se va a repartir un misal con la letra de las canciones, entonces añada un mes más para evitar tropezones de última hora.
| A saber |
›› Las alianzas deben encargarse con un mínimo
de dos meses de anticipación. Algunas joyerías
ofrecen paquetes en los que incluyen además
el grabado, las arras y hasta el dije para la torta.
›› Los cojines son la alternativa más clásica
para llevar anillos y arras. Los hay en distintos
modelos y colores para que puedan combinarse
con algún elemento presente en la decoración
de la iglesia. También pueden usarse cajas
o bandejas en lugar
de almohadones.
›› El novio, el padrino, el padre y los integrantes
varones del cortejo pueden llevar
en la solapa un botonier, que consiste
en una flor pequeña de la misma especie
que la del bouquet de la novia.
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