Foto: www.shutterstock.com/Andresr |
Vacaciones en casa
Se terminaron las clases y el pronóstico vacacional no se pinta nada alentador. Viajar no va a ser posible y el campamento tampoco es una opción. Las oportunidades para salir durante la semana son limitadas, pues papá y mamá trabajan. ¿Puede pensarse en algo más aburrido que unas vacaciones con este panorama?
Irene Carrasquero
Pasar las vacaciones en casa pareciera estar lejos de ser el sueño de un niño. Y podría convertirse, además, en la peor pesadilla para sus padres. Pero es posible darle a esta realidad un giro divertido, buscando alternativas diferentes que permitan transformar la casa en un campamento a domicilio. Y lo mejor: con entrega inmediata y sin recargo adicional.
Un plan
Martha Medina, especialista en integración escolar, ofrece sus mejores recomendaciones para que los padres conviertan esta situación en una oportunidad y los niños no sucumban ante el aburrimiento.
Para comenzar, plantea una palabra que podría lucir inapropiada cuando de tiempo libre se trata: planificación. ¿Planificar en vacaciones? Puede sonar contradictorio,
pero al final de estos dos
meses en casa los padres
que se propongan hacerlo
le encontrarán, con seguridad,
el mayor sentido.
"Para que las vacaciones sean efectivas deben pasar por un proceso de planificación, lo
cual es importante porque le
da estructura a este período.
Si no se planea este tiempo, cuando vuelve la época
escolar el desfase es terrible
y la readaptación a un horario
y una rutina es muy dura para el niño".
Esta planificación, aunque siga pareciendo demasiada rigidez, comienza estableciendo un cronograma para todas las actividades. "Es importante
reflexionar con los niños, en familia, y abrir el espacio para que tanto padres
como hijos expongan sus necesidades".
La edad juega un rol fundamental en este plan de actividades. Cuando los niños son pequeños, pueden escucharse sus opiniones y serán los padres quienes establezcan la rutina de acuerdo con sus deseos y con las posibilidades. "Con los niños más grandes y adolescentes, en cambio, es necesario llegar a acuerdos. Negociar con ellos, más que imponer, pero establecer una agenda. Aquí es fundamental la conversación".
Medina comparte lo que puede ser un ejemplo de cronograma para un día de la semana, el cual -cabe aclarar- es pertinente sobre todo para los niños pequeños,
y debe ser adaptado a la edad específica, gustos, horarios y posibilidades de cada uno.
Este horario debe establecerse en conjunto con el niño y es ideal colocarlo en un lugar visible, de manera que él y la persona que lo cuida (en los casos en que los padres trabajan) lo tengan presente durante el día.
El hecho de que tenga horas previamente establecidas no implica que sea inflexible. La idea es que este cronograma sirva como una guía para que el
niño se planifique y pueda aprovechar de manera productiva (y divertida)
todas las horas que tiene libres durante las vacaciones.
Lo más recomendable es que exista una actividad del día, distinta cada vez. Hoy puede investigarse sobre recetas de cocina (en Internet o en libros) y entonces prepararlas. Mañana pueden buscarse modelos en plastilina y dedicar un tiempo
a copiarlos. Pasado mañana la opción puede ser recolectar fotos familiares
y hacer un árbol genealógico. Afortunadamente, la creatividad da para todo.
Y el tiempo libre también.
A todas estas planificadas ideas, Medina añade una serie de recomendaciones básicas sin las cuales sería difícil seguir ésta o cualquier otra rutina:
1. Mantener un horario para acostarse y levantarse: Es importante que el niño siga manteniendo una rutina en este sentido. Es lógico que quiera acostarse más tarde y no madrugar, lo cual puede permitírsele, pero estableciendo un acuerdo desde el inicio de las vacaciones y respetándolo durante estos dos meses.
2.Tomar las decisiones en conjunto: Cualquier decisión debe ser tomada conjuntamente entre los padres y el niño, oyendo sus opiniones y respetando, en lo posible, sus deseos.
3. Administrar el uso de la televisión, la computadora y los videojuegos: Es lógico y esperable que quieran dedicarle tiempo a estas alternativas, con lo cual no debe lucharse. Lo importante es establecer horas para ello, dejando claro cuánto tiempo pueden destinarle y supervisando los contenidos, sobre todo cuando se trata de niños más grandes o adolescentes.
4. Tener un espacio para actividades plásticas y de lectura: En lo posible, tener una mesa cómoda donde el niño pueda sentarse a hacer sus actividades y mantener todos los implementos a la mano, preferiblemente dentro de una caja de donde él mismo pueda tomarlos y utilizarlos.
5. Disponer de alternativas audiovisuales: Para algunos días puede sustituirse la televisión por una película o video, dejando que sea el niño quien la escoja y luego compartir con él una conversación sobre el tema, los personajes y las situaciones vistas.
6. Planificar las actividades especiales: Es recomendable permitir al niño organizar actividades diferentes, fuera de la rutina, pero siempre de forma planificada y sin que se haga una costumbre. Una piyamada con amigos, por ejemplo, es una alternativa distinta y divertida.
7. Acostumbrarlo a recoger luego de cada actividad: Sin esta sana costumbre, que aplica para cualquier edad y día del año, los inventos de cada día puede convertir la casa en una zona de caos.

Foto: www.shutterstock.com/LOSEVKY PAVEL |
¿Piedra, papel o tijera?
Para establecer una rutina factible durante las vacaciones deben primero estudiarse los recursos disponibles. Y en este caso, se cuenta con un enorme y valioso capital: el hogar.
Esta casa o apartamento no es solamente un cúmulo de metros cuadrados con techo, piso, paredes, puertas y ventanas. Se trata de un cuarto, con cama, escritorio, juguetes y materiales para artes plásticas; un salón, con su televisión, DVD, computadora y a lo mejor un videojuego; una cocina, con nevera, horno, batidora y despensa; un baño, con lavamanos, bañera o regadera, y (ojalá) un jardín, con sol, hojas, árboles, piedras, tierra e insectos. Y a veces hasta lluvia.
No hace falta haber estudiado pedagogía ni ser un derroche de creatividad para encontrar en todo este universo cotidiano (incluyendo, por qué no, el techo, el piso, las paredes, las puertas y las ventanas) actividades entretenidas con las que el niño pueda pasar sus días de vacaciones.
Pero antes de inventar y reinventar, es importante hacerse una serie de preguntas que van a permitir dar con propuestas viables y fáciles de emprender:
1. ¿Se trata de uno o varios niños?
2. ¿Cuál es la edad?
3. ¿Está en capacidad de realizar algunas actividades sin supervisión?
4. ¿Alguno de los padres está en casa?
5. Si no, ¿cuánto tiempo puede dedicar a estas actividades la persona responsable por su cuidado?
6. ¿Hay posibilidades de actividades al aire libre?
7. Y quizás lo fundamental: ¿Cuáles son los intereses y aptitudes de ese niño?
Luego de este sencillo autoanálisis, puede escogerse entre un mundo infinito de juegos y actividades educativas, que darán al hogar las dimensiones que el niño desee (y que sus padres permitan).
Las siguientes alternativas pueden ayudar a abrir las mentes.
1. El palito mantequillero: Esta tradición venezolana es ideal para niños pequeños, pues los mantiene entretenidos e incentiva la exploración y la observación.
• A jugar: Uno de los niños o el adulto esconde un objeto (no tiene que ser palito ni tampoco mantequillero) y los otros tratan de encontrarlo. Las palabras frío y caliente y todos sus derivados (tibio, hirviendo, helado y hasta congelado) sirven para que quien escondió el objeto diga a los demás qué tan cerca están del escondite. Gana, por supuesto, quien primero lo descubra.
2. El juego de las estatuas: Cuando se trata de un grupo de niños, este juego es entretenido, involucra algo de actividad física y no necesita demasiada supervisión.
• A jugar: Uno de los niños (o el adulto que esté con ellos) se mantiene quieto mientras los otros corren, saltan y hacen piruetas. Cuando aquél dice la palabra "congelado", los demás deben quedarse como están, sea cual sea la posición, por más incómoda o rara que parezca. De hecho, mientras menos usual (y ellos harán lo posible porque así sea), más divertido resultará el juego. Es el mismo principio del conocido Un, dos, tres, pollito inglés, que es también una buena alternativa para grupos.
3. Marionetas con cubiertos: Una opción perfecta para los más pequeños que les ayuda a desarrollar la motricidad fina y la creatividad.
• A jugar: Esta actividad puede improvisarse de un momento a otro utilizando los cubiertos de casa o de plástico (preferiblemente) y tomando materiales que normalmente hay a la mano para las actividades plásticas o en la cocina: cinta adhesiva, cuerda, goma de pegar, plastilina, papel de aluminio, servilletas, algodón, etc. Con todo esto se hace una cara, el pelo y la ropa del cubierto elegido. El juego puede durar hasta hacer una familia entera (hasta de varias generaciones).
4. Memoria fotográfica: Es perfecto para niños más grandes y cuando no hay posibilidades de salir a un jardín. Les ayuda a desarrollar la observación y la memoria y lo ideal es que haya un adulto que lo guíe.
• A jugar: Se elije una escena de un libro o revista, preferiblemente con varios personajes y detalles. El adulto sostiene la imagen frente al niño para que la observe durante unos minutos. Luego la tapa y le hace preguntas sobre lo visto, de manera que él trate de describir los mayores detalles posibles.
5. El veterinario de peluches: Divertido para los más pequeños, y si son más de dos, mejor. Se aprovechan los juguetes y muñecos que se tiene en casa y no hace falta inventar demasiado.
• A jugar: Junto con el niño se arma toda una clínica veterinaria en la casa, animándolo a que él mismo escoja los implementos "veterinarios" y los "animales" que servirán de pacientes.
6. Galletas que se leen: Los más grandes disfrutarán esta actividad sin necesidad de que haya otros niños, aunque sí un adulto. Es ideal para desarrollar la planificación.
• A jugar: Se hace una masa de galletas con cualquier receta que se tenga en casa. En ello debe participar el niño buscando los ingredientes e implementos en la cocina, midiendo, agregando, batiendo y amasando. Para hacer las formas, se escogen letras y se pueden incluso formar palabras. Estas "galletas abecedario" permiten resolver, además, la merienda de ese día.
¿Y por qué no?
• Un picnic en el jardín
• Una acampada en el salón
• Un hospital en el cuarto
• Una peluquería de muñecas en el baño
• Una tienda por departamentos en el comedor
• Un restaurante en la cocina
• Un desfile de disfraces en toda la casa
Para papá y mamá
• Si trabaja en vacaciones y debe dejar a su hijo en casa, trate de facilitarle salidas durante la semana, sea con familiares o amigos.
• Haga lo posible por salir más temprano del trabajo para dedicarle tiempo al niño y compartir con él esas actividades que han planificado.
• Trate de programar con él salidas en las tardes o en las noches, después del trabajo, que les sirvan a ambos para distraerse y compartir.
• Si es posible, anímelo a invitar a amigos o vecinos para que compartan con él algunas horas durante la semana.
• No ceda a la tentación de permitirle ver toda la televisión o jugar todo el videojuego que él desee.
• Programe con él una salida, apenas comienzan las vacaciones, para comprar todos los materiales para las actividades plásticas, de manera de involucrarlo en la planificación y animarlo a utilizarlas.
• Coloque todos estos materiales a la mano y organizados para que él pueda utilizarlos cuando los necesite.
• Tenga en casa una buena selección de cuentos acordes con la edad de su hijo.
• Si el niño tiene interés por la cocina, vayan algún día de la semana juntos al automercado y compren los ingredientes necesarios para hacer alguna receta.
• Rescate los juegos de mesa: Ludo, Bingo, Cartas, Rummikub, Escaleras y Toboganes, Sospecha y Uno, entre muchos otros, nunca pasan de moda.
| Salud de cuidado |
» Hágale saber a los responsables del campamento cualquier consideración importante referente al estado de salud de su hijo, sobre todo si padece enfermedades crónicas como asma, alergias, epilepsia, etc. Proporcione instrucciones claras y precisas sobre la medicación que debe tomar, dosis, vía y momento de administración, condiciones de almacenamiento, etc.
» Si su hijo precisa de una dieta especial (por trastornos intestinales o alergias alimentarias, por ejemplo), asegúrese primero de que el campamento pueda proporcionar ese menú correctamente y tome las medidas para evitar en lo posible que su hijo intercambie alimentos con otros chicos.
» En el caso de niños con limitaciones en su actividad física debe elegirse un campamento con un programa adecuado, para que pueda realizar las mismas actividades que el resto de los compañeros y no se sienta en minusvalía. |
| En librerías |
365 actividades sin TV para tu niño
Editorial Tikal
Serie Jugando con la ciencia: Química elemental / Aire /
Sonido / Luz
Editorial Signar
Art Attack: Juega y crea
Editorial Everest
365 experimentos sencillos
para niños
Editorial Konemann
La magia de la plastilina
Playca Editores
Serie Reciclando: Diviértete / Juega y crea
Editorial Monsa
Los zapatos viajeros
Colección Juvenil Florilegio |
| Equipo básico |
» Para los varones
• Un kit para buscar insectos
• Una linterna
• Un balón
• Un bate
• Una pelota pequeña
» Para las hembras
• Un kit para hacer collares
• Un kit de maquillaje
• Una maleta de ropa para disfrazarse
• Una cuerda de saltar
» Para todos
• Un kit para actividades plásticas
• Libros de cuentos
• Cuadernos para colorear
• Rompecabezas
• Burbujas de jabón |
|
Señas
Martha Medina. Psicopedagoga,
especialista en integración escolar.
Colegio Integral El Ávila,
Urb. Terrazas del Ávila.
Telfs.: (212) 243.5820 - 241.3061. |
Fuentes:
www.sccalp.org/padres/
campamentos.
www.primera-clAse.com |
|