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Campamentos
Diversión
y educación
en vacaciones
Cada vez son más las alternativas campistas
en nuestro país. Aquí algunas de ellas y un recuento de las cosas
que deben tomarse
en cuenta a la hora
de elegir un campamento para los chamos.
Aimara Cañizales Garmendia
Llega la temporada de vacaciones y con ella la preocupación que como padres puede sentirse respecto a dónde llevar a
los chamos en esa etapa de descanso. Muy pocas veces
se tiene la oportunidad de gozar por completo estos meses del año junto a los hijos, ya que por lo general los padres no tienen
el mismo tiempo para la recreación.
Son archiconocidas las opciones que existen en el mercado para brindar a los niños diversión, recreación, esparcimiento y aprendizaje en la etapa vacacional. Hablamos de los campamentos que cada año abren sus puertas para recibir
a los consentidos de la casa y hacerlos experimentar momentos inolvidables.
En Venezuela existen buenos sitios especializados y hasta con distintos ambientes según la región donde se encuentren. En los campamentos los niños
y jóvenes que así lo deseen pueden empezar una carrera como campistas
y no sólo acudir a ellos como participantes, sino que incluso en un futuro
pueden convertirse en guías y ver al campamento como una segunda casa
y un sitio de formación personal y profesional.
Pero hay muchos puntos que deben tomarse en cuenta a la hora de elegir no
sólo el mejor campamento en cuanto a saciar la preocupación de los padres,
sino aquel que vaya de la mano con los intereses del niño y con la comodidad
de éste tanto a nivel mental como físico. Factores como seguridad, trato personal, infraestructura adecuada y personal especializado y realmente preparado
son importantes a la hora de la decisión final. De esto depende la adaptación
y satisfacción del niño al culminar la temporada correspondiente.
¿Qué es un campamento?
Como un lugar especial para formar al mismo tiempo que se recrea definen a los campamentos los expertos en la materia. No es sólo un espacio físico sino un sitio de aprendizaje donde los niños acuden a aprender cosas relacionadas con la zona, con los valores y aspectos importantes para su vida, donde los campistas resuelven conflictos, temores y cuentan con personal capacitado dispuesto a acompañarlos durante toda la jornada y a tenderles la mano cuando más lo necesiten.
Numerosos beneficios obtienen los asistentes. Casi siempre los niños regresan a casa llenos de experiencias positivas y de unas ganas incalculables de volver al año siguiente. Mediante un campamento los niños pueden:
•Aprender mucho lo que es la independencia. Deben desenvolverse ellos mismos, guardar su ropa, esperar su turno y cumplir con horarios establecidos y normas.
•Entender e instruirse en el compartir y respetar a los compañeros. Comprender que en la vida hay que tolerar a los demás y aceptar los nexos que incluso pueden llegar a durar toda la vida como una amistad verdadera.
•Compartir con la naturaleza e ir conociendo distintos aspectos de ésta y de los alrededores de la zona donde estén.
•Desarrollar la sensibilidad social, debido a que interactúan frecuentemente con la gente de la región, conocen otra realidad social, una vida diferente y otras culturas.
¿Qué debe tener un buen campamento?
Estos sitios especializados deben cumplir con ciertas condiciones. La recomendación principal es que si se están buscando opciones se revise la lista de los campamentos afiliados a la Asociación Nacional, que establece parámetros y normativas, y dicta ciertas pautas para que los campamentos cumplan realmente las expectativas tanto de chicos como de padres, refiriéndonos con esto a reglamentos en la parte de instalaciones e infraestructura y en lo relacionado con un código de ética y formaciones del personal.
Lo primero que debe brindar un buen campamento es seguridad, en todos los sentidos, no solamente física sino que debe haber conciencia en lo que es el aspecto de seguridad para el trabajo, porque muchas actividades que se hacen implican un riesgo controlado. Lo segundo es que cuente con personal preparado. La Asociación Nacional de Cam-pamentos tiene unos estándares respecto a esto y cada año realizan el Taller Nacional de Campamentos, donde todos los guías reciben charlas y preparación especializada. Un guía debe estar formado en muchísimos aspectos como lo es seguridad, primeros auxilios, manejo de muchachos, canto, juegos y si tiene bajo su responsabilidad alguna actividad especial, deben saber todo lo que implica y ser especialista; sea rapel, canotaje, cuerda, etc.
Igualmente y no menos importante es lo que se refiere a la infraestructura, que debe ser adecuada en el aspecto sanitario, de seguridad y cumplir con las normativas que dicta la asociación en cuanto a instalaciones.
Finalmente todo campamento que se respete debe contar con asistencia médica, bien sea con la presencia permanente de un doctor en el sitio o la posibilidad de llegar sin problemas a un centro asistencial cercano.
Los guías con lupa
El guía de campamento es por excelencia un líder que se involucra en todo lo que hace. Por lo general son muchachos inquietos que ven un poquito más allá de la norma, jóvenes entusiastas que se comprometen de corazón con el campamento, sitio que los nutre en cuanto al valor del trabajo y les hace desarrollar un sentido de pertenencia invaluable.
Pero los chicos no sólo trabajan y contribuyen con el buen funcionamiento del campamento. También reciben beneficios, no sólo económicos, de las temporadas vacacionales: el campamento les da una serie de herramientas importantes como es el trabajo en equipo, la disciplina, la seguridad en la toma de decisiones, experiencia para conseguir trabajo en un futuro como profesional. Real-mente la opción vacacional los nutre como personas y como profesionales.
Hablando de edades y tiempo
Generalmente los campamentos tienen definido el rango de edades con que deben cumplir quienes quieran asistir. Sin embargo esto va a depender mucho de la madurez que tenga el niño aspirante, debido a que hay chicos que están preparados a cierta edad y otros que tardan un poco más. En la mayoría de los casos los campamentos aceptan niños desde los 6 ó 7 años de edad hasta los 15 y las recomendaciones incluyen que en una primera vez de campista, el asistente esté solamente una semana y regrese con ganas de volver en una próxima temporada completa.
Importante también es que el niño no debe ir obligado a un campamento, sino que lo mejor es que esté convencido de que eso es lo que quiere para así disfrutar al máximo la experiencia y sacar todo el provecho de ella. A esto se añade otro aspecto y es que los campamentos no deben utilizarse como una alternativa para solventar problemas y para apartar a los niños de éstos. Esta decisión puede ser fatal y llevar a que el campista no tenga una muy buena experiencia.
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Evaluando alternativas
Gracias a la diversidad de regiones que tiene nuestro país, padres e hijos pueden darse el gusto de elegir entre una variada oferta. Playas, ríos, montañas y llanuras son algunas de las clasificaciones de los campamentos que año tras año reciben a cientos de niños. Aquí cuatro posibilidades para estas vacaciones, que cuentan con el respaldo de la Aso-ciación Nacional de Campamentos:
•Terecay: Se dio a conocer
en 1995 cuando sus directoras, Lucysol Ravelo y Odette
Regegeti se pusieron
seriamente a trabajar en
el negocio de campamentos.
Hoy en día funciona en el
Hato Terecay, bajo una ambiente llanerísimo y dándole la oportunidad a los asistentes de experimentar,
entre otras cosas, el trato y cuidado del búfalo de agua; punto destacado de
este campamento. Cuentan con capacidad para 90 niños y tienen en su haber
60 guías familiares, entusiastas e incondicionales, que hacen la temporada inolvidable para los campistas. Actividades como ordeñar búfalos, hacer queso, rapel, montar a caballo, escalada, visitas al oso criadero, ver las toninas en el
Río Portuguesa y distintas disciplinas deportivas forman parte del día a día de
este campamento que este año trae una temporada de aventura para jóvenes entre 13 y 16 años, donde aprenderán a arrear ganado y pernoctar afuera,
entre otras cosas. Para más información visite www.campamentoterecay.com
o llame a los telfs.: (212) 262-1195, 0412-364.4130, 0414-315.5544.
•Curupao: Si la idea es un ambiente ecológico donde el niño aprenda puntos importantes del cuidado y la preservación de la naturaleza, este campamento
es ideal. Fundado en 1978 como "Campo Escuela Ecológico Kathy Phelps",
se hizo realidad en medio del programa educativo que contenía la Asocia-ción Guías Scouts de Venezuela. Allí, según su director operativo, José Vicente
Lagos, el niño encontrará todas las actividades típicas de campamento. Le enseñan ecología bajo un esquema de juego y un programa denominado
el Sendero Ecológico donde los jóvenes apuestan a ser "Detectives de la naturaleza" y hacen un recorrido de media hora donde deben identificar
qué animales y cosas pertenecen a ese sitio. Para información llame al
(0212) 963.1242, 0416-607.6170 o visite www.campamentocurupao.com.
•La Playada: Instalado en Caruao, Estado Vargas, pertenece a la organización
La Llana-da y comparte con ésta distintos conceptos, preceptos y formas de trabajo. Bajo el lema "eficiencia con guaguancó" realizan todas las actividades
y brindan a los niños herramientas para su crecimiento personal. En La Pla-yada los adolescentes (aceptan chamos de 14 años) tienen la oportunidad de practicar deporte marinos como kayac, surf, bodyboard y buceo, entre otras muchísimas cosas que los harán sentirse como niños dentro de un campamento en el que los tratan como los adolescentes que son. En este lugar vacacional los campistas
se agrupan en grupos de 6 y van a todos lados acompañados, así que los
temores de los padres pueden quedar a un lado. Para consultar fechas
y precios diríjase a la página web www.lallanada.com.
•Granja Boconó: Un ambiente prácticamente virgen, totalmente natural y muy
frío es lo que pueden encontrar quienes decidan asistir a este campamento localizado en la zona más alta de Boconó, en el sector La Defensa, a casi 2.700
m de altura. Este año trabajarán bajo el tema: el "Síndrome de la deficiencia de contacto con la naturaleza", por lo cual quienes quieran ir deben sacrificar los aparatos tecnológicos de moda (Ipod, celulares, game boy) y disfrutar del encanto natural de la zona mediante distintas actividades divertidísimas. General-mente son un grupo pequeño y su directora da a los padres al terminar la temporada un informe con las potencialidades descubertas en el niño durante el campamento, difíciles de detectar en el salón de clases. La edad mínima es 7 años y medio hasta 14. ¿Quiere saber más? Visite www.campamentobocono.com o llame a los telfs.: (212) 986.1040 / 8914, 0414-277.1403 y 0416-621.4337.
| No olvide |
Los chamos en estos campamentos andan todo el día de actividad en actividad. Quédese tranquilo pues en los campamentos estarán bien atendidos y alimentados. Recuerde poner lo que en la lista de cosas necesarias
aparece (sobre todo ropa usada y que no importa que pierda) y trate de no incluirle objetos innecesarios que lejos de serle útiles podrán estorbarles y añadirle más peso al bolso de camping. |
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