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La mítica casa francesa presentó en París un superávit de moda para encarar la crisis.
El imbatible vestido negro y los accesorios justos son la tendencia Mario Aranaga
Fotos Karl Lagerfeld / cortesía Chanel
No hay nadie en el mundo de la moda con mayor capacidad de convocatoria que Karl Lagerfeld. El káiser es el único capaz de sentar a las poderosas editoras de las revistas Vogue, a los fotógrafos más cotizados y a Kate Moss, Freida Pinto y Claudia Schiffer en la primera fila de un mismo desfile.


Celebrities y divas de la moda aparte, en tiempos de crisis, el diseñador de la maison Chanel optó por una colección que contiene lo que mejor sabe hacer: trabajar sofisticados looks en blanco y negro -con puntuales concesiones al verde claro y al rosa palo- inspirados en Coco Chanel. Me refiero a chaquetas cortas y largas, pantalones de pierna recta y muchas versiones de impecables vestidos negros acompañados de ruffles, estolas, bufandas, lazadas y sofisticados toques de época.
En materia de complementos, la firma propone sandalias peep toe de color oscuro con plataforma y tacón partido por un aro de acero. El tradicional bolso acolchado de Chanel (llamado 2.55) se cubre de nuevos y
sorprendentes materiales, hasta en una original e innovadora versión de morral.

La tendencia del maquillaje cautivó con mucha fuerza, polvos iridiscentes, esmalte de uñas en verde neón y una suerte de maravillosas pestañas postizas
hicieron furor dentro de la fantasía femenina
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