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Bella
con causa

Gracias a un extraordinario contrato como el rostro
de Lancôme —y una actitud que es tan fresca y natural como su belleza—, Daria Werbowy es el nuevo centro
del universo del modelaje
El único rasgo de supermodelo que se puede reconocer en Daria Werbowy son sus increíbles ojos verdes. Con sus cabellos despeinados y sus esbeltas piernas escondidas bajo capas de ropas holgadas, luce más como una suerte de estudiante de Arte sumamente espigada que como una mujer que acaba de alcanzar el santo grial del modelaje: un contrato multianual como portavoz de Lancôme.
Casualmente, una estudiante de Arte es exactamente lo que esta joven de 22 años sería en caso de no haber ganado, como ella lo expresa, la “lotería genética”. En tres años de actividad incesante, Werbowy ha adornado las portadas de 60 revistas, además de ser la figura principal de campañas publicitarias de Gucci, Prada, Chanel, David Yurman e Yves Saint Laurent.
Se dice que gana hasta 20.000 dólares por modelar en una pasarela, y ha iniciado 12 desfiles en una misma temporada (todo un récord de la industria de la moda). “He trabajado en ocho países en dos meses”, señala Werbowy. “A veces te despiertas y piensas, ¿qué pasó?”.
¿Qué hace que una mujer sea una mercancía más preciada que el resto? “Tengo una teoría sobre la belleza”, dice el artista del maquillaje Dick Page, quien ha trabajado con la modelo en innumerables ocasiones. “Si vistes a una muchacha con colores locos y la despeinas, pero aún luce como ella misma, aún luce bella, entonces es bella. En el caso de Daria podrías ponerle un árbol en la cabeza y pintarla de geisha, y luciría como Daria. Hay algo a prueba de balas en esa clase de belleza”.
La carrera de Werbowy no fue un éxito de la noche a la mañana. Todavía siendo estudiante de primaria comenzó como extra en programas de televisión filmados en Canadá como RoboCop y Ready or not. Cuando llegó a la pubertad, su madre ya no podía salir con su alta e impresionante hija sin que alguien le dijera que ella debía estar frente a una cámara. Cuando la mamá de un amigo abrió una agencia de modelaje, Werbowy fue contratada; a los 14 años ganó una competencia nacional y fue cuando todo se puso en marcha.
En aquellos momentos una carrera como modelo profesional habría podido parecer algo muy remoto, pero para una adolescente que se moría de ganas por salir de Toronto, la promesa de viajes, dinero y aventuras era difícil de resistir. Por suerte, sus padres —inmigrantes ucranianos— le brindaron todo el apoyo y le recomendaron que no se precipitara ni tuviera grandes expectativas. Después de terminar la secundaria (la única exigencia de sus padres), Werbowy comenzó un año de trabajos desafortunados en Nueva York, París y Londres, terminando, por más extraño que parezca, en un apartamento colectivo de modelos en Grecia. No era el momento y Daria regresó a Canadá. Con otro look y un poco más de seguridad, Daria decidió intentarlo de nuevo y regresó a Nueva York para ver qué sucedía. Y sucedió. Desde su primer desfile para Marc Jacobs la modelo no ha parado de trabajar y cada vez con mejores marcas e increíbles salarios, el milagro ocurrió.
Sin embargo, para los especialistas de la moda su éxito no se trata de algo pasajero, la industria no la considera una de esas chicas extrañas, superjóvenes, superdelgadas que van y vienen. La consideran una profesional con la actitud adecuada.
Con Daria no hay quejas ni dramas; es una persona relajada, serena, educada y, sobre todo, con los pies bien puestos sobre la tierra.
Ella responde
¿Es la belleza un don?
“Todos somos bellos de manera diferente. Energía, encanto, sentimiento, diversidad. En cuanto a mí, soy muy afortunada —es algo que tengo mucha suerte de poseer— pero tengo imperfecciones como todo el mundo.
La gente debe darse cuenta de que puede lucir bella, se trata de lo que tenemos en la mente y adonde quieres llegar con eso”.
¿Qué es la elegancia?
“Una combinación de confianza y belleza. Algo que no es obvio ni manifiesto; es algo sutil”.
¿Cuáles son sus secretos de seducción?
“Los ojos son el punto clave para comunicarse con la gente, reflejan el alma. Creo que la seducción es un talento, un lenguaje corporal.
Y mientras más misteriosa eres, más seductora serás. Yo apuesto por el contacto visual directo”.
¿Se considera una belleza global?
“Nací en Cracovia, Polonia. Soy de Ucrania y me crié en Toronto, Canadá. Probablemente es por esto que tengo esta energía.
Me gusta viajar, conocer gente y experimentar distintos mundos”.
¿El futuro de su carrera?
“Al principio corría de un casting a otro sin éxito, y fue una experiencia dura. Después participé en el show de Marc Jacobs, y una semana después trabajé con Steven Meisel para Prada. Esta carrera es un poco inesperada. Sé que no durará para siempre, por lo que aprecio cada momento”.
¿Le gustan los perfumes?
“Me gustan los olores naturales,
la leña, el océano después de un largo día navegando, el bosque
en Canadá después de la lluvia.
El aroma es muy importante;
le recuerda cosas a uno; te lleva a momentos de la infancia”.
TRADUCCION: JOSE PERALTA. VERSION: MARIO ARANAGA |