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Prada ¨Estar
a la moda es tener sentido
de la actualidad¨

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Caracas, sábado 19 de mayo de 2007   


Miuccia Prada

¨ Estar a la moda es tener sentido
de la actualidad ¨

En 1913, Mario Prada fundó en Milán
su marca especializada en marroquinería. En 1978, su nieta, Miuccia, tomó las riendas y la
transformó en una de la firmas de ropa
y complementos más influyentes del planeta.
Marc Samson

Miuccia Prada, la heredera lombarda graduada en Ciencias Políticas, es segura
de sí misma y de su pensamiento, una mujer jovial y decidida, estructurada y defensora
de su punto de vista. 

Si embargo, Miuccia dice ser “discreta y orgullosa de serlo”, revindicando así su rechazo a poner en el tapete su intimidad y sus fantasmas personales. “No me gusta exhibir la complejidad que puedo sentir en mí. Quiero mantenerme oculta, ser neutra para el exterior, no expresar mi sensibilidad sino a través de mi trabajo”. Ello no le impide a la creadora de la marca Prada mostrarse accesible de forma cordial y hasta divertida, con una conversación directa y una risa sonora.

La historia comienza en la Galleria Vittorio Emmanuele II en Milán. Fue en el italianisimo pasaje, muy cerca del Duomo, donde los antecesores de Miuccia abrieron una tienda de marroquinería que no dejaba de crecer y propagarse. Su madre tomó el relevo de su padre, desarrolló más el negocio y lo transmitió a su hija. De adolescente, Miuccia era una estudiante muy de su época, interesada en los movimientos sociales, en la filosofía y hasta llegó a ser militante del partido comunista italiano. Todavía hoy le divierte que el universo del lujo siga horrorizándose por su pasado rojo.

Su hermana mayor recuerda: “Incluso desde el colegio, ‘Miu-Miu’ (sobrenombre de Miuccia y nombre de la segunda línea de la marca) no se parecía a nadie ni se vestía como nadie”.
La joven Prada descubría piezas viejas de Chanel y de Saint Laurent en los  mercados de pulgas para mezclarlas con su vestuario personal. Eso le daba un aura de distinción y de cierto  minimalismo que a ella le encantaba quebrar con un elemento de exageración, algo de sobreactuación, como si tratara de decir con su apariencia que conocía todos los códigos y las referencias, pero que se resistía a mostrarse como una típica burguesa o como una víctima de la moda.
Su estilo, hoy, conserva ese tono reservado que se abre
sobre un clasicismo sólido. Mantiene exageraciones que delatan a los iniciados y perturban a los ignorantes en la materia: los estampados imitación de papel pintado, los zapatos de hombre o las medias con las sandalias.
Uno de sus amigos describe su estilo como un tejido de contradicciones que
ella no tiene intenciones de arreglar. Sus creaciones le parecen  “burguesas
pero también revolucionarias, frías y a la vez llenas de pasión”.

Otra de las constantes de Miuccia Prada es su feminismo bien plantado. Acepta sin dificultad el reproche de los hombres que lamentan que sus escotes no muestren gran cosa. Dice amar una sensualidad libremente consentida por mujeres que no tienen que conformarse con normas antiguas, y que pueden abstraerse del juego de la seducción mientras les convenga.

Esa voluntad de paridad se aprecia igualmente al poner su trabajo en perspectiva. Miuccia Prada no se
reivindica ni como mujer de dedos hábiles
ni como mujer de su casa. Ella describe
su creación como una gestión intelectual.
No cose; es más, no diseña. Se contenta
con reflexionar, luego concebir. Son sus asistentes quienes realizan lo que ella se imagina. Su argumento: “La vestimenta es una reflexión sobre la sociedad. La moda
es tener el sentido de la actualidad.
Eso no se aprende”.

 

Bolsos, zapatos y sandalias
de la colección primavera-verano 2007

 

 

 

 

En familia

Prada es Miuccia, pero también es Patrizio Bertelli,
el padre de sus dos hijos adolescentes. Ella es lombarda, él es toscano. Ella es reservada, él estruendoso. Ella explica, él vocifera. Se
encontraron en sus debuts profesionales, durante
un salón de moda. Ella lo acusaba de copiar sus bolsos. El lo reconoció de buena manera, con
lo cual la sedujo aún más. Ambos han levantado
una empresa que emplea a seis mil personas
(con la marcas Prada, Miu Miu, Azzedine Alaïa, Genny, Church à 50% y Car Shoe) y que se muestra superior a muchos de sus competidores en el negocio de las firmas del lujo. Prada hace soñar a las actrices con contratos de exclusividad como los de Julianne Moore, Nicole Kidman, Uma Thurman, Milla Jovovich, Madonna o Catherine Deneuve.

En el negocio los papeles parecieran estar bien establecidos: a ella le corresponde la creación, a él la gestión. Miuccia se ocupa de las decisiones estratégicas y Patrizio supervisa las colecciones. Ella dice: “Nos peleamos por cosas idiotas. Pero en cuanto a las decisiones importantes, siempre estamos de acuerdo”. Sólo sus hobbies difieren. El navega y ha comprometido su velero “Luna Rossa” para la Copa América. Ella se apasiona por el arte contemporáneo y posee obras de Laurie Anderson, Louises Bourgeois y Carsten Höller. Aún así, disfrutando de sus contradicciones, esta pareja tiene claro que uno de sus logros más importantes se llama Prada.

Fuente: Marie France. Traducción Teresa León


¨ La vestimenta es una reflexión sobre la sociedad ¨









Las marcas Prada, Miu Miu,
Azzedine Alaia, Genny, Church
á 50 y Car Shoe conforman
un poderoso conglomerado

 

 

 

 
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