
Los nuevos
Dandis
En la tradición estética de los llamados poetas malditos, estos chicos defienden feroces la idea de la moda como el ideal más elevado, y el único por el que vale la pena morir. Ellos son los nuevos filósofos del fashion, un trío que intenta acabar con el mal gusto que los rodea a través de una campaña que aunque suene a guerrilla, amenaza
con volverse masiva. Geraldine Villasmil
La entrevista no podía tener otro lugar de encuentro que el lounge de Antigua,
con su combinación decadente de terciopelo, hoja de oro y religiosidad
mantuana. Los chicos llegaron puntuales, impecables. Delgadísimos como
figuras manieristas, con combinaciones cuidadosamente descuidadas desde
la punta del pie a la cabeza, esperaban por un encuentro que no parecían comprender del todo.
“Uds. son los nuevos poetas malditos del fashion, y de eso vamos a hablar”.
Las risas, ahogadas en una mezcla de desconcierto y orgullo intelectual,
hicieron que más de un comensal en las mesas contiguas se volteara
preguntando “¿pero qué estará pasando allí?”
Estos niños, que aparentan aún menos edad de la que efectivamente tienen gracias a su absoluta falta de grasa corporal y facciones miniatura, son en
realidad unas bestias feroces de la crítica de moda, incapaces de conceder
un solo adjetivo ante las fallas de cualquier Maison que se atreva a lanzar
una colección burda, alejada de esa capacidad de asombro que se espera
de la industria de la moda internacional.
Sí, estamos en Caracas, y estos tres chicos son más venezolanos que la sarrapia. E igual de exóticos, escasos y valiosos. Son los exegetas del fashion, la nueva ola de críticos de moda, estilistas y diseñadores que promete desterrar para siempre las columnas de organdí, los bordados de cristal de Swarovski y toda la sarta de adjetivos que el Miss Venezuela y su particular gusto han insertado genéticamente en el gusto de los venezolanos.
El origen
Esta nueva posición estética
que sin contemplaciones mira
desde Venezuela lo que pasa
en las grandes capitales de la
moda, comenzó probablemente alrededor del año 2000, cuando Daniel Leal, el mayor de la tríada, comenzó a trabajar como redactor
en la revista Complot, bajo
la dirección editorial de Ana
María Khan.
“Ana María me asignó un trabajo
sobre moda, y simplemente me
pidió que fuera yo mismo. Aunque siempre me interesó el tema, ese
fue el momento en el cual comencé
a preocuparme por él desde un punto de vista diferente, más serio”. Daniel tiene 26 años, de modo que
al mejor estilo del poeta simbolista Arthur Rimbaud, a los 19 descubrió su vocación como crítico de moda,
y naturalmente, como diseñador.
“No sé cómo pero a mi casa llegó un día una máquina de coser. Estaba allí,
y yo simplemente tomaba cuanta tela podía y probaba, todos los días. Comencé
a hacer franelas y las vendía en la tienda Zoco, todas tenían una posición casi filosófica frente a la moda: por ejemplo había una que decía Fui a Chanel
pero todo estaba muy caro”.
Esta posición estética, sumada a su profunda habilidad para descifrar los vericuetos de las grandes marcas, hicieron que los trabajos de Daniel se convirtieran en referencia obligada para cualquier interesado en moda, contemporáneo o no, que seguía sus reseñas mes tras mes e intentaba
copiar su visión sobre las tendencias de la temporada.

Para muestra, este botón forrado del más acabado
preciosismo literario:
“El año pasado Vogue decretó que ya no existen las supermodelos. En cualquier momento deben estar a punto
de publicar la hora oficial de la muerte de los diseñadores. Probablemente esté más próxima tras la salida de Tom
Ford del Grupo Gucci. Quizás fue allí cuando se convirtió
en un hecho el triunfo del intelecto sobre el aspecto, de
los ideales sobre el bronceado y los pectorales perfectos.
Y fue en algún momento cercano a ése cuando todos voltearon
a ver lo que un gordito israelí llamado Alber Elbaz estaba
haciendo para revivir la polvorienta casa de Lanvin”.
Complot, número 47, enero 2006
Daniel D’ Armas, 25 años, graduado en idiomas modernos de la UCV, amigo de Daniel Leal y entusiasta del diseño y la moda, se unió al sistema de crítica y comenzó, en el 2003, a colaborar con Complot y con otra serie de publicaciones,
y a organizar, junto a su compañero de “taller”, una colección que llamaron Simulacro E.
“Por supuesto que no sabíamos coser, así que decidimos meternos en un curso de corte y costura los sábados en la mañana, lo cual, está de más decirlo, destruyó nuestra vida social ya que los viernes no podíamos salir o hacer nada”. Daniel D’ Armas dice esto con la convicción de su oscuro sacrificio, él que es un dinamo de diversión, mientras el sabor de una panacotta de moras le ilumina aún más la voz. “En la Academia Melphi, para nosotros Central Saint Melphi’s (a propósito del Central Saint Martins College of Art & Design,
el centro de diseño más importante del mundo, con ex
alumnos como Alexander McQueen, John Galliano y Stella McCartney);
éramos los únicos hombres, y rodeados de señoras amas de casa, aprendimos
a hacer patrones, cortar y coser, suficiente para lo que queríamos probar”.
La colección, nunca presentada al público, estuvo inspirada libremente en
el estilismo de la serie Sex and The City, y de hecho fue parte del vestuario
de varias editoriales de moda de la revista Complot, bajo el aval de Ana
María Khan, la más consecuente cliente de la marca Simulacro E.
Este paso fugaz por el mundo del diseño, sin embargo, no suavizó el irónico, multipolar punto de vista de D’Armas sobre la moda (y sus fashionistas, algunos wannabe):
“Como canta Alaska en su último hit, hay gente que malgasta su talento criticando a los demás. Este es el caso de Jessica Morgan y Heather Cocks, quienes con su slogan: “lo horrípido es el nuevo bonito”, se dedican desde julio de 2004 a destrozar con una buena dosis de humor cuanta persona mal vestida aparezca en las páginas de sociedad o revistas de moda estadounidenses. Sin ningún contacto directo con la moda, estas chicas (por no llamarlas perras, como muchos hacen), comenzaron su blog como un chiste para burlarse entre ellas de lo que se suponía debían ser ejemplos a seguir. La diana a la que lanzan sus acidísimos dardos son las estrellas de Hollywood, cantantes y supuestas It Girls (chicas que, como ellas, no tienen nada mejor que hacer con sus vidas) caminando por la alfombra roja de premios y galas”.
Complot, número 59, marzo 2007
De toda esa experiencia, surgiría la verdadera vocación de D’ Armas: más allá del diseño, su tema es el estilismo. “Hacer la dirección de vestuario de editoriales de moda en revistas, series de televisión, publicidad … Mi cuarto está lleno de revistas, del techo al piso, de hecho compro ediciones muy viejas de Vogue francesa, V magazine, Surface y Bazaar porque sé que aparecen editoriales de ciertos estilistas que me apasionan …” Y confiesa, no sin cierta vergüenza, que las excursiones para buscar revistas de los años 90 no pueden ser en otro lado que bajo el Puente de la Avenida Fuerzas Armadas.
Por su parte, Daniel Leal dejó abierta la vacante en Complot hace apenas un año, cuando su portafolio de “varias hojas tamaño carta cortadas a la mitad, con los dibujos de mis diseños y las muestras de tela que utilizaría”, impresionaron tan profundamente a Ángel Sánchez y al equipo de Beco, que le ofrecieron la dirección en Venezuela de la colección Concepto. Nada mal para este chico, tan frágil que parece desvanecerse en la creme brulée que disfruta so pena de alguna consecuencia nefasta en su conteo de masa.

La Misión Meliet
Es precisamente en esta época cuando surge el heredero
de la Misión Meliet, como ellos mismos señalan se llama
el proyecto de “llevar una visión diferente de la moda
al pueblo”, David Gómez. Con apenas 20 años,
este pequeño es probablemente el más peligroso
de la casta.
Curioso, incisivo y un poco decadente, David dice a quemarropa, mientras saborea por cucharaditas su pot de creme de dulce de leche: “yo voy a ser editor de moda de una revista famosa en Nueva York, en París o en Londres. Algunos dirán que es difícil, pero voy a hacer todo para lograrlo”. Para cumplir el cometido, David se enrola como redactor de Complot y asiste religiosamente, sin invitación formal y desde hace un par de años, a la semana de la moda de Nueva York.
Su estilo, intelectual y sutil, quizás no tan mordaz como el de los anteriores, no deja por ello de ser profundamente inspirador:
“El espíritu minimalista que, en estos momentos, está manejando la moda fue captado por Luca Orlando en el uso de una paleta dominada por colores neutros, con algunas salpicaduras de color, como rojo y terracota. En la leve tensión entre la recatada madurez y la fragilidad juvenil apreciada en algunos de los looks, hubo un toque extra a esta colección: el estilo Luca Luca es capar de transmitir emociones que superan el estridente ruido de los vestidos de noche por la sencillez del día”.
Revista Complot, número 58, febrero de 2007
Su ambición de convertirse en un It Boy, por cierto, se refleja en su blog (http://originalitboy.blogspot.com/) y en su trabajo como “asesor de moda” del fenómeno kitsch Las Ultrafabulosas (http://myspace.com/ultrafabulosas). En sus aventuras neoyorquinas no ha dudado repartir su tarjeta entre cuantas manos fashionistas se ha encontrado, posar junto a las chéries de la sociedad neoyorquina, y hasta servir de apoyo en las muestras de diseñadores noveles como Frank Tell.
Daniel Leal, padre y señor de esta trinidad, confiesa abiertamente el objetivo político de la Misión Meliet: “siempre pensé, voy a hacer moda para unos pocos, nunca para las masas. Todo eso cambió cuando comencé a trabajar con Ángel para Concepto. No existe sensación parecida al ver a una señora en la calle con uno de tus diseños. Ahora simplemente no puedo dejar de hacerlo, quiero ser masivo”.
D’ Armas cierra el comentario: “Mi sueño es tener en Caracas una tienda como Colette (la de París), un lugar donde se venda un estilo de vida global, música y diseño de vanguardia, un espacio para lo más acabado y lo mejor”.
Así que preparémonos para la nueva era del buen gusto y la sofisticación. Los sacerdotes de esta nueva revolución de la belleza ya tienen voz en los medios de comunicación, en los medios de producción y en nuestras vidas, gracias a la ropa que podemos comprarnos en Beco y próximamente, quien sabe, en Bergdorf Goodman. Al menos no se les puede negar que se mueven rápido.
| Las biblias |
Las fuentes más consultadas
por estos chicos son:
• Vogue (edición francesa y británica. Ana Wintour,
la editora de Vogue americana debería sentirse
frustrada)
• Surface
• Bazaar
• V Magazine
• Nylon
• Purple
• www.style.com
• http://thesartorialist.blogspot.com |
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| Inspiración |
La lista de diseñadores favoritos de este trío es probablemente, un conteo
de lo más refinado del mundo del fashion actual.
A saber:
Daniel Leal: Stefano Pilati, Haider Ackermann, Sophia Kokosalaki, Viktor
& Rolf, Halston
Daniel D’ Armas: Hedi Slimane, Karl Lagerfeld, Viktor & Rolf, Hussein
Chalayan
David Gómez: Proenza Schouler, Marc Jacobs, Yigal Azrouël,
Frank Tell, Alber Elbaz

 
Leyendas
fotografías:
Superior
izquierda:
Karl Lagerfeld
Superior
derecha:
Sophia Kokosalaki
Inferior
izquierda:
Viktor & Rolf
Inferior
derecha:
Marc
Jacobs
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