Alber Elbaz
Adorable costurero
Sus vestidos conquistan a
las mujeres. Su maestría a
la crítica. El director creativo de la tradicional firma
francesa Lanvin cautivó
por completo al mundo
de la moda. Mario Aranaga
“Todo lo que hago, lo hago pensando
en las mujeres que amo. Una dama me contó una vez que siempre que lucía
un Lanvin los hombres se enamoraban de ella. Es un cumplido bellísimo. Pero entonces me di cuenta de que preferiría que cada vez que luciera Lanvin fuera ella quien se enamorara”
Alber Elbaz, el gordito simpático y amable responsable de una de las firmas más tradicionales de la costura francesa tiene
fama de ser un hombre de trato exquisito
y sólidos principios estéticos. En 1998
después de diez años de aprendizaje en
los Estados Unidos junto al desaparecido diseñador Geoffrey Beene y una breve
estancia en Guy Laroche, Elbaz aterrizó
en Ives Saint Laurent para despedirse más
tarde tras la compra de la firma por el grupo Gucci, y el consecuente desembarco del dúo De Sole-Tom Ford. Desde ese momento comenzó una relación
entrañable con la firma que prácticamente rescató del más profundo
olvido: Lanvin.
Su última colección y algunas de sus frases más celebres lo presentan
a la perfección:
Alber Elbaz es Lanvin
“No, yo trabajo en Lanvin. Trabajar aquí es parecido a tener un gran apellido, como un título nobiliario, que te permite hacer todo lo que quieres. Me atrae mucho diseñar para una firma histórica que conserva intacto, por su independencia y su dimensión , el componente humano. Porque yo no hago ropa
porque sí, sino para hacer más bellas a las mujeres, para protegerlas”.
Musas o disciplina
“Compromiso y mucha disciplina. Cuando estoy en el estudio para hacer una colección trabajo dos meses con la misma modelo. Llegado el momento, cuando ya me he acostumbrado a ella, la chica desaparece para mí y empiezo a ver sólo la ropa. Ese es el momento en el que sale lo mejor de mi trabajo , en el que saco los detalles , el color , las proporciones... Seis meses después, veo ese vestido en la boutique o en una clienta, y en ese momento es el vestido el que desaparece, no la mujer. Y entonces sé que ése es un buen vestido. Mi interés no está en demostrar qué talento tengo y lo original que puedo ser a través de la belleza que entrego a las mujeres. No quiero que la gente les diga que llevan un vestido maravilloso, sino que están preciosas. Mi trabajo consiste en hacer vestidos que desaparezcan para que lo que se vea sea la mujer, la persona que hay debajo”.
Pura belleza
“Intento que la moda vaya más dirigida a
la personalidad que a la belleza. En la moda todo está relacionado con el físico, pero a mí esto no me interesa en absoluto, porque tengo un sentido muy extraño y diferente acerca de
lo que es bello y de lo que no lo es. Para mí,
no es necesario tener 16 años y una talla cero, también puedes ser más vieja, tener arrugas,
ser más pesada. Si buscas la perfección no tienes más remedio que irte a un museo y vivir allí. La moda se debe a la calle, no al cuerpo
de un maniquí. Recuerdo que estaba haciendo la campaña de la marca con el fotógrafo Steven Meisel y seis modelos, una de ellas era Amanda Moore. Amanda me contó una historia que
me cautivó. Su hermano acababa de volver
de la guerra de Irak, su mujer se divorció de
él, y no tenía nada. Así que Amanda cogió
todos sus ahorros y le compró una casa.
Gastó todo el dinero que tenía
y se lo dio a su hermano. La historia
me llegó tanto al corazón que elegí
a Amanda para que también hiciera
nuestra campaña del perfume. Y le dije
‘Ahora, también tendrás dinero para pagar
tu propio apartamento’. Por supuesto que Amanda es una chica preciosa, pero tiene
algo más y eso me encanta”.
Las tendencias
“Cuando empecé en Lanvin, el look dominante consistía en un top un poco arreglado y unos jeans. Todo era cuestión de pantalones, tops, chaquetas, pulseras, collares, carteras, zapatos...Era todo estilismo, no moda. Y yo siento
que la vida de una mujer de hoy en día es más difícil que nunca, porque tiene
que ser perfecta en el trabajo, madre dedicada, esposa ideal, hija ejemplar...
Así que mi trabajo es darle todas las facilidades que pueda; el vestido es algo
muy fácil, que no te hace pensar mucho. Por la mañana te levantas, te das
un baño, te pones un vestido y estás lista. No lo veo estrictamente como
el retorno de la feminidad, del estilo sofisticado de los años cuarenta
y los cincuenta, sino como una pieza que les evite pensar demasiado
qué se van a poner y cómo”.
Lo sexy manda
“No me molesta el sexo, tengo un problema cuando la sexualidad se convierte en algo oportunista. Lo odio. No me gusta cuando la gente consigue las cosas manipulando situaciones a través de la sensualidad. Además, mi trabajo consiste en vestir a la gente, no en desnudarla. Yo te visto, y si tu decides desnudarte, es tu elección”.
Y en la alfombra roja
“Estoy muy cansado del tema de las celebrities. Todo se ha convertido en algo muy aburrido y predecible. Los estilistas de las estrellas van a lo seguro y se vuelve un asunto muy fastidioso. Extraño mucho el espectáculo y la personalidad de los ochenta, con mujeres fuertes como Cher y Geena Davis dando rienda suelta a sus fantasías”.
En la moda mandan los hombres
“En estos momentos los hombres somos más. Una vez hice una investigación al respecto y descubrí que de todas las diseñadoras que conocía (Vionnet, Chanel, Lanvin, Prada...) ninguna hacía bocetos, y la mayoría de los hombres dibujamos. La gran pregunta fue: ¿Por qué los hombres dibujan y las mujeres no? Yo probé hacer una colección sin dibujar y el resultado fue mucho más pragmático. Creo que es lo que ocurre con nuestra moda es que nace de los sueños, no de la necesidad”.

Un deseo
“Mi objetivo es unir lo bello
y lo moderno. Creo que es
posible, porque en este
mundo todo es tan inseguro,
que necesitamos la belleza.
Necesitamos azúcar
y belleza”.
| Es bueno saber que : |
›› Cuando se mudó a Nueva York en
1985 llegó sin trabajo y con sólo 800
dólares en los bolsillos, luego se
convirtió en el asistente
de Geoffrey Beene .
›› Ha diseñado varias piezas de joyería
para la casa Van Cleef & Arpels, una
colección de muñecas de porcelana
y se encarga personalmente de todos
los detalles decorativos de las tiendas
de la firma.
›› Si alguien le piropea algo que lleva puesto,
automáticamente se lo quita y se lo regala.
›› Siempre viaja con una maletica pequeña de la firma francesa Goyard, en la que lleva un libro, varios cuadernos para notas y un sándwich, por si le da un poco de hambre.
›› Tiene una legión de famosas admiradoras: Anna Wintour,
Linda Evangelista, Demi Moore, Chloë Sevigny y Corine Roitfeld, entre muchas otras. |
|