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revista Estampas
Caracas, sábado 27 de septiembre de 2008  

 


FOTO: SHUTTERSTOCK.COM/Yuri arcurs

Inteligentemente emocional
La conciencia y manejo de las emociones, la empatía y las habilidades sociales son clave para el éxito a lo largo de la vida. Teresa León

Hormonas recién estrenadas, cuestionamientos propios y ajenos, necesidad de ser diferente de los padres, urgencia de ser aceptados por los amigos... y un volcán de emociones en el que se mezcla muy rápidamente el tedio, la rabia, el miedo y la euforia. Así es para muchos la adolescencia. En esta etapa, cuando las emociones están más a flor de piel, es tal vez cuando tanto los jóvenes como sus padres más necesitan la inteligencia emocional.

El término fue utilizado por primera vez en 1990 por los psicólogos Peter Salovey
y John Meyer para definir "la capacidad de percibir los sentimientos propios y los de los demás, distinguir entre ellos y servirse de esa información para guiar el pensamiento y la conducta de uno mismo". Con él también describían las cualidades emocionales de empatía, capacidad de adaptación, cordialidad, respeto y capacidad de resolver los problemas de forma interpersonal.

El doctor Daniel Goleman, autor del bestseller Inteligencia emocional en 1995, fue quien popularizó el concepto. Según Goleman, los principales componentes de esta son: Autocontrol emocional (no dejarse llevar por la emoción del momento irreflexivamente); automotivación (dirigir las emociones para mantener la motivación, sin desanimarnos por los obstáculos); empatía (reconocimiento de las emociones ajenas y poder actuar en concordancia); habilidades sociales (mantener buenas relaciones interpersonales).

Educar para el éxito
Diversos estudios han demostrado que las capacidades de un cociente emocional elevado -que dan como resultado que un adolescente sea considerado una persona motivada por sus estudios y sea apreciado por sus compañeros de clase- también lo ayudarán en la edad adulta a tener éxito en su trabajo y en sus relaciones interpersonales.

"La inteligencia emocional, o cociente emocional (CE) no se basa en el grado de inteligencia de un niño, sino más bien en lo que alguna vez llamamos características de la personalidad o simplemente 'carácter'. Ciertos estudios están descubriendo ahora que estas capacidades sociales y emocionales pueden ser aun más fundamentales para el éxito que la capacidad intelectual
.
En otras palabras: tener un CE elevado puede ser más importante para tener éxito en la vida que tener un Cociente Intelectual elevado medido por un test estandarizado de inteligencia cognoscitiva verbal y no verbal", señala el doctor y psicoterapeuta Lawrence E. Shapiro en su libro La inteligencia emocional de los niños.

Se hace evidente entonces la importancia de una educación, desde temprana edad, que permita el desarrollo del cociente emocional. "Estamos acostumbrados a pensar y actuar, más no a sentir. Está comprobado que el origen de cualquier conflicto, interno y externo, es un mal manejo de las emociones, por lo que urge el desarrollo de las inteligencias emocionales", señala el profesor Jesús Ramírez, miembro didacta de la Asociación Venezolana de Análisis Transaccional.

"Es preferible no buscar los por qué de las emociones, sino buscar una salida", añade Ramírez, quien presentará una ponencia sobre Cerebro Triuno e Inteligencia Emocional en el XXVII Congreso Latinoamericano de Análisis Transaccional, que se realizará este año en Venezuela, en el marco del Primer Congreso Venezolano de Psicología a celebrarse en noviembre.

Es importante orientar al adolescente en el manejo de sus emociones. "La rabia, por ejemplo, surge a raíz de la frustración; cuando nos coartan nuestro poder. Una salida podría ser que el joven tome conciencia de lo que sí puede hacer; decirse, 'no puedo hacer eso, pero puedo hacer esta otra cosa', buscar alternativas para salir de la frustración", agregó.
Mapa emocional
El cerebro está conformado por tres grandes partes: el cerebro básico o reptil (el de la acción, reacción e impulsividad), el límbico (el de las emociones y la vida sexual) y el neocortical (el del pensamiento; ayuda a controlar las emociones a través de la resolución de problemas, el lenguaje y otros procesos cognitivos).

En el cerebro límbico -donde se desarrolla la inteligencia emocional- está almacenada una serie de aminoácidos, llamados neuropéptidos, que se encargan de transmitir bioquímicamente las emociones a las diversas partes del cuerpo y le indican a éste la manera de reaccionar.

La oxitocina es un neuropéptido que tiene un efecto relajante y analgésico e incrementa la interacción social entre los individuos. La oxitocina se produce a gran escala cuando el ser humano llega a la pubertad y cuando el adolescente se enamora por primera vez. Por más que los padres le cuestionen al hijo su enamoramiento, el cuerpo ya le produjo esa avalancha de hormonas.

Más que química
Basándose en los estudios sobre la composición del cerebro y sus funciones, la doctora estadounidense Elaine de Beauport, tras 40 años como educadora, desarrolló su propia teoría sobre las inteligencias múltiples, las cuales incluyen las inteligencias emocionales. Beauport, junto con la doctora venezolana Aura Sofia Díaz, ha presentado sus ideas a través de varios libros, entre ellos Las tres caras de la mente.

Beauport y Díaz clasificaron las inteligencias emocionales en: fectiva (la capacidad de decidir qué o quién nos afecta y qué no); de los estados de ánimo (capacidad de pasar de un estado anímico a otro), y la motivacional (la capacidad de usar lo que nos motiva para ponernos en acción).

Que un joven pueda mantener un nivel de motivación que le permita terminar lo que empieza y obtener buenas calificaciones es una verdadera preocupación para algunos padres. Es recomendable que los adolescentes descubran qué les motiva realmente y aprendan a motivarse ellos mismos.

También es importante que sean emociones positivas las que los determine a hacer algo; y no sean siempre las llamadas emociones negativas las que los impulsen, como por ejemplo el miedo al castigo, la angustia respecto a la desaprobación, la culpa por no cumplir las expectativas o la verg¸enza si son descubiertos haciendo algo inaceptable para los demás.

Es necesario que los niños y adolescentes aprendan a afrontar las emociones negativas, que se responsabilicen por ellas, que las vean como algo normal y como parte del proceso para llegar al éxito. Lo importante es expresarlas de una forma adecuada en la que no se hagan daño ni a ellos mismos ni a los demás. En el caso de la rabia, por ejemplo, si se la "tragan" se indigestan y si la "vomitan", salpican a los que estén presentes. El miedo es mejor sentirlo pero no dejarse paralizar por él. Muchos adolescentes prefieren pasar por "flojos" que ser considerados un fracaso; prefieren mostrarse como alguien que no estudia a que lo vean como alguien que estudió y no tuvo la capacidad de salir bien en un examen. Esto se debe a que no quieren pasar por el dolor del fracaso, el rechazo y la desaprobación.

Hay que experimentar todas las emociones. Si se reprimen, la persona puede terminar somatizándolas, es decir, enfermándose. El reprimir las emociones en la infancia tiene consecuencias negativas para toda la vida. El niño que aprende a contenerlas las lágrimas puede llegar a ser duro de corazón. Cuando no se le permite llorar a un niño, éste aprende a bloquear sus emociones; puede convertirse en alguien incapaz de sentir disfrute y entusiasmo, alguien que no sabe lo que quiere en la vida.

Positivas
El amor es la base de la educación emocional. La inteligencia emocional con amor puede ser aprendida y tiene como objeto el desarrollo de la capacidad de amarse a sí mismo y a los demás, al mismo tiempo que se desarrolla la necesaria honestidad, conciencia de las emociones y responsabilidad. Así lo señala el doctor Claude Steiner, egresado en psicología clínica de la Universidad de Michigan y discípulo y luego colega del psiquiatra Eric Berne, creador del Análisis Transaccional.

"Un corazón abierto es la base de la educación emocional. La educación emocional mejora las relaciones, crea posibilidades afectivas entre la gente, facilita el trabajo colaborador y el sentimiento de comunidad", añade Steiner en su libro La Educación Emocional.

foto: www.shutterestock.com/ kurhan

Para que sus hijos tengan un CE elevados, Steiner propone -entre otros puntos- los siguientes:

• Exprese cariño y afecto físico a sus hijos, abrácelos.

• Sea sincero y exprésele sus propios sentimientos.

• Nunca golpee a sus hijos; con los golpes aprenderán a motivarse sólo con el control y el miedo.

• Abandone el control, déles independencia y responsabilidades.

• Enséñeles autodefensa emocional. Que sean capaces de defenderse de forma verbal, sin irrespetar al otro.

• Incentive a sus hijos a hablar de lo que sienten, a tomar en cuenta lo que sienten los demás, a tener amigos y valorar la amistad, el respeto y la colaboración.

Como señala Lawrence Shapiro, "a lo largo de la adolescencia y a través de cada etapa de la adultez, la persona considerada como emocionalmente educada es la más valorada como compañero, colega y receptor del amor y la confianza de los demás".

teresaleon7@yahoo.com

Aclárese
Algunos padres necesitan hacer acopio de paciencia y sabiduría para poder afrontar la adolescencia de sus hijos. El libro Cómo desarrollar la autoestima en los adolescentes, de Aminah Clark, plantea que si usted evalúa con sinceridad sus emociones con respecto a sus hijos, podrá darles una mayor ayuda y tener una mejor relación con ellos. Las siguientes preguntas le ayudarán:

•¿Qué siento hacia mi hijo adolescente en este momento?

•¿Quiero que mi hijo cumpla con mis expectativas y ambiciones?

•¿Lo respeto como individuo o le exijo que se vista y hable como a mí me gusta?

•¿Siempre lo regaño y lo trato como a un niño?

•¿No será que no me fío de su juicio y de sus actos porque no se podía confiar en mí cuando yo era como él?

•¿Me siento sobrecargado emocional o económicamente por sus necesidades?

•¿Me veo como alguien que manipula y controla o como alguien que nutre a mi hijo y lo impulsa a crecer?

•¿Tengo miedo de perder el control y el poder sobre él?

Señas
- Jesús Ramírez, analista transaccional
Telf.: 0414-237.5664
- I Congreso Venezolano de Psicología
www.uru.edu/congresopsicologia

 

 
 
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