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revista Estampas

Caracas, sábado 22 de Agosto de 2008

 

Intimidad juvenil

La ignorancia del propio cuerpo, de su funcionamiento y de sus cuidados puede llevar a problemas, como pequeñas infecciones, que pueden solucionarse al
recibir educación adecuada

Carolina Velásquez



"Los tampones son peligrosos", "utilizar protectores aumenta las posibilidades de sufrir una infección vaginal", "sentarse en la poceta de un baño público no es recomendable", "caminar descalza cuando se tiene la menstruación es peligroso", "lavar los genitales con jabón no está bien", "a los 18 hay que ir por primera vez al ginecólogo", "orinar después de tener relaciones sexuales evita quedar embarazada"… Muchos son los consejos y las creencias que, de generación en generación, se traspasan y llegan a los oídos de las adolescentes mezclando lo que es verdad con lo que es totalmente falso.

Según explica la ginecóloga infanto-juvenil de la Clínica Leopoldo Aguerrevere, Bestalia Sánchez de la Cruz, una higiene inadecuada, la desinformación en cuanto a cómo practicar una sexualidad segura y responsable, aunado al inicio de la actividad sexual a edades cada vez menores, lleva a que una cifra importante de mujeres y adolescentes estén vulnerables al contagio de infecciones vaginales, de enfermedades de transmisión sexual (como la clamidia) y embarazos no planificados.

El embarazo precoz, que se da entre los 10 y 19 años, es una secuela de la experimentación sexual antes de tiempo y para los expertos, constituye un grave problema de salud pública. De hecho, el 21,4% de los alumbramientos que ocurren en el país es de madres adolescentes. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) revela que de cada 1.000 gestaciones, 100 son de jóvenes entre los 15 y 19 años, convirtiendo a Venezuela en la tercera nación de Suramé-rica con el mayor índice de embarazos precoces, luego de Brasil y Colombia; una situación que, según Sánchez de la Cruz pudiera cambiar con la orientación adecuada y chequeos ginecológicos periódicos.

En este sentido, Yolanda Medina, ginecobstetra del Centro Caracas, considera que es la progenitora la persona encargada de enseñarle a su hija todo lo relacionado con su cuerpo. Aunque muchas veces ocurra que la madre no maneja la información adecuada, lo que genera confusión y falsas creencias en las adolescentes. "La orientación en el área sexual, de anticoncepción y de higiene íntima debe ser responsabilidad de mamá. Si no tiene los recursos necesarios, lo ideal es que busque a la persona adecuada (un profesional de la salud) que le explique a la chica todas las dudas que posea", asegura Medina, quien destaca que a las adolescentes también se les debe enseñar valores trascendentales como el respeto, seguridad, confianza y amor propio; para que nada ni nadie abuse de ellas como personas.

Higiene íntima
La actividad sexual, el ciclo menstrual, las variantes de temperatura en la piel, el clima o la intolerancia a ciertas texturas de la ropa interior, pueden desencadenar consecuencias mayores a la salud íntima, dado que esta área es altamente vulnerable a contraer todo tipo de patologías, "que pueden prevenirse atendiendo inicialmente la higiene íntima externa, la cual se debe considerar como un coadyuvante que proteja la sensibilidad de esta zona tan delicada".

La higiene íntima, asegura Israel Pesate, ginecólogo del Hospital de Clínicas Caracas, debe estar dentro de la rutina de cualquier mujer joven o adulta, "pues es vital como la de todo el cuerpo. La vagina se asea con agua abundante; el uso de jabón no se recomienda, ya que contiene detergente que alteran el pH, lo que podría derivar en una infección. Para sustituirlo, existen productos especiales que no modifican la naturaleza del cuerpo. Una recomendación son los jabones hipoalergénico, que no producirán irritación". A estas recomendaciones Sán-chez de la Cruz agrega los lavados genitales (con agua) cada vez que se vaya al baño.

Pero cuando se habla de higiene no sólo se hace referencia a lavarse los genitales. Pesate explica que la manera correcta de limpiarse después de ir al baño es hacerlo de adelante hacia atrás, y no como se hace comúnmente, ya que las heces contaminan la vagina.

Otra rutina que para Sánchez de la Cruz debe evitarse es el intercambio de ropa interior o trajes de baño entre las féminas que pueden producir el contagio de enfermedades tanto virales como bacterianas. "Nunca se debe hacer esto porque si la ropa interior no está correctamente lavada pueden transmitirse algunas infecciones vaginales. Tampoco recomiendo la aplicación de talco, aerosoles, perfumes, geles, duchas internas y medicamentos sin consultar con el médico".

Visita al ginecólogo
Para muchas mujeres, más si es una adolescente, ir al ginecólogo es una especie de pesadilla. Algunas se excusan en el supuesto "dolor físico" que causa el examen, unas cuantas "no tienen tiempo", otras muestran "temor a los resultados" y otras dicen que "es incómodo" o "no es necesario", y que constituye un "atentado al pudor".

Sin embargo, desde el inicio de la pubertad, órganos como las mamas, el útero y los ovarios desempeñan un papel fundamental en la salud de la mujer. Esto explica por qué la visita al ginecólogo es importante en todas las etapas de la vida. Si bien la edad para iniciar los exámenes ginecológicos no ha sido definida, algunos especialistas coinciden en resaltar lo conveniente que resulta una primera visita en la adolescencia (14 ó 15 años) para que la chica plantee todas las dudas pertinentes y empiece a conocer sobre métodos anticonceptivos y enfermedades vinculadas con las zonas reproductivas. "Con ello, entre otras cosas, se podría evitar embarazos tempranos y no deseados", afirma Sánchez de la Cruz.

Por su parte, Pesate no cree necesario que la visita al ginecólogo se produzca tan temprano "a menos que la madre observe alguna anomalía como alteración del color y olor del flujo vaginal o que la adolescente esté coqueteando con la idea de tener relaciones sexuales". Aunque Medina coincide con Sánchez de la Cruz en destacar la necesidad de que se produzca a temprana edad esa visita, "primero para verificar que los órganos sexuales se estén desarrollando con total normalidad y segundo, para crear la confianza y seguridad en las chicas de que asistir al ginecólogo no es doloroso, penoso y miedoso".

Además de esta primera consulta destinada a "romper el hielo", Medina comenta que la mujer tiene la obligación de asistir al especialista en cuanto haya iniciado su vida sexual. "Lo ideal es visitar al ginecólogo una vez al año en caso de presentar un cuadro normal; y si se detecta algún inconveniente, asistir todas las veces que el médico lo indique". Los especialistas consultados coinciden en recordarles a los padres que con una orientación adecuada por parte de ellos y una atención médica calificada, es posible controlar y disminuir los riesgos inherentes a la sexualidad de sus hijas.

"Padres y madres deben velar porque la práctica de 'control de niño sano' se convierta en 'control de adolescente sano'. Los pediatras tienen la formación requerida para atender a jóvenes en todo su desarrollo, hasta los 18 años aproximadamente. En el caso de la chicas está además la opción de asistir a un ginecólogo infanto-juvenil y los chicos pueden atenderse con un urólogo", afirma Sánchez de la Cruz.

¿Y ellos qué?

La zona íntima masculina es distinta a la femenina en su pH, flora bacteriana y grado de hidratación. Además se encuentra expuesta a ciertas situaciones que pueden producir molestias como enrojecimiento, inflamación o picor, que se pueden prevenir con unos hábitos higiénicos saludables. Para ellos tampoco resulta necesario aplicar productos especiales sino que basta con limpiar bien el glande y la zona interior del prepucio con agua tibia y jabón al bañarse, acostarse y después de ir al baño.


A Tener en cuenta

• No se deben usar en lo posible jabones antisépticos, ya que alteran el pH de la mucosa vaginal.

• No usar esponjas o guantes sintéticos para limpiar la zona genital, porque en ellos se acumulan infinidad de gérmenes.

• No dejes que la ropa sudada se seque en tu cuerpo tras ejercitarte ya que podrías adquirir una infección urinaria o vaginal pues las bacterias proliferan con el sudor.

• Aguantar las ganas de orinar eleva el riesgo de contraer infecciones urinarias, ya que le da más tiempo a las bacterias de reproducirse.

• La mejor ropa interior es la de algodón, ya que deja transpirar la zona.

• En cuanto al material a usar en la higiene, hay que usar las manos limpias, sin guantes ni esponjas. Al secarse, usar una toalla limpia, seca y personal.

Señas
• Bestalia Sánchez de la Cruz, ginecóloga. Clínica Leopoldo Aguerrevere,
telf.: 0412-237.8254

• Yolanda Medina, ginecobstetra. Centro Caracas, piso 7, N° 7-E. telf.: (212) 576.9583

• Israel Pesate, ginecólogo.
Hospital de Clínica Caracas, N° 1204, telf.: (212) 574.6091

foto: www.shutterstock.com/ Yuri Arcurs

 

 
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