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revista Estampas
Caracas, sábado 30 de septiembre de 2006  
Iluminar con discreción

Iluminar sin que se note. De eso se trata. Lograr ambientes sobrios, alumbrados con prudencia, donde la luz protagonice sin
figurar y acaso una bonita lámpara se deje ver. En esta edición de E-Estilo ofrecemos fórmulas luminosas para ambientes de
calidez en cada área de la casa.
Irene Carrasquero

“Iluminar no es comprar lámparas bellas”, aclara
Alicia Urbano, arquitecta y especialista en iluminación. Las lámparas (o luminarias, como
se les llama técnicamente) son aliadas versátiles
y poderosas que además de iluminar son capaces
de decorar.

Sin embargo, una bella y costosa lámpara pocas veces resuelve el problema
de la iluminación en una casa. El asunto va mucho más allá, cuando se trata
de espacios sencillos donde a lo mejor no hay cabida para lámparas demasiado suntuosas y en los que la luz debe ser, sobre todas las cosas, armoniosa y muy funcional.

Luz de luz

Antes de comenzar a pensar en iluminación, es necesario conocer la luz. Independientemente de la infinidad de lámparas, estilos, materiales y conceptos disponibles, el uso doméstico se reduce apenas a dos tipos de luz: la fluorescente y la incandescente.

La fluorescente es la que comúnmente se conoce como luz blanca y que hace muchos años sólo se veía en ese familiar formato de tubos de neón. La tecnología ha avanzado y ahora existen bombillos fluorescentes con tonalidades cálidas (amarillos), que ya no necesariamente son alargados y que pueden ser controlados mediante un dimmer. Todo ello ha ampliado los límites de la imaginación y permite hoy en día lo que hace algunos años se consideraba una contradicción: crear cálidos ambientes con luz fluorescente. Los beneficios de este tipo de luz radican principalmente en que genera poco calor y consume menos energía.

La incandescente, por su parte, es la que tradicionalmente se conoce como luz amarilla, muy cálida, más parecida a la luz natural, pero calurosa y gran consumidora de energía.

Dentro de esta categoría se incluyen los tradicionales bombillos de rosca, que
dan luz en todas las direcciones y cuya eficiencia depende en gran medida de
la lámpara. También están en este grupo los modernos bombillos halógenos,
que con diferentes gradaciones permiten iluminar directamente cualquier objeto. Desde 60, el grado más amplio y el mayormente utilizado en viviendas, hasta 10, un fino pero intenso halo de luz, el halógeno ofrece una gran gama de opciones para las más diversas necesidades.

Veamos qué juegos recomienda Alicia Urbano con estas dos opciones para los distintos rincones del hogar.


En la cocina

Un área por demás versátil. Poco a poco
se ha ido convirtiendo en sala de reuniones, lugar de encuentro con amigos y en definitiva en un espacio para disfrutar, lo que ha
obligado a dedicar especial atención a su decoración buscando siempre derrochar funcionalidad. Afirma Urbano que lo ideal en una cocina es combinar dos circuitos de iluminación: uno fluorescente y uno incandescente. “Si la instalación y el espacio
lo permiten, la combinación es ideal. Para trabajar, que es cuando se requiere una mejor luz, se utiliza mayormente la iluminación fluorescente, la cual consume menos energía
y genera poco calor”.

Es preferible en este caso escoger bombillos cálidos que den un aire más acogedor. Para complementar, un pequeño circuito incandescente que dará otro ambiente al espacio y es perfecto para visitas fugaces a medianoche. Es todavía mejor si ésta
se asocia a un control de luz (dimmer) que permita jugar con la intensidad dependiendo del momento.

Pecados en la cocina:
No debe abusarse de bombillos incandescentes. El calor que éstos generan, más la temperatura del horno y las hornillas, es una mortal suma que acabará con el encanto del espacio y lo hará inhóspito.

 

En el comedor

En esta área hay sin duda una gran protagonista: la mesa.

Lo mejor en este caso es una lámpara de techo con luz cálida que ilumine pero que no invada a quienes estén sentados ni dé mucho calor. Si la mesa es muy grande, una batería de varias luces pequeñas puede ser también muy apropiada.

El comedor es el espacio ideal para lámparas con personalidad propia, originales, para iluminar pero también para lucir. Un dimmer para controlar esta luz es muy recomendable.

Pecados en el comedor: Lámparas bajas, con bombillos halógenos que proyectan una luz fuerte y marcada son un error. Esto golpea la vista del que está sentado, interrumpe la visibilidad entre los puestos y puede generar reflejos incómodos en la mesa.

 

En el salón

Esta área es normalmente una de las más amplias de la casa y, junto con la cocina, puede ser un centro común de reunión
familiar y social. Por eso, la iluminación
debe ser flexible y sobre todo acogedora.

“Aquí es importante manejar con habilidad
el concepto de confort visual, es decir, que
la gente esté cómoda con la iluminación apenas notando su presencia y sin saber de dónde proviene”, comenta Urbano.

Esto puede lograrse combinando:
›› Iluminación desde el piso, mediante
lámparas embutidas y que no se vean.
›› Iluminación directa sobre paredes perimetrales que iluminen cuadros y
obras de arte.

›› Apliques en la pared.

›› Lámparas de pie y en mesas laterales que permitan no sólo iluminar sino también decorar.
Mediante varias fuentes de iluminación pueden crearse distintos ambientes que permitan aprovechar al máximo el espacio. “Lo ideal es que estas distintas fuentes estén ordenadas por circuitos, independientes unos de otros y controlados por un dimmer”.

Pecados en el salón: Iluminar de más es un error común en el salón, haciendo que
el espacio se vea plano y sin matices. Colocar lámparas directamente sobre un sofá también es una práctica equivocada, pues ocasiona sombras drásticas y molestas
sobre las caras de las personas. Finalmente, tener una batería de interruptores es innecesario.

 

En el cuarto

Hay habitaciones de todo tipo, por eso, hay muchas maneras de iluminar un cuarto, dice Urbano. Pero algunas reglas  básicas pueden ayudar.

La combinación de varios circuitos independientes es lo más indicado en una habitación. Hay tres áreas muy diferenciadas que requieren luz y deberían tener su propia fuente:

›› El closet: Necesita una iluminación especial. Lo ideal es iluminarlo desde adentro
con luz fluorescente neutra, pero si esto no es posible, se puede optar por lámparas orientadas hacia las puertas que ofrezcan una buena iluminación cuando éstas se abren.

›› La mesa de noche: Generalmente es necesaria una fuente de luz en la mesa de noche, sea mediante una pequeña lámpara o con apliques en la pared.

›› Todo el cuarto: Debe haber una luz general que ilumine toda la habitación y que se encienda especialmente para las faenas de limpieza.

Pecados en el cuarto: El error más común es pretender iluminar toda la habitación con una sola fuente de luz. Para ello, se coloca un punto de luz fuerte encima de la cama, alternativa que no ayuda y más bien desagrada, porque interrumpe la vista hacia la televisión (cuando la hay), además de que genera brillo en la pantalla. Una hilera de luces frente a las ventanas también es una práctica usual y poco recomendable, pues genera reflejo y dificulta ver hacia afuera.

 

En el baño

“En este caso el gusto juega un papel importante. Hay personas que se sienten
más cómodas con la luz fluorescente para maquillarse o afeitarse, mientras otras prefieren la incandescente”, explica Urbano.

En todo caso, sea cual sea el tipo de luz, la recomendación es basar la iluminación en
tres fuentes, siempre que la instalación y el tamaño del área lo permitan:

›› Desde el techo: Un punto de luz que dé una iluminación general a toda el área, disminuyendo las sombras de otras fuentes.

››Desde la pared: En el área del lavamanos
es necesaria una fuente de luz frontal, que ilumine el rostro y que dé el ambiente
apropiado para el maquillaje, la afeitada y todo lo que requiera una buena iluminación.

›› Dentro de la ducha: Debe haber una fuente de luz (cuidando siempre la instalación eléctrica del agua) que permita una buena iluminación al momento de usar la regadera o bañera, pues las cortinas y puertas de ducha tienden a oscurecer y tapar la luz general del baño. Incluso las de vidrio pueden formar una barrera opaca con el vapor.
“Si la instalación o el tamaño del baño no dan para esto, es importante lograr entonces que la luz general del techo o pared abarque hasta la ducha”.

Pecados en el baño: Uno de los errores más comunes a la hora de iluminar el baño es obviar un punto en la ducha dejándola dependiente de la luz general. También es común (y no recomendable) iluminar con demasiados bombillos incandescentes que se encienden de una vez a una máxima intensidad. Un dimmer es aquí una excelente opción.

En jardines y jardineras

 

“Un bombillo fluorescente puede hacer que una mata se vea artificial”, explica Urbano. Por eso, la luz incandescente es preferible en jardines y jardineras, pues imita mejor
la luz natural.

“Un jardín es como un museo”, comenta. “Siempre hay ‘obras vedette’ que ameritan estar bien iluminadas”. La idea es dar protagonismo a esas divas naturales a través de la iluminación logrando a la vez que haya buena luz durante la noche.

Lo más recomendable para ello es iluminar desde abajo, con lámparas profundas que no se vean, siempre mimetizándolas con la naturaleza para que sean parte armónica de ella.

Pecados en el jardín y jardineras: La utilización de luces de colores no se justifica. Este efecto modifica el tono de las plantas, haciéndolas ver poco naturales. Hay que cuidar también que los bombillos no quemen las matas ni la grama.

 

Bajo control


El dimmer es una opción simple hasta lo increíble y con potencialidades
inimaginables. A través de esta básica tecnología pueden crearse distintos
escenarios en un solo espacio. Igualmente, un mismo circuito de luz puede tener diferentes personalidades dependiendo de la ocasión con sólo variar
la intensidad.

››En una entrada, un dimmer permite ofrecer una luz tenue de cálida bienvenida. En la cocina y el baño sirve para dar discreción a medianoche;
en el comedor ayuda a brindar un ambiente íntimo y en el cuarto facilita
la iluminación indispensable.

››Los hay inalámbricos o pegados a la pared, de rueda o de palanca.
Controlan uno o varios circuitos, con mecanismos simples o muy sofisticados.
El dimmer es, en definitiva, la respuesta obligada para todo problema de iluminación.

Pecados capitales

 

Las modas distorsionadas, a veces mal interpretadas y muchas veces olvidadas, dan paso a errores que pueden volverse recurrentes y que,
en iluminación, entorpecen los ambientes y producen malestar.
A continuación, siete de los más graves para la arquitecta Alicia
Urbano:

››Luces fluorescentes en un salón.

››Bombillos incandescentes dentro de un closet.

››Apliques a los lados de una obra de arte para “iluminarla”.

››Gran cantidad de lámparas distintas que intentan decorar
y no logran iluminar.

››Lámparas de interiores utilizadas en áreas exteriores.

››Bombillos en el suelo que sobresalen y deslumbran.

››Luces de colores para iluminar plantas naturales

Señas
Alicia Urbano, arquitecta especialista en diseños de iluminación
Iluminación Helios
Torre Centro Coinasa
La Castellana
Teléfonos 265-58-83 / 265-52-41
http://www.helios.com.ve
Otras fuentes consultadas:
http://www.sodimac.com

 
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