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Wilmer Valderrama se deja caer en una de las cómodas butacas de cuero marrón en su oficina/sala de proyecciones, atestada de recuerdos, cuando la puerta se abre repentinamente. Entra su asistente personal, Blake, con el juego de llaves de un auto —un Mercedes Benz— que encontró en el jardín ultracuidado de la casa del actor en Los Angeles. El actor toma las llaves, sacude su cabeza y sonríe con una expresión de suma inocencia. “¡Dios! ¡Cuán excéntrica se ha vuelto mi vida!”.
“Excéntrica”, quizás, no sea el adjetivo más preciso; de alguna forma, “asombrosa” y “bendecida” se ajustan más. Después de todo, hace apenas 10 años el venezolano Valderrama no sabía mucho inglés y compartía un apartamento de dos habitaciones en Los Angeles con sus padres y dos hermanas mayores, quienes habían inmigrado poco tiempo atrás. Ahora, “Big Will” (como lo llaman sus amigos cercanos) protagoniza la serie That 70's Show, que se transmite en Sony Entertainment Television. Valderrama es propietario de una casa de estilo imitación de Tudor, de 2.044 metros cuadrados, en lo profundo del Valle de San Fernando. “Si mi personaje de TV, Fez, viera esta casa, probablemente pensaría que es una especie de parque temático”, comenta Valderrama, sobre su casucha al estilo del viejo Hollywood, la cual incluye una gran cancha de básquetbol, una piscina en el patio trasero y un acuario con tres tiburones leopardo de un metro de largo llamados Snowflake, Pancho y Bucho. A menudo el actor no puede creer su buena fortuna. “Cada vez que regreso a casa después de los ensayos, pienso para mí, ‘caramba, qué suerte. ¡Este es el sueño americano hecho realidad!’”.
Ese sueño nació en la población agrícola de Acarigua, en Venezuela, donde el padre de Valderrama (quien dirigía una compañía de alquiler de equipos para agricultura) mudó su familia desde Miami cuando Wilmer apenas tenía tres años. Viviendo “en mi imaginación”, indica el actor, cantaba y bailaba alrededor de la televisión mientras estudiaba episodios de El Show de Lucy. Se subió a un escenario por primera vez en la escuela primaria, donde hizo que el público se desternillara de la risa con su parlamento: “Hey, ¿a dónde vas, mamacita?”. Lograr que la gente se riera lo impulsó a querer convertirse en actor. La mudanza a Los Angeles en 1994, sin embargo, fue como un torbellino para el joven actor. “Llegar aquí a los 14 años y no hablar el idioma es uno de los choques culturales más fuertes que uno se pueda imaginar”, dice. Tras decidir que el teatro escolar le ayudaría a aprender inglés más rápidamente, se involucró con el departamento de arte dramático. Un profesor sugirió que comenzara a asistir a audiciones; apenas unos meses después consiguió el papel de Fez (Foreign Exchange Student, estudiante extranjero de intercambio), quien se vuelve loco por las chicas en That 70's Show. “Wilmer es un genio cómico”, señala el coprotagonista Topher Grace. “De todos los actores del programa, es el más gracioso en la vida real”.
Poco después de alcanzar el éxito en grande, Valderrama compró una casa a sus padres; unos años más tarde comenzó a buscar una morada propia. Hace año y medio encontró una gran casa de cuatro dormitorios, el corralito de juego ideal. “Mis fans, quizás, piensan que vivo en un apartamentito de soltero, en el que mucha gente entra y sale”, dice Valderrama.
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» El dormitorio principal
ostenta una gran cama de madera con columnas de mármol
» El clóset de su habitación está lleno de zapatos de goma y
franelas de equipos deportivos |
El quería que su hogar tuviera un aire juvenil: “También que tuviera una atmósfera conservadora y respetuosa porque, vaya, yo soy una especie de maniático”.
Logró ese efecto no contratando a un decorador, sino dejando que su corazón lo inspirara. Cada habitación está diseñada con un aire diferente, para que cuando se abra una nueva puerta, comenta Valderrama, “la gente exclamé, ‘¡Guao!, ¿qué es esto?’”.
Misión cumplida. La sala de estar, inspirada en el arte gótico, tiene un techo de más de ocho metros de alto, una escalera de roble tallado, una enorme araña colgada del techo con muchas lágrimas de cristal, sofás muy grandes cubiertos de fino cuero y suave felpilla y una selección de tonos ocre y sepia que relaja.
El dormitorio principal, entretanto, ostenta una gran cama con bases de mármol. También hay una especie de refugio personal con paneles de roble en el estilo de un club de hombres con bar y todo.
A pesar de los toques ornamentales, sin embargo, hay elementos en toda la casa que recuerdan que pertenece a un joven soltero y un rápido vistazo al comedor confirma lo anterior. La larga mesa de abedul no está servida con fina vajilla de porcelana, sino con… platos desechables.
Abundan otros detalles graciosos: una colección de dinosaurios miniatura y figuras de Spawn, siete televisores de plasma ultramodernos, un cuarto de juegos al lado de la piscina, y una de sólo tres máquinas de juegos de video Xbox que existen (Justin Timberlake y Snoop Dogg tienen las otras dos), además de un clóset en su habitación atestado de zapatos de goma y franelas de equipos deportivos.
Traducción: José Peralta
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