
Heredera
de un estilo
Vive en Nueva York, donde estudia actuación, pero Margherita Missoni aún
disfruta su función -y un
fabuloso apartamento- en el imperio de la moda de su
familia en Italia.
Son las cuatro de la tarde y Margherita Missioni se muere de hambre. La heredera de 24 años de la legendaria casa de moda italiana ha estado ocupada todo el día en una sesión de fotografías en el apartamento de su familia, ubicado en el centro de Milán, donde otras figuras destacadas del mundo de la moda (como Donatella Versace) también tienen sus hogares.
Cruza la sala de estar, una sala de exposición transformada y decorada con muebles retro de las décadas de los años 20 y 70, y toma uno de los deliciosos pasteles pulcramente dispuestos en una bandeja de plata. "Añoro la comida italiana, especialmente los vegetales frescos", comenta.
Durante los últimos seis años, Margherita ha estado viviendo en Nueva York, donde estudia actuación. Sin embargo, una vez al mes la nieta de los fundadores del imperio Missoni, Ottavio y Rosita Missoni, vuela a Milán para atender los negocios de la familia, lo cual incluye actividades de promoción como inauguración de tiendas y fiestas.
Mientras está en la ciudad se queda en su colorida residencia de dos habitaciones, que contrasta marcadamente con la sobriedad gris del paisaje corporativo y financiero de la ciudad.
Con el garbo de una galería de arte, el apartamento de la familia también refleja el mundo centrado en la moda en que se crió Missoni. "Mi familia siempre ha sido parte de la comunidad artística de Milán", señala Margherita, quien vivió en este apartamento dos años mientras estudiaba filosofía en la Universidad de Milán. "Mis abuelos socializan más con escritores, actores y artistas que con gente de la moda".
El sello Missoni
El énfasis de la familia en el arte se evidencia en la ecléctica decoración de la residencia, desde las lámparas de pie Fontana Arte hasta las elegantes sillas del comedor, del legendario diseñador danés Hans J. Wegner. Todos los muebles fueron seleccionados por la abuela de Margherita, entre ellos un sofá clásico de fibra de vidrio hecho en Escandinavia para Plácido Domingo.
Por supuesto, en el apartamento también abundan piezas de la línea Missoni de mobiliario para el hogar, desde los cojines rojo cereza bordados hasta una alfombra multicolor. Algunas muestras de las telas Missoni de intrincado tejido cuelgan de las paredes como si fueran pinturas.
La muestra suprema del manejo por parte de la marca del color y el diseño podría ser la propia Margherita. No es diseñadora (al contrario que su madre, Angela, la fuerza creativa detrás de la línea de ropa femenina de Missoni). Pero claramente ha desarrollado su propio sentido del estilo. "Mi madre nunca se pondría lo que tengo puesto ahora", dice, señalando su vestido con un estampado que imita la piel de leopardo, que le costó 30 dólares en el East Village de Manhattan, con el cual usa como accesorio casual un brazalete Buccellati. "Creo que ella se inspira un poco en algunas observaciones que hago sobre, por ejemplo, color, un corte particular, la forma en que un corsé está cosido. Si veo un botón que creo que puede resolver un problema en un vestido, se lo compro para que tenga una muestra".

Un piano de media cola sobre un intrincado piso de mosaicos diseñado por el fundador de la compañía, Ottavio Missoni
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El comedor
La familia suele compartir con sus amigos en el comedor, que combina una funcional mesa con clásicas sillas Whisbone, de Hans J. Wegner. Coronando el conjunto, un chandelier creado en 1951 por el diseñador italiano Gio Ponti y el reconocido hacedor de vidrio murano Venini. La pared del fondo exhibe una acuarela de la Catedral de Milán, del abuelo Ottavio, reproducida en un pañuelo de seda Missoni.
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Un recuerdo, un deseo
Margherita también ha estado intensamente involucrada en el lanzamiento de una nueva línea de fragancias, creada conjuntamente con el gigante de los cosméticos Estée Lauder. En julio presentó Missoni Acqua, un perfume que dice que evoca los veranos con la familia en la isla mediterránea de Cerdeña, donde su abuela cultiva un jardín atiborrado de fresias, jazmines y árboles frutales.
"Cuando se vende un perfume, no sólo se vende la fragancia, se vende un sueño", dice Margherita, quien pasó un año olfateando muestras en las oficinas de Lauder en la Quinta Avenida de Manhattan. Ahora está al frente de la campaña publicitaria mundial para promocionar la fragancia. Las imágenes de una Margherita bronceada saliendo de una piscina en un resplandeciente vestido Missoni se observan en revistas de papel glasé y en afiches en las tiendas.
En poco tiempo, su creatividad se extenderá más allá de las fragancias y el escenario: Mar-gherita está trabajando en su primera colección de joyas de oro con Goldsmiths, el gigante británico de la joyería. La línea está inspirada en un reciente viaje que hiciera a México, donde quedó fascinada por las ofrendas votivas en las iglesias. "Me gusta el concepto de pedir un deseo", señala.

La escultura y el sillón de
lunares son piezas vintage descubiertas por Margherita y su abuela
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Su deseo: un papel serio en Broadway y la libertad de explorar intereses fuera del mundo de la marca de lujo. "Me siento orgullosa de lo que ha hecho mi familia", dice antes de regresar a la sesión fotográfica. "Pero no sé si me involucraré más en el negocio de la familia, y no tengo idea de si mis hijos, cuando los tenga, se involucrarán. Harán lo que quieran hacer".
Igual que Margherita. entretienen con los libros y catálogos de subastas, la excelente bodega de Ian y con una estimulante conversación sobre sus descubrimientos artísticos. La zona más habitada está colmada de sofás, sillas y otomanas; la profusión de lienzos y de telas de algodón son el reflejo de la minuciosa búsqueda que Carolina lleva a cabo en cada uno de sus viajes, desde Francia a Inglaterra pasando por Suecia y la India. Al conjunto global, que evoca una exótica reinterpretación del encanto inglés del S. XIX, Irving lo califica como "fusión decorativa", reforzándolo con la alusión a Christopher Gibbs y Peter Hinwood, que mezclaron antigüedades islámicas con pinturas y muebles europeos.

Una colección de vasijas y pequeños
cactus decoran el cuarto de huéspedes |

El hermoso vitral aporta luz y color al
salón, y un puff invita a la lectura |
Traducción: Jose Peralta
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