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Se piensa en él como triste o aburrido, pero lo cierto es que se trata de un color que ofrece muchas posibilidades. Sobrio, elegante y sereno son algunos de sus calificativos. Aprenda a disfrutarlo en todo su esplendor.
María Ángela Valbuena
El gris forma parte de la paleta de tonos neutros, que va desde el blanco puro hasta el negro azabache e incluye en su gama intermedia los "blancos rotos" o mezclados, los cremas, los tostados y los tonos tierra. Se trata de colores muy versátiles y fáciles de combinar, además de poseer un efecto multiplicador del espacio. Resultan apropiados para todas las áreas de la casa y contribuyen a unificar los ambientes cuando se establece una transición suave entre los diferentes tonos.
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En particular, los grises se integran muy bien en decoraciones donde el mobiliario tiene un gran protagonismo. El plomo y el acero son ideales para crear atmósferas sofisticadas, tanto en decoraciones con muebles de líneas clásicas como en modernas. El gris plomo tiene mucho carácter y una gran fuerza decorativa, por lo que puede ser más adecuado para las telas de tapicería o aplicado en una pared en particular, sobre todo si se quiere destacar alguna zona o elemento de la misma. Suele emplearse en salas, dormitorios y en determinadas paredes de la cocina, poniendo de realce los artefactos de acero inoxidable.
Los tonos oscuros de gris, con bastante peso del negro y de las tonalidades azuladas, dan paso a combinaciones serenas con colores neutros y tierras; ideales para crear ambientes sobrios y elegantes. Un aire más moderno y juvenil se obtiene contrastándolos con colores como el rosa intenso, el naranja y el amarillo. Los tonos pastel le aportan frescor y contribuyen a suavizar su efecto.
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| Por ser un color que transmite sosiego es apropiado para estancias íntimas como el dormitorio y el baño; pero también para la sala, por su elegancia y formalidad |
Las tonalidades más claras de gris son perfectos comodines en el juego de la decoración. Se les asocian a la calma, a la espiritualidad pero también a la elegancia y a una cierta fastuosidad, por lo que pueden aplicarse a cualquier estancia: desde las íntimas dependencias del dormitorio y el baño hasta las áreas sociales, como la sala y el comedor. Aplicados a paredes y techos, constituyen un marco decorativo perfecto para destacar los elementos arquitectónicos de una habitación, como columnas, vigas y nichos.
Uno de los que tiene menor proporción de negro -sin ser claro- es el gris piedra, lo que le resta frialdad. Además, se contagia fácilmente de los colores que lo acompañan, por ello su efecto decorativo depende de las combinaciones a las que forme parte. Junto con tonos cálidos, por ejemplo, multiplica su efecto envolvente y acogedor. Va muy bien con los rosados y ciertos tonos de naranja y rojo.
Aunque pudiera pensarse lo contrario, el gris piedra es un color adecuado para zonas poco luminosas, ya que absorbe la radiación solar y la refleja, aportando claridad al espacio. Por el contrario, en las estancias en las que incide fuertemente la luz natural, es un tono que tiende a desvanecerse.
| PARA COMBINAR |
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›› Muebles pintados con tonos fríos claros. Los tapizados en blanco y los de maderas claras se destacan con el gris plomo.
›› Textiles
Gris piedra o azulados: las más armóniosas son las telas suaves en tonos claros; las rugosas aportan elegancia y personalidad.
Gris plomo o acerados: las telas satinadas (seda, raso) reflejan la luz y acentúan el tono metálico del gris; las rugosas y aterciopeladas (lana, muselina de algodón) transmiten calidez y hacen más acogedor el ambiente.
›› Adornos
En plata o acero potencian la elegancia del gris, mientras que el blanco realza su luminosidad. Las composiciones florales con calas, orquídeas o lirios en tonos pastel aportan serenidad y, en el caso de grises oscuros, contraste.
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