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revista Estampas
Caracas, sábado 09 de junio de 2007   
Acero verde

Tiene la fuerza
del metal y la
calidez de la
madera.
Es flexible,
liviano
y tremendamente
versátil: se le
han asignado
alrededor
de 1.500
usos
y aplicaciones. Económico
y renovable,
el bambú se
alza como
material clave
para el futuro
del diseño
y la arquitectura.
María Angela Valbuena

Foto: Cortesía Carlos Mendoza

El primer hombre y la primera mujer salieron de un pedazo de bambú, según el mito de la creación de las Filipinas. Lo cierto es que la humanidad se ha beneficiado de esta planta desde tiempos remotos: de ella obtiene alimento —los tallos tiernos son tan nutritivos como suculentos—, medicinas, papel y carbón; se emplea como tejido en canastas, esteras y muebles; en la fabricación de objetos de uso doméstico, embarcaciones y hasta en el fuselaje de automóviles y aviones, además como material para la construcción de viviendas y en estructuras de ingeniería.

El bambú fue perdiendo protagonismo a medida que se descubrían nuevos materiales, sobre todo en occidente. Sin embargo, recientes trabajos de investigación sobre sus asombrosas cualidades y novedosas aplicaciones lo han convertido en una alternativa de gran valor ecológico y altamente sustentable debido al corto el tiempo en el que la planta alcanza la madurez. Por ejemplo, la especie Bambusa Guadua, de Sur y Centroamérica, crece hasta 1,21 metros por día y puede utilizarse entre tres y seis años después de sembrada, que es cuando adquiere su máxima resistencia (compárese con las décadas que tarda un árbol para su crecimiento).

Desde 1995 la Environmental Bamboo Foundation promueve el desarrollo y el uso del bambú como material de construcción. La EBF ha asesorado proyectos de autogestión en Colombia, Ecuador, Costa Rica y Guatemala. Uno de sus representantes, Gert Van Delft, visitó Venezuela en enero de 2000 a raíz del desastre de Vargas. Van Delft estableció contactos con las universidades de Los Andes y Central de Venezuela donde dictó unas charlas sobre los beneficios del bambú como material de construcción, motivando a las facultades de Arquitectura y Agricultura a tomarlo en cuenta.

Otra iniciativa para promover el uso de esta materia prima en la industria de la construcción es la Competencia Internacional de Diseño de Edificios en Bambú (International Bamboo Building Design Competition), patrocinada por dos importantes empresas de viviendas prefabricadas: Bamboo Technologies (EEUU) y Bamboo Hardwoods Vietnam.

En cuanto a productos, la compañía estadounidense Inhabit lanzó al mercado
los Wall Flat, unos paneles fabricados en su totalidad con pulpa de bambú que simulan papel tapiz texturizado,
mientras que la marca
danesa Biomega creó una bicicleta cuyo cuadro es de caña. Por su parte, Mitsubishi Motors Corporation
y el Instituto de
Tecnología Industrial Aich
i de Japón desarrollan conjuntamente el proyecto ecológico Green Plastics, que producirá un material a ser utilizado en el interior de algunos de sus modelos hecho a base de fibra de bambú y diversas resinas, el cual elimina las emisiones de bióxido de carbono a lo largo del ciclo de vida del vehículo. Este innovador material será utilizado en un nuevo subcompacto que será lanzado este año en Japón.

Foto: Archivo

Resistente y flexible

La explotación del bambú se hace entresacando las varas maduras o secas (la tala de la caña verde está prohibida en Venezuela). Además de accesible, la guafa —como también se le conoce en el país— resulta fácil de trasportar por lo liviana. Esta gramínea de la subfamilia Bambusoideae ha sido denominada “la madera de los pobres”. Las especies leñosas ofrecen una alta resistencia a la tensión, a la compresión y a la flexión, pudiéndose utilizar como columnas y vigas (las gigantes tienen paredes de hasta cinco centímetros de espesor).

El bambú se emplea, además, en la fabricación de bahareque, como explica el arquitecto Carlos Mendoza, quien tiene 15 años trabajando con las cañas y posee una plantación propia con diferentes especies. Mendoza dictó un taller extramuros sobre bahareque en el marco del VI Salón Pirelli y otro sobre bambú para los estudiantes de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV. Actualmente se construye una casa en Choroní en la que se combinan el bambú y la madera, lo que le aporta una mayor precisión a la construcción.

El tratamiento para proteger las cañas del ataque de los insectos incluyen prácticas variadas: “Hay quienes las sumergen en gasoil o agua salada, otros lo hacen con cal para que los conductos internos se llenen y se sellen, lo que además le otorga más estructura; también se puede curar el bambú con humo o con productos químicos”, dice Mendoza. Otro enemigo natural es la humedad, pues le salen hongos y se pudre, por lo que funciona mejor si no toca la tierra.

Además de sus propiedades antisísmicas, otra de las ventajas de la caña es que es recta, lo que la hace estupenda para construir diseños de formas geométricas regulares, ya que los elementos empatan unos con otros sin necesidad de forzarlos. El ser hueca la hace apta también para la conducción de líquidos, bien sea abriéndola en canoas o simplemente eliminándole los tímpanos, esto es, los diferentes planos que la dividen en cámaras (llamadas cañutos), haciendo de ella un recipiente natural.

Mientras en las zonas rurales el bambú es sinónimo de pobreza y se utiliza como material provisorio hasta que puede ser reemplazado por bloque o zinc, arquitectos reconocidos a nivel mundial se sirven de él para desarrollar obras espectaculares como el pabellón ZERI para la Exposición Universal de Hannover 2000, del colombiano Simón Vélez —uno de los más prolíficos en cuanto al uso de este material—; la ultramoderna casa Gran Muro de Bambú en las afueras de Beijing, del asiático Kengo Kuma y el techo de la terminal 4 del aeropuerto de Barajas en Madrid, de Richard Rogers, que le valiera el Premio Stirling del Royal Institute of British Architects (RIBA).

Con bambú pueden hacerse techos de caña, tejas, pilares, paredes de tejido o adobe, pantallas, pisos, romanillas, enrejados, pasarelas, barandas, cercas, escaleras y hasta andamios para la construcción. También se hacen casetones de guadua, esto es, estructuras de madera cubiertas en esterilla que son usados para lograr placas de concreto aligerado.

En lo referido a decoración, los muebles, paneles, esterillas, alfombras y persianas fabricados con bambú tienen larga data. El último experimento de Carlos Mendoza consiste en la elaboración de parabanes de caña con bromelias y orquídeas, una forma fresca y original de separar dos ambientes. Un elemento de uso cada vez más extendido en la decoración de interiores es el llamado Bambú de la suerte, una planta estéticamente muy bella y elegante. Por su parte, las hermosas cañas son utilizadas en la creación de paisajes y acojedores rincones en parques y jardines.

El bambú se ha utilizado también en la fabricación de instrumentos musicales, arcos y flechas, rastrillos, escobillas, cestos, batidores, manteles, vasos y cubiertos (palitos), pinceles para caligrafía, abanicos de papel de bambú y juguetes. Balsas y barcas se han construido con esta maravillosa planta y hasta una aeronave: según un artículo de la edición de enero de 1935 de Aviación Popular, el alemán Gustav Whitehead realizó un vuelo en agosto de 1901 (antes que los hermanos Wright) en un aeroplano de propulsión a gas llamado Número 21, cuya estructura estaba construida en pino, pícea y bambú, reforzada con tubos de acero y cuerdas de piano.

Ecológico y sustentable

Los suelos fértiles, húmedos
y con buenos drenajes son especialmente aptos para
el cultivo de bambú, especie muy prolífica en los climas tropicales y subtropicales.
En Venezuela su distribución
es amplia, y es que esta gramínea se encuentra
en casi todo el territorio,
desde el nivel del mar hasta
por encima de los 3.000 metro
s y su uso no es nuevo: Simón Bolívar prohibió su tala para protegerla.

Foto: Archivo


Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) existen 1.250 especies registradas, algunas de las cuales pueden llegar a crecer entre 7,5 y 40 centímetros al día hasta alcanzar los 40 metros en cuestión de tres o cuatro meses. La caña se va adelgazando a la vez que los cañutos se van alargando con la altura, lo que hace posible escoger el tramo adecuado al uso que se le quiere dar. Comparado con el eucalipto —
uno de los árboles de más rápido crecimiento— por cada cosecha de éste puede obtenerse hasta cuatro de caña, convirtiéndolo en un sustituto idóneo de la madera.

El consumo generalizado de bambú reduciría la sobreexplotación de los bosques y la deforestación. Su tala se realiza en forma artesanal y requiere menor consumo energético porque demanda menos maquinaria, lo que reduce, en consecuencia, la emisión de gases contaminantes a la atmósfera. Adicionalmente, esta planta es un procesador del dióxido de carbono mucho más eficiente que la mayoría de los árboles del bosque tropical. Recientes estudios de la Unión Europea confirman que sus requerimientos de agua son mínimos y las raíces son una excelente protección contra los deslizamientos de tierra, por lo que resulta ideal para la fijación de terrenos.

Como si fuera poco, las plantaciones de bambú contribuyen en la regulación de caudales de agua y en la conservación de cuencas hidrográficas al formar una capa de residuos orgánicos (formada por la caída del follaje) que protege al suelo reduciendo la erosión. En temporada seca, el agua fluye lentamente hacia la tierra, contribuyendo en el abastecimiento de este líquido en áreas aledañas. Adicionalmente, aporta abono orgánico, lo que contribuye a preservar la biodiversidad de la zona y permite la siembra de cultivos asociados.

El bambú siempre ha estado ahí, olvidado por unos y utilizado por otros. Hace más de mil años, el poeta chino Su Dungpo escribió “No podríamos pasar ni un día sin bambú”. Lo cierto es que el futuro de la humanidad está escrito con tinta verde.

Los cinco enemigos

››1. El agua, la humedad y
la intemperie que le causan pudrición

››2. El fuego que lo consume

››3. Los hongos e insectos que atacan
su estructura y lo destruyen

››4. Los rayos ultravioleta de la luz solar
que lo decoloran y hacen mas vulnerable
a los anteriores agentes

››5. El mal diseño y la mala construcción
que lo destruyen rápidamente.

Foto: www.latinstock.com.ve/corbis/mauritius

 

 
Proyecto bambú

›› En 2006 el gobierno de Venezuela y la República Popular China acordaron llevar a cabo el Proyecto Bambú, cuyo objetivo es fortalecer las capacidades
de artesanos, técnicos agrícolas y comunidades
rurales en aspectos relacionados con la reproducción,
cultivo y aprovechamiento del bambú y otras gramíneas relacionadas con esta especie. Un equipo de técnicos chinos, coordinado por Xiong Yangtao, estuvo en Caracas en abril a efectos de adquirir los insumos pertinentes y articular detalles programáticos para el posterior desarrollo de actividades en cuatro estados:
Mérida, Yaracuy, Sucre y Monagas; con una duración
de mes y medio en cada uno de ellos.

Por su parte, la Fundación Polar desarrolla un programa de aprovechamiento y diversificación del uso del bambú con fines artesanales para impulsar la economía de San Javier (Yaracuy). La fundación contribuyó con el proceso organizativo de la Asociación Civil San Francisco y la Asociación Cooperativa de Producción Robisora SRL, dedicadas a la transformación del bambú. Desde 1998, Fundación Polar ha propiciado un proceso de capacitación y fortalecimiento en las áreas de organización, crecimiento personal, elaboración de proyectos, determinación de costos y comercialización, cooperativismo, manejo agronómico y aprovechamiento de bambusales.

Foto: Cortesía Carlos Mendoza

 

 

Señas

www.mendoza.com.ve



 
 
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