Flores de un día
Más que un complemento, el bouquet
de la novia refleja su carácter y puede expresar los sentimientos que alberga
su corazón. Cada mujer es única y especial, al igual que las flores que
deben acompañarla en tan importante ocasión. María Angela Valbuena
Las flores irradian alegría y expresan sentimientos de afecto; son el signo de la primavera y con ella se da inicio a un nuevo
ciclo de vida. Por ello es tan oportuno que la novia lleve un manojo de flores cuando
camina hacia el altar. Se dice que la tradición
se remonta al antiguo Egipto, donde las novias llevaban hierbas de aromas fuertes para alejar
a los malos espíritus. Posteriormente,
los cruzados traerían la costumbre
a Europa, empleando flores de azahar
como símbolo de la pureza de la joven.
Foto: Guillermo Felizola


Hoy son variadas las
flores que conforman
el ramillete de la futura esposa, si bien las de color blanco continúan entre las preferidas en señal de castidad. De igual modo,
las rosas ocupan un sitial privilegiado: ellas son el atributo de Afrodita (Venus, para los romanos), diosa
del amor sensual y madre
de Eros (Cupido). Un bouquet de rosas rojas
es señal de un amor apasionado, mientras que si se combinan con blancas, simbolizan la unión de la pareja.
Pero no son las rosas las únicas con un lenguaje secreto. A cada una de las flores se le atribuye significado y un ramo puede ser una verdadera declaración. El código floral ha sido utilizado durante siglos por los amantes para expresar sus sentimientos y el bouquet de la novia no es una excepción. Las estaciones climáticas y los vientos de moda también pueden influir en la elección de las flores y su composición. Sin embargo, más allá de códigos y conveniencias, cada novia tiene su flor: aquella que revela la naturaleza de su espíritu.
Pensamientos
Si bien la personalidad de la futura esposa es determinante a la hora de confeccionar el bouquet, también debe tomarse en consideración su estatura y la forma del cuerpo, a fin de conservar las proporciones. A una novia de constitución atlética le va bien un ramo voluminoso, mientras que si es de baja estatura y formas redondeadas se verá favorecida con un pequeño ramillete de flores menudas y estilizadas. Enrique González Hermoso, diseñador floral de Jardín Las Mercedes, señala que el bouquet debe llevarse a la altura de la cintura y a partir de allí se mide la caída y el tamaño que debe tener.
Hay quienes aconsejan, incluso, tomar en cuenta la tonalidad de la piel, el cabello y los ojos: para las rubias recomiendan un bouquet en tonos pastel; las pelirrojas se verán bien con un ramillete con destellos naranjas y las morenas resaltarán con un bouquet amarillo o fucsia. También se encuentra en Internet una guía para la confección del ramo según el signo zodiacal de la casadera, de manera de estar en armonía con el universo el día de la boda y augurar una unión muy feliz.
El diseño del vestido sí es un factor importante a considerar, ya que el bouquet es uno de los complementos que más destaca cuando la novia hace su entrada y durante su recorrido hasta el altar. Un traje de corte clásico, con cola y velo largo se ve compensado con un ramo con caída o un atado de flores de tallo generoso. El volumen influye en la decisión de hacer el ramo más o menos nutrido y con flores de mayor o menor tamaño, mientras que el color será acorde al de la tela. En tal sentido, son muchos los diseñadores que hacen propuestas sobre el tipo de bouquet que debe acompañar al traje nupcial para garantizar un conjunto armonioso.
Tatiana Reyes, de Ambitus design, aconseja seleccionar flores de colores que hagan contraste con el vestido de manera que el bouquet resalte. Por ejemplo, una novia romántica y apegada a las tradiciones puede optar por un ramo de rosas rojas; otra de carácter alegre e informal puede llevar un atado de tulipanes amarillos, mientras que una vara de orquídeas verdes resulta perfecta para un espíritu libre y sin pretensiones. En todo caso, hay que recordar que lo más importante es la novia, por lo que el bouquet no debe competir con ella ni con su vestido.
Las flores pueden ir con los tallos al aire unidos por un cordón o lazo, o clavados en una esponja floral, en cuyo caso la hidratación está garantizada por lo que requieren menos cuidados. Una opción cómoda para manejar el ramo a lo largo del día es el porta bouquet; los hay bellísimos elaborados en metal y hasta con cristales de swarovski por orfebres que hacen accesorios para novias como Carlos Boulton, Eleazar Molina, Fermín Roncal y George Wittels. También se consiguen alfileres en metal labrado para el botonier del novio y los padrinos.
La última tendencia son los ramilletes asimétricos, con un poco de caída —nunca hasta la rodilla— y los esféricos (Valentinos) monocromos. También se llevan los bouquets de verdes, es decir, con muchas hojas y quizás algún capullo del mismo color. Las flores de más demanda por las novias venezolanas son las rosas, seguidas por los tulipanes y las orquídeas de las especies cattleya, cymbidium, dendrobium y phalaenopsis. Otras flores empleadas son: lirio, amapola, nardillo, estefanón, mielera, astromelia y estrella de belén; el helecho y la hiedra aportan el verde mientras que el acento tropical lo ponen las heliconias. Los bouquets de una sola flor están out.

Fotos: Cortesía Ambitus Designs

Foto: Cortesía Sergio Di Francesco /
George Wittels Accesorios
Siempreviva
Debido a la fragilidad de las flores, el bouquet se confecciona con un máximo de un día de anticipación y se entrega a la novia horas antes de la boda. Además de los diseñadores abocados a la materia, existen floristerías que hacen ramilletes y arreglos florales acordes a presupuestos más ajustados, y tanto unos como otros suelen obsequian el bouquet con la contratación del servicio de decoración. En Venezuela es tradición que sea el novio o su familia quien corra con los gastos de las flores que servirán para engalanar la festividad del matrimonio.
En España, el bouquet suele entregarse a alguien decidido previamente por la pareja de recién casados —la hermana o alguna amiga íntima—; o bien se ofrece a la Virgen a la que profesan más devoción. Una costumbre muy extendida es que la novia lance el ramo entre las invitadas solteras durante la fiesta de celebración del matrimonio y se piensa que augura el próximo compromiso de quien lo recibe.
En México se preparan tres ramos de flores: uno que usará la novia para entrar en la iglesia, otro que servirá de ofrenda a la Virgen y un tercero que será lanzado al grupo de amigas casaderas. Más aún, se sugiere que este último esté conformado por tres ramos pequeños que, al momento de ser lanzados, se separan y caigan en manos de tres agraciadas muchachas.
mherrera@eluniversal.com
| No me olvides |
››Al momento de seleccionar las flores tome en cuenta la época en que se celebrará la boda, ya que algunas son de temporada
››Descarte las flores teñidas, pueden manchar el vestido
››El bouquet de la novia es único, no guarda relación con los otros ni con la decoración de la fiesta.
››El botonier del novio lleva la flor principal del ramo de la novia. Los ramilletes de las madrinas, damas de honor y niñas del cortejo van a tono con sus vestidos. El botonier de los padrinos y caballeros de honor pueden llevar alguna flor secundaria del ramo.
››Conserve el bouquet en un lugar fresco, preferiblemente con aire acondicionado o ventilador. Si lo guarda en la nevera, retire los alimentos para evitar que su olor se adhiera a los pétalos y hojas. Nunca guarde el ramo en el congelador, las flores podrían quebrarse.
››Si los tallos están al aire, colóquelo en agua cada vez que tenga oportunidad
››Al entrar en la iglesia lleve el bouquet a la altura de la cintura |
|