
París, pasión
y lujo
Descubra la alternativa perfecta para una luna de miel cinco estrellas:
el palacio Fouquet’s Barrière. Un viaje sorprendente hacia el verdadero lujo a la francesa. A. G.

El hotel Fouquet’s Barrière, situado en la avenida George
V de la ciudad luz, es el primer palacio parisino inaugurado
desde 1928. Dominique Desseigne, su dinámico propietario, siempre apostó
por la excelencia. El proyecto
del edificio fue responsabilidad
del arquitecto Edouard Francois
y la decoración interior estuvo a cargo del reconocido artista Jacques García.
El resultado valió la pena, es verdaderamente increíble ver de cerca las fachadas del siglo XIX, los audaces muros falsos en concreto gris mientras las imponentes ventanas recogen los cambiantes colores del cielo. Es indudable todo el conjunto respira buen gusto y sofisticación, en el interior del hotel las paredes curvas se pierden de vista, los motivos de hojas invaden las paredes y las alfombras visten espacios refinados y llenos de detalles.
Ciudad del amor
El plan para recién casados que ofrece el hotel incluye:
• 2 noches mínimo, con desayunos americanos incluídos
• Recepción con caviar y champaña
en la habitación
• Cena con champaña en el restaurante Le Diane
• Una sesión fotográfica, al estilo Doisneau, en las calles de París con un fotógrafo profesional y un álbum con las diez mejores tomas
• Sesión de maquillaje para la dama y un tratamiento ( luminosidad) para el caballero
• Un paseo romántico por la ciudad en carro de lujo con chofer
Para más detalles:
Hotel Fouquet´s Barrierre:
www.fouquets-barriere.com
En la entrada, el decorado juega con lo monumental: 450 metros cuadrados
de mármol de Carrara visten el suelo con sus rayos en blanco y negro absoluto. La barra del bar se presiente con una luz tenue, gracias a sus pantallas plisadas y a sus nichos rojos, cuyos arabescos se prolongan hasta el restaurante
Le Fouquet’s. Por su impecable decoración las habitaciones brindan un sereno confort, amobladas al estilo de los años cuarenta y dotadas de tecnología de punta -discretamente integrada desde la cabecera de la cama hasta la sala de baño- todo invita al disfrute. Perfectamente sonorizadas desde los ventanales
del cuarto la mirada se pierde por la Avenida Champs-Élysées.
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