
Foto: www.ideasstock.com/corbis/Robert Llewelyn/ Cor
Una nueva modalidad de la milenaria disciplina —incorporando calor en el recinto—, está cautivando a nuevos aliados. Descubra quéde especial nos ofrece esta singular alternativa. Irene Carrasquero
Conocer, armonizar, controlar, energizar. En síntesis, conjugar cuerpo, mente y espíritu en un único concepto de trinidad. De esto trata el yoga. Ana María Palacios tiene 12 años en contacto con el yoga. Unas veces más, otras lamentablemente menos, practica lo que para ella ha sido una herramienta de vida. Su pasión la llevó a crear el centro Soham Yoga, en Caracas.
Alcira Fernández (mejor conocida como Gigi) descubrió el yoga también hace unos 15 años y la misma pasión por la disciplina la llevó a compartir con otros su rutina tal como la aprendió: a 37º centígrados.
Ambas forman una dupla innovadora y se han propuesto promocionar —llamando a todo el que quiera unírseles— una nueva alternativa en Caracas: el Hot Yoga.
Una buena opción
Quienes practican yoga con regularidad afirman haber encontrado su más profundo yo. Seres en íntimo contacto con sí mismos, conscientes de sus cuerpos, en control de sus mentes e inmersos en sus espíritus.
Palacios es una de esas personas. “El yoga me ayudó a conocerme, a estar en contacto con mi interior dentro de un mundo exterior”, afirma. “Todo sale de ti. No del que está al lado. El yoga te ayuda a obtener fortaleza interna y eso es lo único que te va ayudar: estar bien contigo mismo”.
Cuando supo que el yoga estaba en ella para quedarse, decidió hacer de él parte de su vida y formó entonces, junto a Daniella Borjas y Tomás Rodríguez, el Soham Yoga. Desde ese espacio, concebido a su imagen y semejanza, invita día a día a mujeres, hombres y niños a encontrarse de frente y sin miedo con ellos mismos a través del yoga.
Hace un tiempo, fuera del país y según sus propias palabras, tuvo una “espectacular experiencia” con el Hot Yoga que la animó a buscar ofrecer la alternativa como algo adicional en su ya novedoso concepto.
Fue entonces cuando se reencontró con Gigi Fernández, a quien conocía desde niña, y la invitó a hacer una demostración de su rutina. Una sola sesión de yoga con calor fue suficiente para saber que había dado con la persona correcta y así comenzó a ofrecer la nueva opción en Soham Yoga, hace apenas unos meses.
“La respuesta ha sido favorable. Sin embargo, hay quienes tienen un poco de miedo de probar porque sienten que incorporar calor es algo muy avanzado, pero no es así. Por el contrario, la rutina es muy sencilla, perfecta para quienes quieren comenzar”.
¿Por qué con calor?
Esta novedosa alternativa consiste en acondicionar el sitio donde se realiza la sesión con calentadores que mantengan la temperatura a unos 36 ó 37 grados centígrados.
Esta modalidad fue la que recibió a Fernández en el mundo del yoga y con ella se quedó. Tanto así, que prácticamente no concibe el yoga sin calor.
“Aumentar la temperatura hace que todos
los músculos y ligamentos estén suaves
y por ende más flexibles y más cómodos. Además, la sangre fluye mejor por todo el cuerpo y oxigena mejor y más rápidamente cada órgano”, explica.
Mucha gente tiende a pensar que el calor puede ser agobiante, lo cual —aclara Gigi—
puede suceder en las primeras sesiones,
“pues nadie está acostumbrado a ejercitarse
a 37 grados centígrados”.
Sin embargo, controlar la mente y estar consciente de cada parte del cuerpo es la esencia del yoga, y es eso lo que da la tranquilidad para realizar la rutina sin contratiempos, aprovechando las bondades de una alta temperatura.
Otra de las ventajas de esta nueva alternativa es que la rutina es ideal para principiantes. “Es una perfecta manera de comenzar a hacer yoga”, anima Fernández. Y explica que la rutina siempre es la misma y se trabajan todas las posturas en sus variantes más básicas. “Allí se comienza y se va evolucionando”.
Es, además, una rutina lenta, con pausas necesarias que deben ser respetadas, buscando siempre que la respiración sea estable durante toda la clase.
“En realidad, hacer yoga en un espacio cerrado con calor es similar a hacer yoga en Los Roques”, concluye Gigi.
Una propuesta por demás tentadora que amenaza con quitarle el temor a cualquiera.
Foto: WWW.IDEASSTOCK.COM/CORBIS/MANGOPRODUCTION/CO
|
|
| Un lugar especial |

El significado de Soham es “Yo soy”. La intención es tener un lugar para ser uno mismo, único, sin competir, con el ego a un lado y en contacto permanente con el propio ser.
Para quienes deseen formar parte de esta experiencia mediante el Hot Yoga, y otras alternativas consulte por las opciones en la propia sede.
“Una de las cosas más bonitas del yoga es que aunque tú estés con cuarenta personas, eres tú en un pequeñito espacio. Eres tú contigo mismo. Único. Sin competir con nadie y sin sentir que nadie te está viendo”, comenta Gigi Fernández.
“Nos damos cuenta de que cada día somos una persona diferente y aprendemos a querernos, a conocernos y a vivir con lo que somos. Aprendemos a tener paciencia y a ser tolerantes. Y ésa es la clave del yoga… y de la vida misma”, agrega Ana María Palacios.
|
|
|