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revista Estampas
Caracas, sábado 13 de junio de 2009   
 

Foto: www.shutterstock.com / Tom Oliveira

Con algo de más

Si bien no supone ningún peligro por sí misma, la retención de líquidos puede ser síntoma de un padecimiento más grave Carolina Velásquez

¿Quién en algún momento de su vida no se ha levantado de la cama y se ha sentido hinchado, con calambres y cierta debilidad? O ¿cuántas veces en un mismo día la báscula revela que, sorprendentemente, pesa algunos gramos más que en la mañana, haciéndole creer que su dieta no fue la correcta?

Freddy Febres Balestrini, endocrinólogo de la Clínica Leopoldo Aguerrevere, asegura que es cada vez más común confundir el exceso de peso por alimentarnos mal con el que provoca la retención de líquidos y, aunque a veces van asociados, no se solucionan de igual manera.

El agua se encuentra repartida por todo el organismo y se distribuye dentro y fuera de las células. José Rafael Martín, nutrólogo y endocrinólogo de la Clínica de Adelgazamiento, recuerda que el líquido fluye de un sitio a otro a través de las membranas semipermeables que separan estos compartimientos, llevando nutrientes de un sitio a otro. "Este movimiento es derivado de ciertas fuerzas como son la ósmosis, la concentración de proteínas, la fuerza de impulso que da el corazón a los líquidos intravasculares que la mantienen en movimiento. El agua siempre va a moverse del sitio con más agua y menos concentración al sitio donde haya menos agua y el medio más concentrado".

Cuando se detiene este flujo constante porque se alteran las fuerzas que mantienen el movimiento del agua, ésta se estanca en alguno de los compartimientos y esto se denomina retención de líquidos o edema. "El cuerpo humano, a través de los riñones, mantiene constante la cantidad de agua total que necesitamos tener en nuestro interior; es decir, si tomo mucha agua mis riñones se encargan de eliminar el exceso a través de la orina y si tomo poca agua, mis riñones eliminan poca agua y tratan de mantenerla dentro del cuerpo", afirma Martins.

El problema se produce cuando, por algún motivo, el cuerpo es incapaz de eliminar por sí mismo los líquidos (agua y otros elementos) a través de las secreciones comunes, como la orina o el sudor. Entonces se generan depósitos de estas sustancias, llegando a superar el 75% de acumulación de líquido en el organismo.


Foto: www.shutterstock.com/vibrant image studio

Mujeres, las más afectadas
La retención de líquidos afecta principalmente a mujeres en determinadas épocas como en el embarazo, los días previos a la menstruación o los meses anteriores a la menopausia. "A esto hay que agregarle otros factores como el estrés y el ritmo de vida acelerado, responsables de que las mujeres retengan más líquidos. Por eso es conveniente no consumir alimentos salados ni precocinados" revela Febres Balestrini, quien agrega que la retención provocará un aumento ligero de peso en esos períodos. Las mujeres que lo sufren de manera continua suelen tener problemas para perder peso y tienen un volumen anormal en determinadas zonas de su cuerpo, así como celulitis.

Además del componente hormonal y genético del problema, existen otros factores que contribuyen con su aparición. Alberto Velásquez, médico internista de Enelco, menciona entre ellos una mala alimentación por exceso de sal en las comidas, abuso del alcohol y falta de proteínas, vitaminas y nutrientes en la dieta. Sin embargo, para Martins, la retención de líquidos es casi siempre el reflejo de una alteración existente. Una de las causas puede ser una mala función renal o cardiaca, o quizás la persona tiene un nivel muy bajo de proteínas en la sangre o en los tejidos, originado a su vez por un problema hepático o ciertamente ingiere muy pocas proteínas en su alimentación. Otra causa puede ser un problema mecánico que impida el regreso de los líquidos de las piernas hacia el sistema vascular central, como sucede en las personas con várices, o las que tienen una vida muy sedentaria o trabajan de pie, donde los líquidos se quedan estancados en los miembros inferiores", sostiene Martins.

Aumento de peso
Los especialistas coinciden en que el primer signo de retención de líquidos es el aumento de peso. Dado que el agua pesa más que la grasa que tiene una persona, al aumentar la cantidad de agua corporal, la aguja de la balanza se mueve hacia la derecha.

Los síntomas más evidentes son calambres, debilidad, palpitaciones, hinchazón de pies, manos, cara y párpados, y malestar general. "Cuando el edema es grande aparece la fovea, que es la depresión que queda en la piel cuando la apretamos. Cuando se quedan los líquidos retenidos en los tejidos entonces no se establece el normal flujo del agua y se quedan estancadas también las sustancias que debieron ser eliminadas por los riñones, produciendo inflamación, dolor y entumecimiento", expresa Martins.

Desde el punto de vista estético, puede provocar celulitis y un aumento de volumen considerable. "En muchos casos, se llega a confundir incluso con sobrepeso; por ello las personas que lo sufren se someten a dietas de adelgazamiento erróneas, agravando el problema", dice Febres Balestrini.

Agua y ejercicios
Los remedios pueden variar tanto como las causas. Lo primero es consultar con el médico, especialmente si hay un aumento de peso importante, repentino e injustificado, es decir, sin causa aparente. Si al presionar la piel de las piernas queda una pequeña hendidura marcada y dura un tiempo, también debe acudir al especialista para prevenir ciertas complicaciones relacionadas con la circulación. Febres Balestrini comenta que, de no tratarse, "su piel puede seguir estirándose, lo cual puede ocasionar otros problemas".

"La solución inteligente para acabar con la retención de líquidos es reforzar las membranas celulares, eliminar el exceso de grasa acumulada en el cuerpo mediante una alimentación sana y equilibrada y aumentar tu actividad física para favorecer la circulación sanguínea", apunta Velásquez.

Sólo entonces la retención de líquidos desaparecerá definitivamente, ya que intentar eliminarlos a través de saunas y diuréticos es una estrategia que sólo le va a hacer perder el tiempo. ¿Por qué?, se pregunta Velásquez a lo que él mismo responde que "el agua es un elemento que se recupera tan rápido como se pierde."

Hay dos actividades que resulta beneficiosas: hacer ejercicio y beber agua, pues si el cuerpo detecta que no se ingiere suficiente líquido, puede reaccionar almacenando agua de reserva. Velásquez hace hincapié en que "es muy necesario beber al menos dos litros de agua al día, no mucho más, ya que si superamos los cuatro litros podríamos provocar retención de líquidos por sobrecarga".

La dieta

» Coma abundantes frutas y verduras. El melón, por su riqueza en agua, estimula la función renal favoreciendo la eliminación de líquidos.

» El apio, la coliflor, la piña, la lechosa, los panes integrales, las lentejas y verduras de hoja verde son excelentes aliados para combatir la retención.

»Reduzca el consumo de sodio (alimentos procesados, ahumados, enlatados, embutidos, quesos y sal común) y aumente el de potasio (frutas, verduras y frutos secos). Estos minerales regulan la cantidad de agua que hay dentro y fuera de las células. Si hay un exceso de sodio, el agua sale de las células y si hay un exceso de potasio, el agua entra en ellas.

»Aumente el consumo de ácidos grasos esenciales (pescados azules, aceites no refinados, frutos secos sin sal, vegetales de hoja verde o algún suplemento de omega 3); estos forman parte de las membranas celulares y normalmente no consumimos la cantidad suficiente, así que las membranas se debilitan y dejan escapar el agua.

 

De cuidado

Existen dos prohibiciones fundamentales si se padece de retención de líquidos:

» La utilización de diuréticos. Sólo han de tomarse bajo prescripción facultativa, ya que si se consumen habitualmente puede provocar el efecto rebote: acaban estimulando la acción de las hormonas que darán orden al organismo de que retenga sales y agua. Sobre todo hay que evitarlos si se está embarazada y especialmente durante las primeras semanas de gestación. Puede sustituirlos por alimentos con efecto diurético.

» El uso abusivo de sal. Es necesario que reduzca el consumo de sal en las comidas, ya que un exceso de sodio en el organismo le costará a los riñones más de 24 horas eliminarlo, lo que provocará la retención de líquidos.

Para disminuir el edema:
» Coloque una almohada debajo de sus piernas cuando esté acostado.

» Use medias con soporte; estas ejercen presión sobre sus piernas e impiden que el agua se acumule en ellas.

» No permanezca sentado o parado durante mucho tiempo sin moverse.

» Siga las recomendaciones de su médico con respecto a limitar la cantidad de sal que consume.

 

*Señas
• Freddy Febres Balestrini, endocrinólogo.
Clínica Leopoldo Aguerrevere. Telf.: (212) 979.3628

• José Rafael Martins, nutrólogo y endocrinólogo
Clínica de Adelgazamiento
Telf.: (212) 264.1485
Correo-e: adelgace@cantv.net

• Alberto Velásquez, médico
internista. Enelco. Correo-e:
albertovelasquez05@hotmail.com

 
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