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revista Estampas
Caracas, sábado 28 de octubre de 2006  

 

Los secretos de mi mamá

Conozca cuáles son los rituales de belleza que comparten madres e hijas: sus cremas, sus cosméticos favoritos, y los tratamientos para su radiante apariencia. Lorena Meléndez / Fotos: Natalia Brand

 

 

Naturalmente bellas
Lilian Tintori y Lilian Parra de Tintori
Nada de apegarse a una marca o cosmético. Nada de preocuparse porque el maquillaje se corra o porque no se han hecho la exfoliación semanal. La belleza de estas damas no tiene que ver con un difuminado perfecto ni con colores luminosos; para ellas lo estético va relacionado, estrechamente, con tres pilares fundamentales: Comer bien, dormir bien y hacer ejercicio. La animadora Lilian Tintori y su madre y tocaya, Lilian Parra de Tintori han concentrado sus energías en el cuidado integral para verse radiantes a toda hora.

Uno de sus rituales de belleza más practicado es el plano inclinado de Hollywood. Lo hacen una vez al día y consiste en acostarse boca arriba y levantar los pies a 45 grados por encima de la cabeza para que circule la sangre. La posición se mantiene por unos minutos. Madre e hija cuentan que a veces se consiguen en el Parque del Este mientras están caminando. Su afición por la actividad física les impide salir de casa sin un bolso con ropa ligera para ejercitarse.

Tomar agua y dormir ocho horas es vital para mantenerse bellas. El consumo de frutas también es importante, por eso comienzan su día con un vaso de jugo de naranja.

Ninguna de las dos Lilian es adicta a las cremas, aunque la hija sí siente preferencia por los productos de la línea Dove. La animadora recuerda que su madre le enseñó a maquillarse a ella y a sus hermanas, cuidando siempre la norma de los tonos suaves para procurar un rostro natural y delicado, sin excesos. Asimismo, la matriarca de los Tintori les secaba el cabello antes de ir a las fiestas y aún tiene como costumbre cortarle las puntas del cabello mensualmente, rutina que adquirió luego de hacer varios cursos de peluquería y cuidados estéticos, pese a ser odontólogo de profesión.
Tintori y Parra de Tintori coinciden en los elementos que utilizan para su maquillaje diario: base, blush on, rimel y brillo. Sólo en algunas ocasiones utilizan sombra. Para lucir un tono bronceado, Tintori se aplica un blush on especial de Lancôme que le da ese efecto a la piel.
Otros sencillos consejos radican en mantener siempre las manos en buen estado. Por eso siempre tienen, en el carro o en la cocina, una crema especial de manos, preferiblemente una con exfoliante. A las uñas le dan un respiro y las dejan sin esmalte por un par de días; también las remojan en aceite de oliva por unos minutos. Y bellas.

 

De tal astilla, tal palo
Daniela Alvarado y Carmen Julia Alvarez
A Daniela Alvarado no hubo necesidad de enseñarle a maquillarse. Su incursión en el mundo de la danza y, posteriormente en el de la actuación le fue develando poco a poco algunos secretos. Su madre, la actriz Carmen Julia Alvarez, afirma que, desde muy niña, Daniela disfrutaba estar maquillada, inclusive, en algunas ocasiones se ponía labial a escondidas antes de salir al escenario, el cual le quitaban a regañadientes antes de la actuación.

Toda esta experiencia sirvió de preámbulo para que Daniela ahora sea quien le presente a su mamá los cosméticos de moda y le indique cómo y cuándo usarlos. Las enseñanzas que pudieron pasar de madre a hija, se transmiten ahora en la vía contraria. La protagonista de Voltea pa' que te enamores es quien investiga, hurga, compra y hasta pelea con Carmen Julia si se entera de que no usa los productos que le regala para el cuidado del cutis.

Eso sí, el embeleso de Daniela por las cremas lo adquirió de su mamá, quien acostumbraba a cuidar la piel de sus chicos con diversas cremas para el cuerpo y protectores solares al ir a la playa. El producto que se ha convertido en un sello de la familia es la Crema C de Pond's. Este desmaquillante lo usaba la madre de Alvarez a diario y por tradición pasó también a manos de Daniela. Aunque Carmen Julia la sigue usando, su hija ha decidido probar otros tratamientos como el de Nívea Visage. Madre e hija refuerzan la limpieza con tónicos —como el de la línea Chiqui que le encanta a Daniela— además de agua y jabón.

A la hora del baño, el jabón de avena es el preferido de ambas. Si de maquillaje se trata, ambas demuestran su predilección por la base ColorStay de Revlon, que les ha sido muy beneficiosa en los sets de grabación porque no se corre. Para polvos y sombras les gusta Lancôme y Mac y recomiendan Helena Rubinstein para los correctores y labiales. Clinique se lleva el galardón en las cremas faciales. Daniela siempre lleva en su cartera un rimel y un brillo en tonos suaves y discretos. Carmen Julia no sale sin maquillaje y le gustan los tonos más oscuros. Las dos dicen con énfasis: “El mejor secreto de belleza es la paz interior”.

¡Dale a tu rostro
belleza, Macarena!

Diana Patricia Cubillán (La Macarena) y Amanda Herrera de Cubillán
¡Pinte, pinte! decía Diana Patricia Cubillán, con apenas dos años, cuando veía que su mamá se maquillaba. Para consentir a su chiquilla, Amanda Herrera de Cubillán le compraba algunos cosméticos suaves y la nena se divertía. A ella no le extrañaba la fascinación de su hija por los cosméticos, al fin y al cabo el gusto por el maquillaje y el cuidado personal era tradición en la familia.

Entre la conocida Macarena y su madre, los secretos de belleza abundan y se dejan descubrir. Lo primordial: Jamás dormir con una sola gota de pintura en el rostro.

Para exfoliarse la cara la receta es simple: Cada siete días se hacen un lavado con jabón procurando hacer masajes circulares con la yema de los dedos, luego se aplican azúcar blanca y se siguen frotando con el jabón. Se continúa agregando más azúcar y limón, éste último con excesivo cuidado para que no manche la piel. Se enjuagan con abundante agua y finalizan el tratamiento colocando un tónico. Ambas son absolutamente cuidadosas con su cutis. Todos los días usan jabón, tónico, protector solar, crema para ojos e hidratante, ya sea de día o de noche.

Al momento de hablar de marcas, los gustos difieren. La bailadora sólo usa Clinique, mientras que su mamá es fiel a Lancôme a excepción del jabón y el tónico que también son de Clinique.

Al hablar de maquillaje y cosméticos, las dos confiesan que no son fieles a ninguna marca. Sus gustos se pasean por Revlon, Mac, Estée Lauder, Lancôme, Ebel y Maybelline.

Diana Patricia empieza su rutina aplicando un corrector, sigue con base y delinea sus ojos con sombra y no con lápiz. Continúa difuminándose la sombra, poniéndose rimel, delineador de labios y labial muy rojo, su favorito, aunque a veces utiliza tonos uva o tierra. Herrera sigue casi la misma rutina sólo que usa un mousse de Maybelline en lugar de base, y rara veces se aplica corrector. Se pinta las cejas y en ocasiones combina muy bien  los tonos de su maquillaje con los de su atuendo.

Los largos cabellos de madre e hija también se cuidan. Se aplican dos veces champú y se frotan con fuerza el cuero cabelludo. Esta operación la repiten cada cuatro días. Para Amanda Herrera es necesario cepillarse el pelo para que la grasa de la raíz vaya a la punta, una practica a la que Diana nunca fue muy apegada.

Ninguna utiliza jabón para el cuerpo, pues prefieren bañarse con gel —del Instituto Español— y utilizan esponja para exfoliar.

Todos estos rituales de belleza van acompañados de buena alimentación y mucha agua; de hecho, ambas comienzan su día tomándose un vaso a temperatura ambiente.

“Le robo todos los
cosméticos a mi mamá”

Helena Ibarra y Samantha Dagnino
No por el hecho de entregar su vida a los fogones ha dejado de ser elegante y de estar siempre de punta en blanco. Helena Ibarra presume al decir que fue la primera chef en usar tacones mientras estaba en plena faena y que mucha gente se impresiona —gratamente— al ver su rostro luego de salir de la cocina, libre de  grasas.

Y es que ese glamour que destila su figura es herencia de familia. La importancia de lucir siempre bella, inculcada por su madre y sus tías, ahora ha alcanzado a su hija Samantha.

Aunque admite que durante la primera etapa de su juventud no prestó mayor atención a su piel ni a su maquillaje, Ibarra reconoce que su mamá siempre le insistió en el uso de productos faciales de excelente calidad. Hoy, su rostro y el de su hija —quien desde muy jovencita comenzó a usar Helena Rubinstein— denotan el cuidado y atención especial que le dedican, amén de las marcas y tratamientos que se aplican para mantenerse radiantes.

“Samantha muy recientemente descubrió el maquillaje y, obviamente, se lanzó sobre mis productos” dice la chef entre risas mientras que su hija no hace más que corroborar la afirmación. “Le robo de todo” agrega con picardía. Las primeras mascarillas que utilizó Ibarra eran caseras. Por cuestiones de tiempo, ahora prefiere usar un exfoliante procesado con azúcar moscabada, malojillo y aceites esenciales del Mediterráneo una vez a la semana. La chef afirma que le encanta indagar y que no es mujer de una sola marca, aunque tiene fuertes inclinaciones por Guerlain y Mac.

Para Ibarra lo más importante es una base que no sea una máscara, sino que vaya con el color de piel. El uso del polvo y de rimel es imprescindible y el toque de color se aplica en los labios y con poquito de blush on.

Por su parte, Samantha confiesa que no puede salir de casa sin haberse pintado los dos puntos negros, a manera de lunares, que coloca al final de cada ceja. A su maquillaje agrega un antiojeras de Mac difuminado con pincel y en lugar de labial prefiere hidratarse con manteca de cacao.

En la noche, el proceso de desmaquillarse no tiene mayor variación: se aplican un jabón blanco, tónico y luego una crema hidratante. Las citas en el salón de belleza pueden prolongarse hasta siete horas cuando van juntas. Se hacen limpiezas faciales, masajes, depilaciones, manos y pies en el Altamira Suites. Ambas coinciden en que el mejor secreto de belleza es una buena alimentación. “Si se vive feliz y se está bien consigo misma, eso se reflejará en el rostro”, rematan.

 
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