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Acné
12 respuestas
Causas, síntomas, riesgos, tratamientos y prevención. Dos especialistas abordan los asuntos más relevantes acerca de este común brote de la piel. Emil Salazar
¿Qué es el acné?
“Es un desorden caracterizado por la inflamación de la unidad pilosebácea de la piel, conformada por el folículo piloso y la glándula sebácea que drena su material (grasa) a través de él”, explica Ana María Sáenz, dermatóloga.
Para Richard Ching, cosmetólogo, esta obstrucción de los poros es producto de la degeneración sintomática de la piel que sufren mujeres y hombres como consecuencia de cambios hormonales en una primera etapa, durante la adolescencia, y que luego tiende a variar.
¿Qué lo origina?
La causa del acné es de origen desconocido, no obstante, señala Sáenz, hay elementos fundamentales que explican su aparición, como la obstrucción del folículo piloso —que generalmente está drenando material— impidiendo la salida de la secreción sebácea. Esta queda adherida en la superficie formando un tapón que sella el poro y provoca, posteriormente, la inflamación de la glándula. “La grasa en contacto con el oxígeno, más otros elementos, hace que aumente la adhesividad y que se inflame la glándula, hasta romperla y convertirla en barro”.
Al romperse ese tapón, entran células muertas de la piel por el folículo, que junto a la grasa acumulada y las bacterias de la zona, pueden formar nódulos infectados denominados pústulas.
El acné vulgar o más frecuente, típico en la adolescencia, es producido por el aumento del flujo hormonal. Las hormonas sexuales empiezan a actuar sobre las glándulas sebáceas, generando una hipersecreción o aumento del sebo, pudiendo originar el comedón del que se desprenden las demás lesiones, expresa la especialista.
Otros cambios hormonales propios del período menstrual, el embarazo, el uso de anticonceptivos o el estrés también pueden ocasionar brotes.
“Hay otro tipo de acné exógeno ocasionado por la obstrucción externa del folículo, por ejemplo, el llamado cosmético que afecta a mujeres jóvenes por la aplicación de productos muy oleosos que cubren las glándulas de la cara”. Entre otros elementos, agrega Sáenz, el contacto de la piel con otro tipo de aceites (uso mecánico), algunos medicamentos o complementos vitamínicos y el uso constante de gorras (por oclusión), también pueden producir acné.
Aunque la suciedad no es la causa del acné, puede agravar el problema. También influyen otros factores, tales como la exposición a climas extremos, tensión, piel grasa y alteraciones endocrinas.
¿Cuáles son sus síntomas y cómo se diagnostica?
El diagnóstico del acné es clínico, indica la dermatóloga. Mediante la visualización de las lesiones (sarpullido, comedones, pústulas, quistes, pápulas, nódulos, enrojecimientos) se sabe si se está en presencia de la inflamación de la glándula sebácea que lo origina. De acuerdo con la edad del paciente se determinan las causas y tipo de brote.
Por otra parte, Ching explica que el estudio inicial del paciente debe revelar, además, situaciones difíciles que puedan estar afectando su condición anímica y estimulando desequilibrios internos, derivando en acné.
¿Cuántos tipos de acné
existen?
Hay dos tipos de acné, según Sáenz. “Se clasifica en inflamatorio y no inflamatorio, de acuerdo con el tipo de lesión que predomina. La lesión típica del acné es el comedón, comúnmente llamado espinilla. Cuando sobresalen los comedones, ya sean abiertos (puntos negros) o cerrados (puntos sin abertura), el acné es no inflamatorio. Cuando las lesiones son pápulas o puntos rojos, pústulas (también llamadas barros) o nódulos ya más grandes que pueden convertirse en quistes, se habla de un acné inflamatorio”.
Un quiste sebáceo se forma cuando la glándula continúa produciendo grasa, la cual va agrandándose y formando un bulto duro debajo de la piel, sin salida.
¿Cuáles son las zonas
más afectadas?
Aparte del rostro, las áreas seborreicas de la piel: el tórax anterior, la región superior de los brazos, incluyendo hombros, y el tórax posterior.
En las piernas y glúteos, advierte Sáenz, no aparece acné como tal, sino otro tipo de erupción como consecuencia del roce del pantalón llamada foliculitis.
¿Desaparece por completo el acné?
Los expertos consultados indican que sí, pese a que existen factores variables como el genético; hay familia que sufren de acné severo. Generalmente hasta los 21 ó 22 años, y quizás los varones un poco más, se puede sufrir de acné vulgar, pudiendo persistir hasta los 30.
¿Cómo puede prevenirse?
“Sí, pero debe atenderse precozmente. Si se trata el comedón a tiempo se evita pasar a un acné inflamatorio y posteriormente a las cicatrices. Ya los niños en edad escolar, que empiezan a tener espinillas, deben iniciar un tratamiento que comienza por lavar la cara”, expresa Sáenz.
“Cuando es juvenil hay que atenderlo de inmediato semanalmente para equilibrarlo a través de terapias y llegar a un tratamiento mensual”, confirma Ching. En el caso de los adolescentes, requieren el apoyo y la orientación de sus padres para evitar marcas y otros efectos.
¿Qué tratamientos son
indicados para atacarlo?
El tratamiento para el acné vulgar y el exógeno son casi iguales. Arrancan por la limpieza con un jabón no detergente, preferiblemente.
Hay tratamientos que van en función de reducir la cantidad de sebo, y tratamientos dirigidos a la eliminación o disminución de una bacteria que vive dentro del folículo, que no es la causa principal del acné, pero hace que aumente la inflamación en la zona afectada porque se alimenta de queratina. Los antibióticos tópicos, comenta Sáenz, se utilizan para atacar esa bacteria.
La limpieza debe hacerse dos veces al día, máximo tres, para evitar resequedades en la piel. Después de la limpieza Sáenz indica un tratamiento en la mañana, que no interfiera con el sol, y uno en la noche de acuerdo con el tipo de acné. Las cremas con ácido salicílico son recomendadas para el día, y para la noche otras drogas que contribuyen a destapar el folículo y disminuir la inflamación.
No existen vías quirúrgicas para el acné, pero hay otros tratamientos cosméticos, como el conocido peeling, que consiste en un barrido o arrastre de la piel, para eliminar capas muertas, mejorando su apariencia y las zonas maltratadas por el acné, según Ching.
“Dependiendo de la clase de acné se hace un tipo de peeling mecánico (o a base de químicos), superficial, medio o profundo; máscaras completas, puntuales o infiltraciones, más el uso de antibióticos para desinflamar, en el caso de pústulas internas que no tienen salida”. El tratamiento no tiene contraindicaciones importantes, excepto pieles sensibles a nivel dermatológico, agrega el cosmetólogo.
Sáenz emplea el peeling, con ácido salicílico, para lesiones residuales y muy escasamente para lesiones inflamadas, considerándolo un tratamiento paliativo.
Aparte, Ching recomienda algunas exfoliaciones caseras para librar la piel de impurezas y prevenir acné, que pueden realizarse con componentes naturales, como avena o azúcar fina, y un jabón medicinal. “Las máscaras de pepino y tomate (en ruedas o rallados) también sirven como astringentes”, afirma.
Asimismo, las terapias de drenaje linfático, generalmente asociadas con la cirugía plástica, contribuyen de igual forma a limpiar, desintoxicar y drenar las células muertas, la grasa y masas líquidas de la piel, según Ching. El paciente puede realizarlas semanal o quincenalmente.
¿En cuánto tiempo mejora el acné?
En un mes y dependiendo del tipo de acné, el paciente debe mejorar respondiendo a las terapias convencionales.
¿Son recomendadas
las limpiezas de cutis?
Sí, expresa Ching, añadiendo que no es un tratamiento específico para el acné, sino más bien de prevención. “Una vez al mes o cada 21 días, para cualquier tipo de piel, y para pieles con acné —dependiendo del tipo—, una limpieza semanal o quincenal”.
Por su parte, Sáenz apunta que la limpieza de cutis debe consistir en la extracción del comedón nada más, ya que las lesiones inflamatorias no se deben tocar porque producen cicatrices. “Lo más consciente es abrir un poco el poro para ayudar a salir los puntos negros y los puntos cerrados, sin intervenir las pápulas y pústulas”.
¿Ayudan las pastillas anticonceptivas y las tomas de sol a reducir el acné?
Sáenz explica que hay mujeres que tienen de base el síndrome de ovario poliquístico y, como consecuencia, sufren acné; así como otras cuya piel es muy susceptible a los andrógenos. En ambos casos, y en conjunto con el ginecólogo, pueden indicarse anticonceptivos que tienen efecto directo sobre el problema base, y por ende, sobre el acné. Recalca la dermatóloga que es una decisión que debe tomar la paciente con su ginecólogo.
En cuanto a las tomas de sol los expertos coinciden en que son negativas desde todo punto de vista. “En el momento en que se está en la playa, o tomando sol, el sebo disminuye y por eso el rostro pareciera estar mejor; pero luego, dos o tres días después, puede haber un brote severo de acné, ya que la radiación ultravioleta estimula la glándula sebácea”, expone Sáenz.
¿Influyen la alimentación
y el estrés en los brotes?
Para la dermatóloga “las grasas saturadas (frituras, queso amarillo, chocolate) pueden exacerbar el acné en algunos pacientes, pero no en todos, depende de la persona”. En cuanto al estrés, señala que tiende a producir acné por la liberación de hormonas que genera, así como los picos emocionales. Ching, por otra parte, expone que la ansiedad y el estado de ánimo pueden influir en los brotes de acné, y destaca, además, la importancia de una alimentación sana en su tratamiento y el estado de la piel en general. “Hay que suplantar el aceite de maíz por el de oliva, la mantequilla por la margarina, disminuir el consumo de lácteos y consumir más frutas y fibra”, concluye.
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| CONSENTIMIENTOS |
››Desde los nueve años puede iniciarse un tratamiento antiacné, más aún si se cuenta con antecedentes familiares.
››El diagnóstico y tratamiento temprano del acné, favorece que no deje cicatrices.
››Lavar el rostro con un jabón neutro, dos veces al día, es el primer paso para prevenir el acné.
››Los brotes no deben tocarse porque se corre el riesgo de maltratar y romper el tejido de la piel.
››En el caso de las mujeres, antes de cualquier tratamiento
de belleza (maquillaje y otros
cosméticos), es necesario aplicar un producto adecuado para la limpieza, así como desinfectar
las esponjas y brochas utilizadas cada quince días.
››Lavar las manos, antes
y después del cuidado de las lesiones, reduce el riesgo de infección.
››Dependiendo del tipo de acné y la edad del paciente,
pueden aplicarse exfoliaciones manuales, químicas o medicaciones orales y tópicas, consultándolo con un especialista.
››Lavar el cabello, por lo menos dos veces por semana, y peinarlo hacia atrás, ayuda a prevenir el acné en la cara. |
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