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Cabellos al sol
Las vacaciones —mar, viento, piscina y luz—, suelen afectar la película natural que protege el cabello y que le aporta brillo. Para contrarrestar tal daño, hay cuidados que E Bella detalla en las siguientes líneas. Emil Salazar

El cabello, al igual que la piel, suele exponerse durante las vacaciones a radiaciones solares, altas temperaturas y humedad —entre otros cambios ambientales—, amén del agua salada o de piscina, que maltratan la cabellera. La queratina, principal componente del cabello, es la proteína responsable de darle fuerza y flexibilidad. El córtex, que es la parte interna, es protegido y recubierto por las escamas de la cutícula, que lo aíslan de agresiones externas. A medida que va creciendo el cabello, estas escamas se van levantando y deteriorando, lo que lo hace más vulnerable a fracturas. Este proceso no sólo se agrava con agentes químicos como los tintes, sino también con factores ambientales como el agua de mar.
Ya al estar sumergido en agua, el cabello pierde cerca de 182 microgramos de proteínas. Aparte de eso, si es agua de playa lo reseca, y si es de piscina puede decolorarlo. El sol, por su parte —aunque constituye un exquisito baño de vitaminas D y E—, aumenta la evaporación del cabello mojado y lo deshidrata, abriendo las escamas de la cutícula y restándole brillo; afecta también la queratina alterando la melanina y degradando el color. Por último, el viento y la arena completan la lista de factores físicos que acentúan el daño capilar.
Rubén Rodrigo, estilista, destaca que el sol, la piscina, el mar, la brisa y la humedad, contribuyen en igual medida al deterioro del cabello. “El sol aumenta la temperatura y lo deshidrata, la piscina perjudica por los fuertes químicos utilizados en su mantenimiento y el agua salada —junto a los demás elementos de la playa— lo erosiona”.
Un cabello natural se afecta menos que uno tratado químicamente. Los teñidos necesitan la colocación de productos especiales, antes y después de las vacaciones, a fin de minimizar el daño, advierte Rodrigo.
Riesgos y precauciones
E-Bella ofrece rutinas básicas a seguir en esta temporada:
Temperaturas elevadas
Al incrementar la sequedad capilar, las altas temperaturas aumentan el riesgo de daño y rotura del cabello, por lo que se recomienda protegerlo cubriéndolo con un sombrero, gorra o pañuelo. Asimismo, colocar una loción after sun contribuirá a rehidratarlo, preservando su brillo y suavidad.
Humedad
Cuando hay mucha humedad, el cabello tiende a rizarse, volverse más sensible y permeable al ambiente, al sol o al cloro, por ejemplo. Y cuando ésta es baja, pierde hidratación y flexibilidad, tornándose seco y estático. El remedio que compensa este factor es la aplicación de un acondicionador hidratante durante el baño, desde la sien y hasta las puntas del cabello, dejándolo actuar por algunos minutos.
Rayos UV
Las radiaciones solares afectan las proteínas del cabello, lo debilitan y le hacen propenso a rupturas y sequedad. Una opción para protegerlo es utilizar un spray o acondicionador con factor UV, aplicándolo tantas veces como sea necesario mientras se está bajo el sol.
Agua salada
Al secarse el agua salada en el cabello, se cristaliza la sal en las fibras capilares atentando contra su estructura interna y propiciando un pelo seco y de puntas abiertas. Luego de cada chapuzón lo aconsejable es enjuagarlo con agua fría, limpiar a profundidad con champú y seguido colocarle un acondicionador. Para desenredarlo se recomienda un peine con dientes anchos o con los mismos dedos.
Atención integral
Prevenir
Previo a la toma de sol, baños de mar o piscina u otra exposición del cabello, es conveniente aplicar sobre él productos específicos para el verano, tal como son los sprays con protección, champús con filtro solar o mascarillas protectoras.
En el caso de los sprays son especialmente indicados para cabellos teñidos o con mechas, que pueden variar considerablemente de tono con el agua de mar y los rayos solares, pudiendo también colocarse sobre cabellos naturales.
Por su parte, los champús con filtro solar proporcionan un efecto similar a las cremas protectoras de la piel, y las mascarillas protectoras —como último paso— son una excelente opción para profundizar el cuidado.
Si el cabello es teñido se recomienda evitar cualquier exposición gratuita o prolongada al sol, además de oscurecerlo un poco —antes de las vacaciones— previendo que el sol, el cloro o la sal pueden aclararlo. En estos casos, usar sombrero es imprescindible. Si no lo tiene teñido pero quiere un nuevo color, lo mejor es esperar a que culmine la temporada, pues el tinte es una agresión que se sumaría a los otros factores propios de las vacaciones.
Proteger y reparar
Luego de una intensa jornada de vacaciones, lo primero que se aconseja es lavar el cabello con abundante agua tibia, o preferiblemente fría, eliminando rastros de arena o cloro, sin preocuparse por hacerlo todos los días, si se utiliza un champú suave.
El uso de acondicionador es vital si se desea brillo, suavidad y manejabilidad. Una mascarilla reparadora, una o dos veces por semana, potenciará los resultados.
Las cremas y fijadores útiles para el amoldamiento y peinado, pueden seguir empleándose sin problema. Los expertos sugieren aquellas bajas en alcohol y químicos, que suelen ocasionar caspa e irritaciones.
Durante la estadía en la playa, Rodrigo recomienda aplicar productos específicos, como aceites muy finos que proporcionan una película protectora al cabello, evitando que los agentes externos penetren con tanta fuerza, impermeabilizando y minimizando el maltrato. “Dependiendo de las posibilidades económicas, puede adquirirse un tratamiento completo —protección, baño y reparación—, u optar por una línea de productos que, junto al corte, facilite la reparación”.
Las lociones o silicones que no se enjuagan son los mejores, según Rodrigo, para quien los populares baños de crema han dejado de ser tan efectivos, ya que sólo suavizan pero no reparan a profundidad. “Hay una gama de productos que incluso ha desplazado la colocación posterior de ampollas”, señala el estilista.
Por otra parte, si bien para muchas el secador es normalmente un paso forzoso, abusar de él en vacaciones puede ser fatal para la melena. Lo indicado es dejarla secar por sí sola, de manera natural, y si se decide usar secador, jamás activar el aire caliente, sosteniéndolo a 15 centímetros o un poco más de la cabeza.
Una alternativa es elegir un peinado que permita soportar cómodamente las amenazas del verano. Recogerlo en la tradicional cola de caballo, un moño o una trenza, es una buena solución.
“Para la playa lo ideal es un look ligero, nada formal, con ayuda de mascarillas reparadoras que protegen, ayudan a restaurar la salud del cabello y facilitan el peinado”, apunta Rodrigo.
Señas
Estilista Rubén Rodrigo. Imagin’Hair,
Las Mercedes, Av. Veracruz, Edif. Torreón, PB, local 8.
Telfs.: 0412-231.3334 / 0212-993.1018 |
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| CONSENTIMIENTOS |
››Cortar las puntas del cabello: además, es bueno cada cierto tiempo —especialmente pasadas las vacaciones—, cepillarlo durante unos minutos y dejarle caer un chorro de agua fría al culminar
el baño. “El corte de pelo ayuda a sellar las puntas, siempre
y cuando se corten de forma recta—punta roma—,
a diferencia del estilo grafilado, que afila el cabello propiciando que se debilite y tenga apariencia
de paja. El acabado de puntas rectas o gruesas, ayuda a preservar el corte y la salud del cabello
por más tiempo, sobre todo cuando es delgado o débil”, agrega Rodrigo.
››Se puede hacer uso de los remedios de la abuela: el aceite
de oliva, la yema de huevo y el aguacate —rico en vitaminas A, E, aceites naturales y proteínas— aplicados directamente
o agregados a otros productos, resultan igualmente efectivos en el tratamiento de puntas secas. Al mezclar medio aguacate, una cucharadita de aceite de oliva y una yema
de huevo, se obtendrá un acondicionador natural.
››Cuidar la alimentación: incorporar nueces, huevos y leche entera en la dieta, se reflejará, según los expertos, en la salud del cabello y sus defensas ante agresiones externas.
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