Desde un perfume
a la “medida” del cliente hasta tratamientos
dignos de una diosa...
Una visita a la emblemática Maison Guerlain, en París,es una experiencia mágica. N.P.
El perfume
En 68, Champs Elysées, hay un lugar de peregrinación para cualquier espíritu refinado amante de la belleza. Allí, para empezar, se puede acceder a una de las experiencias más interesantes que cualquier mujer pueda soñar: tener un perfume propio, único, personal e intransferible. En privado, durante hora y media, una especialista va profundizando en la memoria olfativa del visitante, relacionando sus recuerdos, buenos y malos, con olores, para continuar después con varias pruebas polisensoriales olfativas, visuales y táctiles. Al final, se le entrega un libro que recopila todas esas sensaciones y emociones. Tras esta primera consulta, se empezará a gestar el perfume que, como un vestido de alta costura, requerirá nuevas pruebas en los próximos meses.
El maquillaje
Allí esteticistas manejan pinceles y brochas con extraordinaria destreza. De vez en cuando recurren también a los dedos, que articulan con movimientos precisos y rápidos. El rostro va adquiriendo en el lugar nuevos volúmenes, los ojos se van agrandando y los labios desbordan sensualidad. “Me gusta el maquillaje que existe pero que no se ve.
Es una forma de realzar la personalidad y por eso no me gustan los colores artificiales ni nada que no sirva para acentuar la belleza de una mujer. No quiero colores sino tonos y texturas que favorezcan y potencien la sensualidad del rostro, porque Guerlain es una marca esencialmente femenina”, afirma el maquillador Olivier Echaudemaison.
El centro de belleza
El Instituto Guerlain ofrece una estupenda carta de tratamientos que se hacen en un espacio pleno de obras de arte. Gracias a los saberes de Andrée Putman y Maxime d’Angeac, los responsables de su renovación, el instituto de belleza ha visto magnificado su espacio. “No ha sido una labor fácil, porque no se podía perder la decoración original”, explica Andrée Putman. Hay piezas de gran valor histórico y artístico que ha habido que preservar, como los apliques de Diego Giacometti, las mesas laqueadas de Jean Michel Franck uno de los grandes nombres de las artes decorativas de los años treinta o el revestimiento de dos puertas del instituto, decoradas por el artista multifacético Christian Bérard inspirándose en el diseño del frasco de Vol de Nuit. Grandes tesoros que se han combinado magistralmente con elementos modernos para llegar a un bel ensemble (un bello conjunto), según palabras de Maxime d’Angeac.
Donde sí han podido trabajar con más libertad ha sido en el interior de las cabinas, que sin perder su espíritu original, ahora cuentan con una concepción moderna y con unos espacios amplios y confortables. Uno de los tratamientos es Le Modelage Imperial, el cual rinde homenaje al Eau Impériale, una fragancia creada en 1853 por Pierre Pascale Guerlain en honor a la emperatriz Eugenia.
La sesión se centra en un masaje facial con guantes calientes y tibios, un fantástico juego de manos que ayuda a eliminar las tensiones, al tiempo que va envolviendo a la persona en una exquisita y refrescante fragancia.
 
Andree Putmany D Angeac
tuvierona su cargo
la remodelación
del Maison Guerlain
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