Lozanía
a prueba de errores
Los implantes inyectables de ácido hialurónico son una opción para rellenar los surcos del rostro. Conozca cómo este innovador producto promete devolverle la tersura y hasta remodelar sus facciones.
Ysabel Velásquez
foto www.shutterstock.com / giorgio gruizza
Los rigores de la gravedad atentan contra la tersura característica de la juventud y hacen que en el rostro se hagan evidentes no sólo las consabidas arrugas, sino depresiones que modifican los rasgos. Ante lo complicado que es considerar someternos al bisturí y la necesidad de restaurar nuestra apariencia contra reloj, los implantes faciales se han posicionado como una alternativa para devolverle la lozanía al cutis. Consultamos a Pedro Gómez Castro, dermatólogo y cirujano plástico de dilatada trayectoria, para conocer todo acerca del ácido hialurónico, el material de relleno inyectable absorbible e inocuo que ha sentado un precedente en la ciencia de la estética. No sólo promete brindar una apariencia jovial sino que es una opción no invasiva para remodelar la nariz, los pómulos y el mentón.
Peligrosos biopolímeros
La historia de los implantes inyectables se remonta a la década de los 60, cuando el cirujano plástico Thomas Rees, del New Jersey Center Hospital, comenzó a aplicar en el rostro silicona pura en microgotas obteniendo resultados muy alentadores, tendencia a la que se sumó Norman Orentreich, dermatólogo de Nueva York quien se ganó el epíteto del "Rey de la Silicona". Se trataba de silicona líquida en estado puro, un producto médico totalmente inerte, lo cual significaba que en él no había posibilidades de que crecieran hongos o bacterias.
Para obtener un producto un poco más reactivo, es decir, que produjera un poco más de inflamación deliberada en la zona a tratar, investigadores japoneses le agregan aceite de hilo u oliva en un 1%, obteniendo una fórmula llamada Sakurai. Gómez Castro considera que esta idea, desarrollada a principio de los años 80, constituyó "una espada de Damocles porque se desarrolló un producto reactivo que hacía daño, no hubo controles adecuados y este tipo de rellenos comenzó a exportarse sin ninguna restricción hacia Latinoamérica".
La silicona mezclada obtuvo malos resultados, algunos irreversibles como infecciones, reacciones alérgicas y granulomas difíciles de extraer y que en algunos casos, debido a su aplicación en grandes volúmenes, rodeaban músculos faciales; con ello se ganó el descrédito de la comunidad médica internacional, que advirtió sus daños potenciales y prohibió su uso tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos.
El especialista señala que esos productos fueron colocados en el Tercer Mundo bajo el nombre de biopolímeros por el laxo o nulo monitoreo que existe de este tipo de material en nuestros países. Gómez Castro agrega: "En una estrategia publicitaria, cuando se comienzan a evidenciar los daños que causan los biopolímeros, se les dice a los pacientes que se trata de biopolímeros de segunda o tercera generación, suizos o franceses, lo cual es una gran mentira porque se trata de materiales de relleno a base de silicona con aceite, todos producidos bajo el mismo principio, de venta libre y bautizados con distintos nombres para estafar incautos o personas poco informadas".
Hoy en día los biopolímeros son un producto que está execrado de la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica, Reconstructiva, Estética y Maxilofacial y de la Sociedad Venezolana de Dermatología y Cirugía Dermatológica, porque no existe la certeza de su inocuidad.
El especialista hace énfasis en que "Los biopolímeros carecen de rigurosidad científica en su elaboración, son productos piratas ya que la silicona se puede adquirir en galones, mezclarla, mandarla a colocar en ampollas de vidrio y empacarla en cajas con una presentación atractiva; yo recomiendo al paciente que confíe estos tratamientos únicamente a cirujanos plásticos o dermatólogos y que no use ningún producto que no esté aprobado por la Unión Europea o la Federación de Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos, conocida por sus siglas en inglés como FDA, y ante cualquier duda consulte a nuestras sociedades médicas siempre dispuestas a orientarle".
Esponja de azúcar
Al quedar descontinuada la silicona líquida y sus mezclas, se volvió la mirada a sustancias biológicas que el organismo pudiese degradar, de manera que el colágeno, derivado de proteína bovina, vino a ocupar este lugar con los productos conocidos bajo los nombres comerciales de Zyderm y Zyplast, desarrollados por la Collagen Corporation y aprobados por la FDA.
Gómez Castro manifiesta que con el colágeno se obtienen buenos resultados, pero tiene el inconveniente que se debe hacer un test de alergia un mes antes de la aplicación porque causa reacciones importantes.
El ácido hialurónico es un componente propio de la piel, constituido por polisacáridos o cadenas de moléculas de azúcar que atrapan hasta mil veces su peso en agua. Producido en laboratorio como un ácido hialurónico estabilizado no animal, constituye el estándar actual en implantes faciales, aprobado por la FDA y la Unión Europea. Este tipo de gel de relleno es producido en Suecia y fue usado por primera vez en 1996. Se trata de un implante que el cuerpo absorbe de manera progresiva gracias a la acción de la enzima hialuronidasa.
Comercializado como Restylane, Perlane y Juvederm, el ácido hialurónico viene en distintas densidades o concentraciones, siendo el de 18 miligramos el más líquido destinado a rellenar a las arrugas más superficiales y finas como las llamadas "patas de gallo"; el de 24 miligramos diseñado para arrugas intermedias como las del entrecejo y las de la frente, a los lados de la boca o peribucales, o el surco nasogeneano si éste no es muy profundo; y el más espeso, de 30 miligramos, hecho para rellenar depresiones profundas como el surco nasogeneano o remodelar las facciones: darle volumen al los pómulos, sobresaltar el mentón y la mandíbula o equilibrar curvaturas en el tabique nasal.
Los planos de aplicación son otro aspecto importante a destacar, ya que los rellenos más densos se colocan a mayor profundidad, en el plano subdérmico del rostro o hipodermis, mientras que el gel más líquido está desarrollado para ser inyectado superficialmente. De la combinación pertinente de estás técnicas depende la naturalidad de los resultados. Un ejemplo de esto es el relleno de las irregularidades cutáneas producidas por el acné, en las que el especialista refiere se puede usar un gel de 24 mg para unificar el relieve en esa zona y luego aplicar pequeñas punturas de 18 mg en cada lesión para rellenar la depresión, o el relleno de los labios en el que se usa el ácido hialurónico de 30 mg para aumentar el volumen y el de 24 mg para perfilar el sensual arco de cupido.
No todos son iguales
El ácido hialurónico más elemental está constituido por una cadena de moléculas de azúcar similares a las cuentas de un rosario, afirma Gómez Castro y explica que como se observó que su degradación era relativamente rápida, los laboratorios trabajaron en el desarrollo de rellenos constituidos de hasta hileras de polisacáridos enlazados que se emplazan biológicamente de forma enmallada una vez aplicados. "Es como un mecate, más difícil de romper y mucho más resistente", indica el especialista, acotando que captura más agua y hace que la hidratación y el volumen perdure más en el tiempo. Las coletillas HV o Plus en el nombre del producto señalan que se trata de ácidos de más de una cadena de azúcar.
Si bien la duración promedio de los implantes de ácido hialurónico oscila entre 8 y 12 meses, ello no sólo depende de si éste es o no de múltiples cadenas de polisacáridos. El plano de aplicación también influye, ya que si es colocado en los planos más profundos y vascularizados del rostro, por más densidad que este tenga, durará menos que si se trata de una versión más líquida inyectada en la capa más superficial de la piel, la cual se reabsorberá con mayor lentitud.
Atención especial requieren también las variables externas como el sol, ya que resulta imperativo evitarlo al menos semana y media después de la aplicación del tratamiento para evitar enrojecimiento en la zona y posteriores manchas.
Granulomas y alergias
Pedro Gómez Castro señala que el ácido hialurónico no causa alergias per sé por tratarse de un elemento presente en nuestros tejidos de manera natural. Si embargo, se pueden suscitar granulomas o endurecimiento del producto como una reacción hacia el cuerpo extraño que representa el implante, el cual puede disolverse con tratamiento sin mayor problema, a diferencia que lo que ocurría con la silicona. Sin embargo, el especialista atribuye la mayoría de los granulomas a una mala implantación o a una técnica deficiente del médico que lo aplica: "No se puede aplicar un gel de 30 miligramos en una zona superficial como las patas de gallo porque va a quedar un volumen muy alto que el cuerpo se va a demorar en reabsorber; es por ello que las diversas densidades están indicadas para cada plano particular de la piel".
Por otra parte, este tipo de rellenos no migra si es implantado en la cantidad adecuada. "Para que la migración se produzca es necesario que se coloquen grandes cantidades. Aplicando de 1 a 3 décimas bien esparcidas por toda el área y rellenando poco a poco, en punciones y con la ayuda de un masaje y del moldeado del gel, se garantiza que el material sea fijado en el tejido. Pero si se colocan 20 décimas de un solo golpe se va a producir una pelota que por su propio peso va a migrar" enfatiza Gómez Castro y revela que otro de los secretos que garantiza un resultado óptimo es aplicar el ácido hialurónico en 2 ó 3 sesiones para garantizar su adherencia.
Un factor capital a tener en cuentas es revisar la zona en la cual se va a aplicar el producto. El especialista manifiesta que si existe una vena visible o un hemangioma -que es la acumulación anormal de vasos sanguíneos- y se aplica el relleno ahí por error puede producirse una hemorragia.
Igualmente, si el mismo ingresa a un vaso grueso, el efecto es similar a enviar un trombo a las coronarias, pero esto no sucede en el rostro sino en zonas más profundas como los glúteos durante la aplicación rellenos como el Polimetil Metacrilato (PMMA), otro derivado de la silicona, el cual Gómez Castro considera que debe ser estudiado en profundidad para aseverar que se trata de un producto totalmente seguro.
En cuanto a los granulomas producidos por silicón o biopolímeros, éstos se deben remover por vía quirúrgica ya que el cuerpo no los absorbe.
Otra situación puede causar este tipo de productos prohibidos es reacción alérgica generalizada, explica el especialista: "He visto pacientes que se les hincha la cara por completo y tenemos que administrarles esteroides cada cierto tiempo, lo cual puede producir fracturas en la cadera porque este tipo de medicamentos en grandes dosis y por tiempo prolongado inducen a la desmineralización ósea". Estas delicadas alergias se producen por variados factores que van desde una simple crisis de estrés, exposición al sol o una gripe que desequilibra el sistema inmune de la paciente.
A tomar en cuenta
La implantación de ácido hialurónico no está contraindicada en casos de cáncer siempre y cuando esté controlado y circunscrito a un solo lugar, por ejemplo, el pulmón. Sin embargo no se debe aplicar cuando existe cáncer de piel, barritos de acné, lesiones inflamatorias como picadas de zancudo o herpes en fase activa.
Hay cierta controversia entre los profesionales con respecto a aplicación de los rellenos biológicos, colágeno y ácido hialurónico, cuando existen enfermedades autoinmunes como el lupus, la tiroiditis de Hashimoto y la dermatomiositis eritematosa, ya que ante este tipo de patologías en fase activa, la incorporación de un producto extraño con proteínas pudiera activar el sistema antígeno-anticuerpo. Aunque la Collagen Corporation emitió un comunicado a principio de los '90 que afirmaba que su producto no inducía dichas reacciones, aún existe cautela entre la comunidad médica a aplicarlo en estos casos.
ysabelvd@yahoo.com
Señas
Pedro Gómez Castro, cirujano plástico
y dermatólogo.
Instituto Clínico Quirúrgico Delgo
Av. Andrés Bello con 5ta. transversal, Los Palos Grandes - Caracas.
Telfs.: (212) 283.5311 / 5512 / 5755.
Conexiones
• www.cirugiaplastica.com.ve
• www.elcuerpo.es
• www.orentreich.com
• www.sociedadcirugiaplasticavenezolana.org
• www.svdcd.org.ve/content
APLICACIÓN TÓPICA |
La molécula de ácido hialurónico ha sido minimizada para que sea absorbida a través de cremas que ayudan a que la hidratación permanezca en la piel.
Hyaluron Filler de Eucerin promete reducir visiblemente las arrugas finas y además contiene Saponina bioactiva, que actúa en las capas más profundas de la piel para estimular la síntesis natural de este ácido de la juventud. Puede ser usada como línea de cuidado luego de ser colocados los implantes.
El Grupo Corneal, laboratorio
que produce el gel de relleno Juvederm, ha desarrollado ácido hialurónico para mesoterapia facial, el cual mejora notablemente la hidratación y la textura del cutis. |
CLANDESTINO |
"El biopolímero es mucho más barato que el ácido hialurónico
y por eso se creó un mercado
negro de implantes inyectables -manifiesta el doctor Pedro Gómez Castro-, donde la silicona producida en Estados Unidos es llevada a Europa y se mezcla con diversos productos, e incluso
se ha sabido de colágeno bovino de Argentina, procesado en Alemania y después devuelto a América Latina. "Nosotros somos lo más grandes consumidores del Tercer Mundo, porque no hay
contraloría sanitaria y se trata
de productos muy económicos".
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